Soy ingeniero aeronáutico, no de profesión, pero sí de titulación. Mi especialidad es navegación aérea (ya se imaginarán el contenido de la entrada, ¿verdad?). Terminé la carrera hace unos cuantos años, en el 92 para ser precisos, y como les decía anteriormente nunca he ejercido como tal.
Claro que el no ejercer esta profesión no significa vivir al margen de los aeropuertos, la navegación aérea y sus problemas, la aviación civil etc. Además, el tener antiguos compañeros de carrera trabajando en el sector aeronáutico (y más en concreto, en el de navegación aérea ayuda a estar al día.
Siempre me resultaron llamativos los salarios y las condiciones laborales de los controladores aéreos. Intenté presentarme a las pruebas de acceso, pero no quise esperar. Al terminar la carrera preferí hacer... digamos que "otras cosas" (no tengo claro que aquélla fuese la mejor decisión, por cierto).
Sin embargo años más tarde, hace ocho, decidí apuntarme a una academia de preparación de las pruebas o exámenes para acceder a controlador. He de reconocer que, al menos en la academia en la que preparé los exámenes, los contenidos teóricos no me resultaron especialmente complejos. De hecho no exigen ninguna base matemática o física más extensa que la que se adquiría en el bachillerato pre-LOGSE (el actual no lo conozco). Otra cosa eran las pruebas prácticas, las de simulación de situaciones de control aéreo etc. A mí estas pruebas, las del simulador, sí me resultaron complicadas…
Al final, decidí no presentarme: una promoción profesional y un divorcio posterior me disuadieron. Hoy, ya en la cuarentena, no sería muy aconsejable presentarme... Y, la verdad, con excepción de las impresionantes condiciones salariales de esta profesión, el trabajo en sí no me atrae en absoluto.
Todo este rollo inicial pretende exponer que, aunque no soy controlador, sí puedo decir que:
A. Académicamente, sí conozco la problemática general de la navegación y circulación aérea.
B. Bien es verdad que las pruebas de acceso a al profesión de controlador no son sencillas (por las psicotécnicas, las teóricas son bastante sencillas).
C. Hasta no hace mucho tiempo, no se exigía una titulación universitaria (media) para poder acceder a estos exámenes.
Este fin de semana, el pasado viernes, para ser más exacto, el espacio aéreo español sufrió una parálisis que ha condicionado los planes previstos de más de 450.000 personas. Por no hablar de las todavía no calculadas consecuencias económicas inmediatas y a medio plazo que el suceso van a provocar. El suceso en sí, por supuesto es la decisión unilateral de los controladores aéreos españoles de no acudir a sus puestos de trabajo.
La sucesión de sucesos del fin de semana es de sobra conocida. Finalmente el Gobierno adopta medidas de excepción, ante una situación de ”emergencia nacional” (no ironizo en absoluto) y obliga a los controladores a regresar a sus puestos. Las reacciones ante este medida gubernamental, rubricada por el Jefe del Estado, son muy variadas: en general, en los medios de prensa más amables con el partido de gobierno (Público, El Periódico, El País) se destaca la firmeza gubernamental ante el chantaje de los controladores (sic); los medios críticos con el gobierno (El mundo, La gaceta, ABC) dedican más de un artículo de opinión a poner en duda la constitucionalidad de la medida y a destacar la nefasta (sic) gestión gubernamental…
La verdad es que, al estas alturas de la historia, uno está más que cansado de tanta hojarasca. La hojarasca es situar el debate exclusivamente en la actitud de los controladores. Es evidente que se trata de un colectivo excepcionalmente bien pagado, con unas condiciones laborales que, aunque con picos de tensión, distan mucho de ser duras. Es un colectivo que, por otra parte, se ha ganado a pulso durante los últimos años la enemistad manifiesta y la irritación del ciudadano español. Se lo han ganado a pulso, esto parece innegable… pero este, y permítanme insistir una vez más, no es el debate. Y no por ello dejo de reconocer lo intolertable del chantaje de ciertas posturas sindicales.
Como es tarde para enunciar los términos del “debate” permítanme unas preguntas muy sencillitas que, tal vez nos ayuden a centrarlo (al menos yo lo veo así):
1. ¿Tiene sentido que el acceso a la profesión de controlador aéreo esté regulada y controlada por los criterios gremiales de estos profesionales?
2. ¿Creen que la falta de control gremial para esta profesión favorecería una mayor oferta de estos profesionales?
3. Si el Ministerio de Fomento, o AENA, estaban en proceso abierto de negociación con los controladores, ¿no se pudo prever una reacción como la del viernes pasado?
4. ¿Creen que las medidas que adoptó la Administración Reagan en USA (año 1981) son un buen modelo general a adoptar?
5. ¿Es eficiente la gestión del Estado en la Navegación Aérea? ¿Estaría mejor gestionada esta situación con unas condiciones de liberalización que permitiese un ajuste natural entre oferta y demanda?
6. ¿Consideran que los salarios medios del controlador español son elevados? En caso afirmativo, ¿por qué?
7. ¿Creen que al frase de Rubalcaba "el que le echa un pulso al Estado lo pierde" se trata de una simple bravata y al final los 425 expedientes abiertos contra sendos controladores van a terminar en sanciones importantes contra ellos?
Espero sus comentarios, que agradezco de antemano.