lunes, 29 de septiembre de 2008

El horror


Madrugada del sábado 27 al domingo 28. “La noche temática” en La2 nos propone un programa interesante (es lo primero que se me ocurre al leer la programación): el primer documental “la persecución de los nazis” y, posteriormente “la conspiración del ocultismo. Por cuestiones horarias decido ver sólo el primero de los dos.

El primer documental nos descubre a dos personajes de dimensiones épicas: el matrimonio Klarsfeld (Beate y Serge). Aunque la importancia de su marido Serge es fundamental, el documental discurre y se vertebra en torno a una interesante entrevista a Beate. Su biografía es interesante y sugestiva: hija de un soldado de la Wehrmacht, vivió en Alemania durante la II Guerra Mundial y en 1963 se casa con Serge Klarsfeld, trasladándose entonces a París, donde comienza su actividad pública contra el nacionalsocialismo.

El documental presenta numerosas imágenes del horror nazi, desde una vertiente puramente histórica (al alzamiento contra la República de Weimar, los primeros tiempos de las SA y sus camisas pardas, el nacimiento de Mein Kampf, la llegada al poder en el 33…) y por supuesto desde una vertiente ética: el horror de los campos de exterminio, de los postulados de diversos criminales (Eichmann, Himmler, Rossemberg, Heydrich,… -por supuesto- el propio Hitler, su delfín Hess y tantos otros personajes). El desarrollo histórico del documental prosigue con imágenes muy detalladas de los juicios de Nüremberg (la actitud de Hess ante el tribunal, de Goering y del resto de los acusados).

No pretendo hacer un resumen del documental que, por otra parte, me ha resultado si no novedoso sí reconfortante por descubrir a esta pareja de cazadores de criminales nazis. Su testimonio ético, siguiendo la senda del legendario Simón Wiesenthal. Particularmente reconfortante resultó presenciar la secuencia en la que Beate Klarsfeld abofetea en público al entonces canciller alemán Kurt Georg Kiesinger (predecesor de Willi Brandt). El motivo del abofeteo era el pasado nazi del entonces líder de la Unión Democristiana (CDU).

Revelador resultó, al menos para mí, comprobar como, tras la Segunda Guerra Mundial, antiguos miembros del partido nazi, cuando no de la GESTAPO o las SS, se reconvirtieron en honorables ciudadanos (a veces alcaldes, altos funcionarios del estado) de la RFA o de la DDR, como si nada hubisese pasado…

…Me vino a la memoria un libro muy revelador que se publicó hace más de 10 años. En 1997 el profesor de Harvard Daniel Jonah Goldhagen publicó un libro, al menos para mí, imprescindible: Los verdugos voluntarios de Hitler (Los alemanes corrientes y el Holocausto). La tesis fundamental de Goldhagen es que el antisemitismo estaba profundamente enraizado en la sociedad alemana, donde era común la noción de que había que eliminar a los judíos. Para los dirigentes nacionalsocialistas no resultó difícil enrolar a un gran número de alemanes en la “solución final”. (Prometo dedicar una o más entradas a comentar esta magna obra).

El documental resultó muy interesante, aunque sea muy difícil contemplar las imágenes de los campos de exterminio; incluso de unas imágenes inéditas para mí de Ana Frank.

Por último, y para cerrar esta entrada (quizás excesivamente larga) , no puedo dejar de pensar en la cara de Adolf Eichmann ante el tribunal que lo juzgó en Jerusalén en el 62 (tras la impresionante operación diseñada y ejecutada por el Mossad). Su cara reflejaba, como años más tarde reflejará Hannah Arendt en su obra “Eichmann en Jerusalén” el verdadero rostro de la banalidad del mal en toda su terrible dimensión.

3 comentarios:

Fernando dijo...

Joe, qué alegría que te unas a la fiesta. Así es como si quedáramos con más frecuencia.
Enhorabuena por el blog, y que mantengas el nivel de estas dos entradas.

EMITIENDO PARA TODA LA GALAXIA dijo...

Wellcome o mundiño dos blogs. Estaremos contigo pero con dúas condicións:
La Coruña= A Coruña
Orense= Ourense

Ben pouco che pedimos!!!!
Bicos e noraboa.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias a los dos, Fernando y Emitiendo...

Los nombres de los lugares que tienen importancia en tu vida los llevas en el corazón. Y, aunque no dudo de la oficialidad de lo que me planteas (y, como no, del sentimiento sincero de quienes nombráis en gallego estas dos ciudades) no quiero renunciar a llamarlas tal y como las prendí a llamar de pequeño, sin más, sin ninguna pretensión ideólógica. De veras.

Gracias nuevamnete por vuestros comentarios.