miércoles, 1 de octubre de 2008

CARL SAGAN


El domingo pasado decidí darme una vuelta por el Planetario (de Madrid). Está muy cerca de mi casa. Vi dos exposiciones que me gustaron bastante. Bueno, a decir verdad, pasé con rapidez por una de ellas. “Sputnik 50 años”, y disfruté (hasta saboreé) la segunda: de la manzana a los agujeros negros. Entendéis lo de “saborear”, ¿verdad?

“De la manzana a los agujeros negros”, como quizás habréis adivinado, trata sobre la fuerza de la gravedad y sus diversas formulaciones a lo largo de la historia moderna. Bueno, más bien desde Galileo, Newton,… hasta Einstein. Me encantó, como decía y además era muy fácil de seguir, por su formato didáctico muy interactivo.

Pero, de lo que quería hablar no era de la exposición sino de Carl Sagan. No sé por qué motivo pero, cada vez que voy al Planetario, me acuerdo instintivamente de Carl Sagan. Y de su magna obra (la serie y el libro): COSMOS.

Cuánto le debemos a Sagan los estudiantes de mi generación a los que nos introdujo de una manera intuitiva, llena de rigor y de pasión a la vez, los conceptos básicos de aquello que llamamos “el Cosmos”, “el Universo” (aunque ambos términos no reflejan lo mismo, obviamente). La obra (la serie de televisión, por supuesto también) trataba además de historia de la vida. Su lema podría resumirse como una historia de la evolución cósmica que ha transformado la materia en consciencia. Su primer capítulo “En las orillas del océano cósmico”, la música de Vangelis,…. Qué tiempos.

Yo tenía unos 15 años cuando la vio por primera vez. A partir de ahí nunca he dejado de leer, a veces con pasión, artículos, libros, escritos varios sobre estos temas que configuran el conocimiento del universo: desde la física de partículas, hasta los agujeros negros. No soy un experto en estos temas, amplios y variados por otra parte, pero a lo largo de estos años, desde la universidad, en concreto, no he dejado de seguir avanzando en el conocimiento de estas materias. Otros nombres de divulgadotes científicos, si bien con menos carisma “mediático” que Sagan, me vienen a la cabeza. Divulgadores, al menos para mí, de referencia. Por citar algunos hablaría de Steven Weinberg (Partículas subatómicas), Michio Kaku (este obra sí resulta fascinante: hiperespacio), Roger Penrose (el camino a la realidad),… hay muchos más, seguro, pero éstos son los primeros que me vienen a la mente.

Bueno, no quiero aburriros. Yo simplemente pasaba por el planetario y recordaba las inquietudes que despertó en mí este excepcional divulgador. Por cierto: un apasionado de la verdad y de la libertad. Aquí está su portal: http://www.carlsagan.com/.

Perdonadme. No lo puedo resistir. Os adjunto el párrafo final del libro “Cosmos”: Ahí va:
“Nosotros somos la encarnación local del Cosmos, que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos."

Carl Sagan
1934 - 1996

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿vi? ¿di? ¿descubrí? que son mincha, pero estaba ó teu lado, jejejeje

Fidelio en el bosque animado dijo...

Iiiiiiiiiiiiiiimpresionante! Cosmos es un icono de niñez, junto con la conexión cósmica, etc, etc, etc. Por no hablar de la imagen del quásar y las notas del piano de Vangelis. Humanismo en estado puro. Hay poco espacio en la red para cantar las virtudes de la magna obra de Sagan. Y poca verborrea en mis neuronas para expresar lo que ello significa para mí, aprendiz de todo. Completamente de acuerdo con todo lo que dices. GRacias!!

Miss Calamity dijo...

Pues tal vez a mí me pilló algo más chiquitina la serie televisiva. Creo recordar, si la memoria no me falla, que lo televisaban los sábados o los domingos por la mañana (recuerdo a mi madre pasando la aspiradora mientras tanto, de ahí que lo asocie al fin de semana)...

A mí me caló tantísimo Cosmos que durante toda mi infancia y toda mi adolescencia estaba plenamente convencida de que iba a estudiar Física Cuántica, el universo atómico. Todavía estoy tonta con el tema, aunque no obsesionada.

Y me pongo a Vangelis siempre que puedo, por supuesto. ;P

Fidelio en el bosque animado dijo...

Miss Calamity. Efectivamente, la pusieron en el 90, pero era una reposición con una actualización donde aparecía un Sagan con canas. La primera vez que la televisaron fue hacia mediados de los ochenta, los viernes por la tarde (creo). Yo también la veía con mis padres, con lo que, para mí, constituye uno de los más gratos recuerdos de toda mi vida. De ahí que las dos primera notas, aún más, la primera nota que abría cada capítulo, es un viaje en el tiempo. La física y la astronomía son probablemente las dos creaciones artísticas más ignoradas (los escolares apenas las estudian). Creaciones porque el hombre las crea para entender su mundo. ¿Valdría la pena un sistema educativo en condiciones que formara nuestros jóvenes no para construir bombas atómicas sino para apreciar la belleza del universo? De ilusión también se vive...o la esperanza es lo último que se pierde. En mi caso, preferí dedicarme a las letras por completa y absoluta gandulería (penoso pero es verdad).

Rogelio. ¿Qué me dices de los fragmentos musicales que aparecen en algunos capítulos? La Resurrección de Mahler, Así habló Zaratustra, la partita nº¿2? de Bach, etc, etc, etc