viernes, 31 de octubre de 2008

Francis Bacon y las fuentes del error humano


Hace unas horas he mantenido cierta polémica en un blog amigo a propósito de un comentario que un ciudadano ha colgado sobre el atentado fallido de ETA. El comentario no ha podido ser más desafortunado, para decirlo suavemente. Defendía una serie de tópicos y lugares comunes sobre la negociación con ETA, la necesidad de sentarse, “Estado y ETA”, “de igual a igual”, poco más o menos.


Lo cierto es que este “debate” me ha animado a… ,una vez más, postergar entradas sobre Música Antigua, que quiero escribir, y a presentar ésta. En fin, cuestión de inmediatez tal vez.
La entrada se inspira en el filósofo inglés del siglo XVI, Francis Bacon, uno de los padres del pensamiento moderno.


Bacon establecía en su Novum Organum (obra totalmente recomendable y amena, a la par que –diría- necesaria) las bases del error humano. Más bien las fuentes del error humano, para ser preciso. En esta magna obra el filósofo establecía que había que abandonar todos los prejuicios y actitudes preconcebidas, que llamó "ídolos", ya fueran debidos a modos comunes de pensamiento (Ídolos de la tribu),de la tradición (Ídolos del teatro) o bien a creencias que existen porque, en un momento dado, la mayoría acepta como válidas de manera convencional (Ídolos de la plaza pública). Ni que decir tiene la importancia de Bacon en el desarrollo del empirismo posterior y, como he dicho, en el pensamiento moderno.


Un ejemplo muy evidente, a mi juicio, de ídolo de la tribu lo constituyen las falacias del tipo “el final dialogado de la violencia –la etarra, se supone-“, o que “la sola intervención policial es insuficiente para solucionar el conflicto”.



  • Llevamos más de cuarenta años con el fenómeno terrorista de ETA en sus diferentes caras (o caretas). Es increíble que, todavía, desde algunas posiciones intelectuales, ciudadanas, políticas, se continúe en la creencia de que la “lucha policial de poco sirve” porque “no ataja la naturaleza política del conflicto”.


  • Recuerdo otro ídolo, no sé si “de la plaza pública” o “de la tribu”, incesante durante los años ochenta del pasado siglo. Su formulación era más o menos así: “la ilegalización de la izquierda abertzale –a mí me gusta llamarles lo que son, abernazis- creará movilizaciones sociales de consecuencias incalculables”. Este ídolo, creo que “de la plaza pública” lo creaban algunos políticos nacionalistas vascos (desde el Gobierno Autónomo, of course) y el resultado era muy claro: más del 50% de los ciudadanos vascos pensaban en los ochenta que, de ilegalizar a HB –la sigla proetarra por antonomasia- se paralizaría toda la vida social de Euskadi, se quemarían 50.000 autobuses y no sé qué historias más. Al final se les ilegalizó hace dos legislatura y, ¿qué paso? Algo muy importante: el Estado de Derecho resultó fortalecido al igual que la Libertad de los ciudadanos.


  • Otro ídolo, éste sí, de la tribu es el del archipelmazo “derecho de autodeterminación”, éste no sólo para el “Pueblo vasco” sino para todos los pueblos del Estado español (Estado muy pero que muy malo y todavía más represor, a saber).

En fin, amigos, qué reconfortante resulta volver periódicamente a lecturas como ésta de Bacon, su Novum Órganum (existe, por cierto, una versión en español en Alianza editorial). Otra lectura muy muy importante es la de Rogelio Alonso (no es simpatía de tocayo), investigador del Institute of Irish Studies y autor del fenomenal ensayo La paz de Belfast. Cuántos ídolos de la tribu desenmascaras sobre los pretendidos paralelismos entre los conflictos irlandés y vasco…

2 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Querido Rogelio, siempre que oigo la cantinela, y muchas veces no es en los blogs sino con conocidos del pueblo, de que la lucha policial no sirve, les contesto que puede que tengan razón, de hecho lleva la policía "desde siempre" persiguiendo a los violadores y no se terminan.

Lo raro es que nunca nadie dice que hay que dialogar con el violador y terminar con la represión policial que están sufriendo.

Salud

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Querido amigo:

Pones el dedo en la llaga al enumerar una (breve) sarta de falsos ídolos que, de manera nada inocente, se han deslizado en el discurso sobre la plúmbea “realidad vasca”.
La intolerancia fanática del Nacionalismo es sólo la mitad del problema:
El natural acomplejado y contentadizo del “apañol” (versión deshuesada del ciudadano español, que cohabita con los nacionalismos) es la segunda mitad.
Y hay una tercera mitad (soy de letras):
El aterrador desprecio del sentido de Estado del Gobierno Zapatero, que ha hecho en estos años más avances en la intoxicación del lenguaje y en la falsificación de la realidad, que los Nacionalismos en los últimos treinta. Les ha caído el premio gordo.

¿Francis Bacon? Aquí estamos en la era de Patxi Txistorra.

Un desengañado abrazo desde territorio komantxe.