miércoles, 29 de octubre de 2008

Los verdugos voluntarios de Hitler (Los alemanes corrientes y el Holocausto) - Corolario I

En la entrada dedicada a la obra de Daniel Jonah Goldhagen Los verdugos voluntarios de Hitler (Los alemanes corrientes y el Holocausto) exponía algunas de las lineas maestras del pensamiento de la obra. Decía en la referida entrada que “lo verdaderamente original (y terrible, por sus conclusiones) del análisis de Goldhagen es que las visiones del mundo, las acciones y las opciones seguidas por los individuos, en las responsabilidades de éstos como autores de sus propias acciones y el la cultura política que originó sus puntos de vista”.

Entre los comentarios realizados figura uno (anónimo) que plantea una serie de interesantes preguntas que procederé a contestar, tal y como le señalé. (En cualquier caso me permito sugerir la lectura completa y crítica del libro para que cada uno extraiga sus propias conclusiones):

1. ¿Quiere concluir que el antisemitismo es genéticamente patrimonio de la raza o de la cultura alemana?

Desde luego que no. No es en absoluto la tesis que desarrolla Goldhagen. El autor fundamenta su explicación de que el Holocausto surgió de Alemania y, por tanto, fue principalmente un fenómeno alemán. Pero sólo porque en Alemania confluyen factores históricos en muchos casos comunes a otros países occidentales de tradición cristiana y en otros propios, como es el caso del nazismo como forma política específicamente alemana.

No obstante destacaría la conclusión del autor de que el modelo cultural alemán subyacente de “el judío” (der Jude) se componía de tres ideas: que el judío era diferente del alemán, que constituía una oposición binaria del alemán y que su diferencia no era benigna, sino malevolente y corrosiva. Al margen de la concepción religiosa, el judío era siempre un Fremdkörper, un cuerpo extraño dentro de Alemania.

2. ¿Ese antisemitismo surgió de forma espontánea entre la población o fue madurando a lo largo de siglos?

Esta pregunta se explica muy bien leyendo los tres primeros capítulos del libro. Formula el autor que el antisemitismo ha sido una característica permanente de la civilización cristiana (tras el comienzo de las cruzadas, especialmente) y, por supuesto, en el siglo XX. Y no sólo en la Alemania de la República de Weimar...

...El antisemitismo sin judíos era la regla general en la Edad Media y los comienzos de la Europa moderna. Incluso cuando se permitía a los judíos vivir entre los cristianos, pocos cristianos tenían oportunidad de conocer a los judíos de cerca. Los judíos estaban separados tanto física como socialmente de los cristianos, cuya antisemitismo no se basaba en la familiaridad con los auténticos judíos. Los antisemitas más virulentos de la Alemania en la época de la República de Weimar y durante el periodo nazi tenían muy poco o ningún contacto con judíos. Regiones enteras de Alemania carecían prácticamente de judíos (estos constituían el 1% de la población en algunas regiones de Alemania, donde el 70% se concentraba en las grandes urbes).

Las creencias y emociones antijudías de todos estos antisemitas difícilmente se podía basar en una valoración objetiva, y debió basarse exclusivamente en lo que habían oído hablar de ellos…


Una segunda idea sobre el antisemitismo que plantea el estudio es la de que este fenómeno ha sido una característica permanente en el mundo occidental. No hay duda de que siempre ha constituido la forma predominante de prejuicio y odio en los países cristianos (este tema lo desarrolla el autor más ampliamente en su obra La Iglesia católica y el Holocausto, que pronto comentaré). El antisemitismo europeo, dice Goldhagen, es un corolario del cristianismo. Desde que se inició el dominio del cristianismo en el Imperio romano, sus principales dirigentes predicaron contra los judíos, a los que condenaron explícitamente con una fraseología eficaz que apelaba a los sentimientos: si los judíos rechazaban la existencia de la revelación de Jesucristo, evidentemente ponían en tela de juicio la la certeza cristiana de esa revelación… De ahí hasta la idea tan extendida en el occidente cristiana de los judíos como negadores de la revelación de Jesús, todo un despliegue retórico y filosófico (Agustín de Hipona, Orígenes) para exigir la conversión necesaria del Pueblo elegido al cristianismo.

Todas estas ideas (quizás para algunos) insólitas están desarrolladas con referencias a diversos autores estudiosos del antisemitismo desde la Edad Media y por supuesto al siglo XIX. Por mi parte, puedo aportar una referencia muy interesante que repasa entre otros temas éste mencionado Comunidades de violencia: la persecución de las minorías en la Edad MediaDavid Niremberg (Editorial Península).

En resumen, la tesis que conduce Goldhagen es que el antisemitismo es un fenómeno de gestación profunda en el occidente cristiano, fundamentalmente (no sólo en él, también documenta el profundo antisemitismo de los Pueblos Eslavos, y Bálticos). Esta evolución desemboca en Alemania en un antisemitismo exterminador que cristaliza fundamentalmente en la República de Weimar, pero que aflora siglos atrás en el movimiento reformista luterano y que se desarrolla con vigor durante el siglo XIX.

3. ¿Hubo algún hecho que protagonizaran los judíos que pudiera justificar el antisemitismo?

Obviamente el antisemitismo no tiene NINGUNA justificación. Es el pensamiento del autor y el mío propiamente dicho (y, por supuesto, el de una gran mayoría ciudadana). El desarrollo del ensayo analiza las causas que conducen al antisemitismo eliminador en la Alemania moderna. El análisis riguroso, la explicación del fenómeno son una cosa. Su justificación es otra cosa muy diferente, que para mí resulta INACEPTABLE.

9 comentarios:

el loco dijo...

no sabia donde dejarte este mensaje...pero aqui va:Amigo yo tampoco se nada de toros, pero ya sabes, lo que no puede el saber, lo puede la imaginación. Un abrazo enorme EL LOCO

el loco dijo...

. PD: Nada justifica ningún tipo de segregación, todos somos minorías; algunas mas asumidas que otras, algunas mas excluidas que otras, algunas mas perseguidas que otras. Pero bueno, sueño que todo esto cambie, será por que pertenezco a esa latino América, aquella bella durmiente de las utopías .....

alexpantarei dijo...

¡Hola de nuevo! Aunque no haya comentado últimamente, he seguido leyéndote con fidelidad y asombro. Ya puedes contarme entre los incondicionales de tu blog.

Respecto al tema del Holocausto, que me parece demasiado arriesgado comentar aquí en pocas líneas y menos tiempo, tan sólo ofreceré una referencia bibliográfica cuanto menos interesante:

"Lo Que Queda De Auschwitz. El Archivo y El Testigo. Homo Sacer III", de Giorgio Agamben.

Precisamente estaba sumergido en su lectura durante estos días (cómo no, otra feliz coincidencia entre nosotros). Seguimos en contacto. ;-)

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, llevo casi un año sin leer sobre el holocausto, el nazismo, la ascensión de éste, etc. Pensaba dejar el tema una temporada más.

Creo que lo último que leí fue la magnífica obra de Joachim Fest Yo no después de Primo Levi, Sstefan Zweig, Leon Goldensohon, y otros, hasta Jorge Semprun.

Como no encuentro lo que tu glosas en las librerías, tendré que acercarme a una biblioteca (así pondré a prueba la del pueblo) y lo leeré en algún descanso del Diccionario político y social del siglo XX español que acaba de publicar mi amigo y vecino (a veces también toca presumir) Javier Fernández Sebastián, que te recomiendo encarecidamente.

Saludos

benjamingrullo dijo...

A mí me gustó mucho Los verdugos voluntarios de Hitler, aunque creo que muchas de sus conclusiones son equivocadas. La principal es que sobrevalora el poder de la ideología. Creo que el nazismo no fue una ideología, otra cosa es que lo aparentase. Fue un Nosotros, una identidad, una forma primitiva de aglutinar a la peña. Algo mucho más instintivo, y que poco tiene que ver con el mundo de las ideas o el pensamiento. El antisemitismo no tiene mayor misterio, es sólo un Ellos catalizador.

Estoy terminando ahora mismo un libro extraordinario, El Efecto Lucifer: el porque de la maldad, de Philip Zimbardo, un psiquiatra que me encanta. Es el creador del concepto Banalidad del Heroísmo, que se complementa con el de Hanna Arendt, y el artífice del famoso Experimento de la Prisión de Stanford. Vamos, que lo recomiendo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas noches a todos. Me gusta que la entrada haya suscitado estos comentarios. Os contesto a cada uno:

1. El loco.
Lo que he visto de tu blog, me encanta. Es muy particular e inteligente.
En lo referente a tus comentarios sobre la segregación de las minorías, estoy completamente de acuerdo.
Un abrazo.

2. Alex.
Gracias por el comentario y por la referencia. Sobre el autor, creo recordar haber leído una reseña en ¿Babelia? (tal vez de la obra que citas). Voy a intentar buscarla. O si la vas a comentar en tu blog, me espero.
Un abrazo.

3. Don Rubín.
Conozco la obra de Fest, que es realmente buena (para mí una referencia).
Me hace especial ilusión que cites, además, al gran Stefan Zweig. ¿Has leído su fascinante "El mundo de ayer" (qué interesante catálogo, por cierto, el de la ed. El Acantilado)?
Un abrazo.

(Por cierto: ya tomé nota en su día del diccionario político que me recomiendas. Leí una reseña en tu blog.)

4. Benjamín.
Intento acceder a tu perfil para localizar tu blog, sin éxito. Dime cómo tengo que proceder.
En lo referente a tu comentario sobre la obra de Goldhagen he de decirte que no lo comparto, al menos en líneas generales. No obstante, creo que tu visión "fue un Ellos integrador" puede ser correctamente integrable en la metodología estructural de Goldhagen. En cualquier caso, lo importante de estas obras es que nos descubren una nueva arista en un tema (o, mejor, en una temática) poliédrico.
Tomo nota de tu referencia y la buscaré. Me resulta seductor -a priori- el enunciado "Es el creador del concepto Banalidad del Heroísmo, que se complementa con el de Hanna Arendt". Que menciones a Hanna Arendt de veras que me emociona. (Mi segunda entrada en este blog, "El horror", gravita en torno al famoso concepto de Arendt).

Un abrazo y gracias por tu visita.

benjamingrullo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
benjamingrullo dijo...

El problema que tengo con el libro de Goldhagen es su concepción excesivamente individualista del hombre. Da por valido el hombre ilustrado responsable de sus actos que piensa y actúa. Por eso otorga demasiada importancia a la ideología. Cuando aparece el miedo el hombre ilustrado desaparece y se pone en modo instintivo, primitivo, narrativo. La ideología pasa a quedar reducida a un eslogan, a un signo identitario más, un audio que nos hace reconocibles como parte del Nosotros, pero que nada tiene que ver con los razonamientos. Fue la ideología la gran derrotada por el nazismo. Para mayor mérito del nazismo, porque lo hizo en uno de los países más supuestamente ilustrado, cuna de la filosofía moderna. No nos sorprende que lo mismo ocurra en Ruanda entre hutus y Tutsis, el mérito indiscutible de Hitler es que consiguió que ocurriese en Alemania y que él solito derrotase a Descartes.

Lo que no quita para que las descripciones sobre las implicaciones reales de la población y el trabajo de Goldhagen sean tan espeluznantes como exhaustivas e inmensas. Sus escenas y razonamientos como un fiscal analizando las motivaciones son impagables. Con Goldhagen sabemos mejor que con cualquier otro qué ocurrió. Pero sus porques no me son válidos. En Haffner o en El señor de las Moscas hay explicaciones más válidas, en mi opinión, sobre los mecanismos de asociación primitivos que posibilitaron el nazismo. Y lo que está ocurriendo en el País Vasco.

Un saludo

*En realidad no es un blog, lo uso de almacén en el que voy archivando, muy de vez en cuando cosas viejas escritas en el viejo Foro del Diario Vasco. Ni sabía que mi perfil no estaba compartido.

Nietzsche dijo...

si, mucha razon tienes, el antisemitismo es una caracteristaca de gran tradicion en el catolicismo, la cual recogen otros pueblos como el ya expuesto aleman con nu nazismo.
muy buena sintesis del libro, pero cabe resaltar quiza el trasfondo de la cuestión, no solo el cómo, sinño tambien el porqué...

un abrazo