jueves, 20 de noviembre de 2008

El matrimonio entre Cielo e Infierno. El motete en la Francia del siglo XIII.

Hace unos quince años descubrí un maravilloso CD que me ayudó a describir una de las formas musicales que más me gustan en la Música Antigua. El título del disco (fantástico disco, repito) hace referencia a la naturaleza doble del motete como forma musical, entre la lujuria secular y el carácter sagrado. Aunque el motete fue desarrollado como evolución de formas musicales litúrgicas, en París, su materialización se concreta también en textos diversas clases: llenos de devoción religiosa a veces, lascivos en otras ocasiones o melancólicamente románticos.

El motete es, a menudo, una forma musical audaz, increíblemente audaz por sus innovaciones estilísticas (muy especialmente en las postrimerías del siglo XIV, tanto en Francia como en Italia e Inglaterra). Lo que resulta realmente innovador, más allá de la polifonía en sí misma, es la evolución que representa frente a una de las formas musicales principales del siglo anterior: el conductus. El esquema musical del del conductus se puede representar de esta manera:
En el diagrama anterior, como podemos apreciar, cada una de las voces del conductus polifónico canta las diferentes frases, todas ellas de la misma longitud. De esta manera, el efecto que genera en el oyente es el de cuatro latidos polifónicos, unitarios, contundentes (me atrevo a decir). Esto es debido también a que el texto latino cantado exige por lo general una acentuación homogénea, que se traduce en cuatro líneas acentuadas.
El motete, que nace a comienzos del siglo XIII (es una de las formas más características del Ars Nova, aunque no ligada exclusivamente a este movimiento) sigue otro principio formal, que se esquematiza en esta figura:

El diagrama, muy simplificado y generalista de la forma motete, muestra la voz tenor (el término tenor procede del latín tenere, el que tiene o sostiene el conjunto de la pieza) que se desarrolla en unidades rítmicas cortas y con repetición contínua. Para la mayor parte de los compositores del siglo XIV el ritmo del tenor era de una estructura rítmica constante, al menos hasta al primera mitad de ese siglo. Pero hay otro concepto revolucionario en la forma motete: el solapamiento de frases musicales, a través de las voces Triplum y Motetus, en francés. Frases, textos diferentes. El efecto expresivo y dinámico es sencillamente increíble (valga el adjetivo) por el sentido de movimiento de las voces cantando tres textos diferentes. Resulta sorprendente y fascinante. Cuando una voz termina una frase otra voz comienza otra (frase). Como forma evolutiva a parir de los organa de la Escuela de Notre Dame (a la que dediqué una entrada hace dos semanas): http://naranjasdelaschinas.blogspot.com/2008/11/la-escuela-de-notre-dame-de-pars.html)

En cualquier caso el esquema que acabo de describir supone una idea muy general sobre la forma motete en el siglo XIV que no cubre todas sus variantes de estilo: Quizás, de todas las variantes que presenta esta forma en ese tiempo es el motete franco, conocido así por el teórico y compositor Franco de Colonia.

La forma motete evoluciona a lo largo del siglo XIV y durante buena parte del XV con formas menos complejas. Con la Escuela de Borgoña (Bionchois, Dufay) el motete recobra su carácter sacro y deja de ser politextual. Los compositores franco-flamencos (Josquin, Agrícola, Isaac, Busnois, Ockegehm, De la Rue,…) hacen del motete un género de crucial importancia, pero de esto hablaremos en una próxima entrada…

Algunas referencias discográficas.

1. Sobre el significado de la forma motete en el siglo XIV y en contraposición al conductus:

“The Marriage of Heaven and Hell” – Int. Gothic Voices (dir. Christopher Page) / Hyperion.

2. Sobre las formas del motete en Francia e Inglaterra en los siglos XIV y hasta la primera parte del XV:

“Lancaster and Valois” – Int. Gothic Voices (dir. Cristopher Page) / Hyperion.

3. Para deleitarnos, para soñar, para volar, para… en fin, para disfrutar, esta referencia resulta fantástica:

“Guillaume de Machaut - Motets” – The Hilliard Ensemble/ ECM.

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