miércoles, 5 de noviembre de 2008

La escuela de Notre Dame de París

La escuela de Notre Dame de París, en el siglo XIII constituye uno de los momentos más importantes del desarrollo y evolución del Ars Antigua. Fue en una gran catedral secular donde tuvo lugar una de las transformaciones más apasionantes de la historia de la música. Desde las primitivas formas polifónicas de San Marcial de Limoges, el Códice Calixtino, etc. a las nuevas formas: el organum y el conductus.

El Organum se asienta sobre un material preexistente, melodía de canto llano y su texto correspondiente, sobre el que se componían una, dos o tres voces, y su correspondiente texto. El organum era (¡y es!) música litúrgica y cada voz se movía a una velocidad diferente. El conductus, sin embargo, utilizaba material nuevo (generalmente en verso), tanto en texto como en música. Podía (el conductus) tener forma monódica o polifónica, en cuyo caso las distintas voces cantaban al mismo ritmo (lo que se conoce como discanto).

Dos periodos marcadamente diferentes presenta la Escuela de Notre Dame: El periodo de Leonin (hacia la segunda mitad del siglo XII) y el de Perotin (siglo XIII). En el primer periodo se desarrolla Magnus Liber Organi, que contiene una amplia colección de conductus y organa a dos partes. El periodo de Perotin, más conocido, supone la evolución estilística del primero y presenta como principal legado una colección de organa (más de treinta organa tripla, a tres voces, y a cuatro).
En un maravilloso disco que menciono al final de este texto (1) Paul Hillier describía el organum como pequeños grupos de notas superpuestas y alineadas verticalmente de manera que lo que nosotros escuchamos no es el contrapunto de las voces individuales, sino una trama sonora que se mueve constantemente, con un efecto parecido al de los colores de un caleidoscopio.

Años más tarde, en otro no menos fantástico disco (2), Marcel Pérès planteaba otra forma muy diferente de interpretar estos organa: El flujo musical estaba intrínsicamente ligado a la solemnidad de las celebraciones litúrgicas: cuanto más solemne era la festividad, con más lentitud se cantaba. El organum, desde el que la melodía de canto llano que servía de base para la polifonía se cantaba, en general, con tiempo muy lento. Las interpretaciones modernas tienden a considerar estas composiciones con excesiva velocidad (aquí Pérès se refiere, en mi opinión a las interpretaciones del Hilliard Ensemble), evitando la acentuación del contrapunto (primitivo).

El efecto sonoro del organum (os adjunto algunas referencias, para los interesados) no puede ser más sobrecogedor y,… fascinante.

(1) PEROTIN - The Hilliard Ensemble //ECM
(2) ECOLE DE NOTRE-DAME DE PARIS (XIIIe siècle) / Messe de la Nativité de la Vierge - Ensemble Organum //Harmonia Mundi
ECOLE DE NOTRE-DAME DE PARIS (1163 – 1245) / Ensemble Gilles Binchois //Harmonic Records

7 comentarios:

Miss Calamity dijo...

Me quedo impresionada, en serio. La próxima vez que alguien me diga que entiendo de Música le diré que se pasen por aquí para que sepan lo que es saber de Música.

Virgen santa. Me gusta mucho en concreto el tipo musical del que hablas aquí, pero como el más prosaico de los seres. Simplemente escucho y sé si me agrada o no. Ni idea de organum, ni de conductus, ni de nada. Bueno, nunca es tarde para aprender. ;) Y más teniendo una referencia discográfica abajo (¡gracias!, vas a ser mi próximo agujero en el bolsillo, me temo).

Abrazuco. Cal.

Mediaoreja dijo...

Grácias por pasarte y firmar en mi blog, jejeje.
Sí, veo que eres todo un erudito en música medieval y gran conocedor de Marcel Pérès. Yo tuve la gran oportunidad de escuchar los organa de la Escuela de Notredame, a cargo del Ensemble Organum, en Santiago de Compostela, cuando viajamos con él 25 estudiantes del curso sobre el Códice Calixtinus que impartiera el mismo Marcel en Moissac (Francia). Creo que no escuché jamás nada igual.
Ya amaba yo la música medieval, incluso conocía alguna versión sobre "Congaudeant catholici" bien antigua, incluso ha había yo hecho mis primeros intentos de transcribir "Agnua gaudia" que ya me arrancaba a cantar con mi inseparable compañera de cantos Pili Belauzir allí donde fuerámos: iglesia, catedral o cuevas en menorca (por aquello de disfrutar de la sonoridad de ciertos lugares).
Pero la primera vez que escuché a Marcel interpretar un "Benedicamus Domino" y el "Dum esset" de las vísperas y laudes de Santiago, supe que así debieron de sonar algún día... su interpretación rezuma de una tradiciónalidad que la hace viva.
Marcel no ha inventado nada... (mucha gente achaca su práctica ornamental a un excesivo gusto por lo arabizante, nada más lejos, aquellos que tachan de arabizada su interpretación, solo demuestran su clara ignorancia pues son uchas las culturas que comparten las mismas formas de embellecer el canto, e incluso tratadistas de la época nos dejaron constancia de su necesaria práctica: desde Jerónimo de Moravia a Al-Farabi) Marcel simplemente supo mirar con acierto hacia la práctica vocal tradicional de la música religiosa que aún se conserva, de una punta a otra de la "mediterranía". Ciertamente, en aquel concierto que dió Organum en aquella semana de las Fiestas de Santiago... pudimos escuchar la verdadera Escuela de Notredame.
Saludos,
manu mediaoreja

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas tardes a los dos (hago un breve paréntesis en el trabajo).

1. Miss Cal. Muchas gracias por los generosos piropos. Créeme que "saber" de Música, en fin... Soy un melómano, sin más y la Música es una de mis pasiones.

Por supuesto que lo que me vale es lo que me gusta (más bien, lo que me emociona), sin mayor pretensión académica.

Por lo demás, de las referencias que me he permitido transcribir, entiendo que todas ellas te van a gustar. (En mi corazoncito siempre tendrá un lugar privilegiado el disco del Hilliard -ref. 1- puesto que fue el primer CD que compré de este repertorio. La verdad es que es un disco soberbio).

Un abrazo.

2. Medioreja. Encantado de haberme pasado por tu blog (es un blog interesantísmo y muy recomendable, de veras).
De erudición, poca cosa. Lo mismo que le decía a Miss Cal. Simplemente un apasionado de estos repertorios. En cuanto a Marcel Pérès, qué decir. Es cierto que "no inventa nada nuevo". Pero todo (permíteme la generalización) lo que interpreta lo hace de manera diferente (Canto Ambrosiano, Mozárebe, Beneventano, Canto Viejo Romano,...). Tú dices que algunos lo tachan de arabizada su interpretación... Recuerdo un artículo de hace unos 15 años en CD Compact titulado "Marcel P. La voz de Oriente". Ya ves. Lo que sí es cierto es que Marcel nos ha abierto a muchos melómanos repertorios y formas interpretativas que resultan novedosas precisamente por lo que comentas: su recreación del pasado "haciéndolo más creíble", su re-inventiva(nunca fantasiosa) de la ornamentación, los tiempos suficientemente "lentos" que permiten apreciar las diferentes voces, el gusto por el contraste (recuerdo un disco suyo, fantástico, dedicado al Canto Ambrosiano -sí con Soeur Marie Keyruz, Lycourgos,etc.-). En fin, me estoy extendiendo en exceso y, en resumen, quería agradecerte tus comentarios. Estamos en contacto.

Un abrazo

alexpantarei dijo...

Hola Rogelio. Me alegro que vayas sacando tiempo para postear sobre temas musicales. Y me alegro también de que sean precisamente estos temas.

Quería puntualizar que los organa de los que hablas (pertenecientes a la Escuela de Notre Dame) son organa floridos, y que tan sólo estos son los que constan de voces a distintas "velocidades", como dices. Sin embargo, no hay que olvidar que se estuvieron componiendo organa paralelos durante tres siglos antes.

Me alegro enormemente que referencies esos discos, que también forman parte de mis escuchas favoritas y me han marcado mucho. En el caso del Hilliard, su belleza me subyuga, es una interpretación sublime, quizás menos "histórica" y muy cercana a las sonoridades minimalistas y cristalinas de ciertas músicas y estéticas contemporáneas. Quizás demasiado "perfecto", pero hermoso sin duda.

A Marcel Pérès lo descubrí a través de su Machaut, hace ya bastantes años. Sin duda me parece de lo mejor que hay en el mundo de la música antigua. No me interesa tanto si su visión de la ornamentación es correcta o no, lo interesante es que recupera ciertas prácticas muy olvidadas e infravaloradas hoy debido a lo que podríamos llamar "la dictadura de la partitura", el texto escrito que estrecha la visión de un arte que no vive más que en su interpretación.

Saludos. ;-)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por el comentario y por la matización, Alex. Por supuesto que en una entrada no puedes desarrollar un tema de manera precisa o académica.

Sobre la coincidencia, no será ni la primera y la última.

(Se me olvidaba: tu comentario sobre Pérès lo comparto por completo. El disco de Machaut, ¿fue tal vez la maravillosa Messe de Notre Dame?

Un abrazo.

alexpantarei dijo...

Efectivamente, la Misa de Notre Dame. Que yo recuerde es lo único que ha grabado Marcel de Machaut, ¿no es así?

J. Rogelio Rodríguez dijo...

(Pequeño break)
Alex, tienen una grabación de Machaut, pero que no es monográfica de este compositor: Es la dedicada al "Codex Faenza" (es un CD alucinante, de veras) que incluye dos piezas de Machaut (De toutes flours y Honte, paour, doubtance -escribo de memoria-), de Landini, de Jacobo de Bolonia,... Sólo por la primera pieza merece la pena el CD.

Aunque no es de Machaut, el Kyrie de la Messe de Tournai recuerda mucho al compositor. Vale, ya sé que no es de Machaut, pero "seguro" que se inspiró en ella.

Un abrazo y sigo trabajando.