martes, 11 de noviembre de 2008

Sed de mal: 50 aniversario


Leo en el Cahiers de este mes (edición española) un artículo dedicado al cincuenta aniversario de esta obra maestra del cine (y del arte del siglo XX) titulada Touch of Evil (Sed de mal), de Orson Welles.

Profunda, barroca, premonitoria en lo que significa de camino sin retorno, aparentemente excesiva,… no sé qué adjetivos emplear para describir esta joya. Uno de los artículos dedicados a la película, que firma el crítico Carlos Losilla, nos recuerda una secuencia de acontecimientos cinematográficos, cercanos en el tiempo -1958- con Sed de mal, asociados al concepto de autor. Los estrenos en 1956 de Centauros del desierto de John Ford y de Mientras la ciudad duerme, de Fritz Lang. En 1957 Saint Joan (Otto Premimger). Ya en 1958, año de estreno de Sed de mal, Alfred Hitchcock rompe muchos de los conceptos narrativos vigentes en el cine clásico con Vértigo.

Hay muchas lecturas posibles de esta obra maestra (vuelvo a Sed de mal). Una de las más sugestivas es, tal vez, lo que supone como metáfora del tiempo pasado acabado: “Tú no tienes futuro”, le dice el personaje de Marlene Dietrich (Tanya) a Welles (el capitán de policía corrupto) cuando éste le pregunta cómo será su futuro. Uno de los papeles protagonistas, más bien el protagonista principal, está interpretado por Charlton Heston, quien ofrece una elaborada lección interpretativa a través de su personaje, el teniente Vargas. Lo mismo cabe decir de la siempre maravillosa Janet Leigh

(De Heston se nos ha transmitido casi exclusivamente una imagen de supuesto ultraderechista, de forma muy simplona, falaz y cutre. Claro, vivimos tiempos en los que los matices están casi proscritos, en favor de las generalizaciones más burdas...) Y aunque su furibunda defensa del supuesto derecho a la libre posesión de armas de fuego (fue presidente de la National Rifle Asociation) no le ha hecho un gran favor a su imagen pública, lo que debe recordarse también es su lucha con algunos productores para intervenir en las decisiones respecto a las películas en las que participaba. Por ejemplo, en la película que nos ocupa, fue el propio Heston quien presionó en 1958 a los estudios Universal para que fuese Orson Welles quien le dirigiese. Sí, Heston (el “ultraderechista”) presionó a la Universal para que un “comunista” como Welles le dirigiese. Eso, en 1958, cuando no habían pasado ni cinco años de la histeria anticomunista orquestada por Joseph McCarthy.

Pero volvamos a Sed de mal para despedirme: Es una buena ocasión para revisar esta magnífica obra, ¿verdad?

3 comentarios:

janys dijo...

La verdad no he tenido oportunidad de ver esta película; me he dedicado a apreciar las cintas que en mi país se produjeron en la llamada época de oro: Pedro infante, jorge Negrete, Pedro Armendariz, etc. Será bueno buscar este filme y después dar una opinión más certera. Gracias por tu comentario; como le expliqué a de la Loma, en México beneramos a la muerte, la hacemos nuestra amiga para quitarnos el miedo de su presencia. Besos desde León, Guanajuato, méxico.

mcanabalb dijo...

Apuntado en el TODO.

Es que no hay tiempo para todo, todo, todo y culturaizarse un poco.

Por cierto, que he visto en tus imagenes del día, cuadros de Pollock ... ¡¡¡que tiempos aquellos cuando me lo descubriste en NY!!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Janys, gracias Manolo.

Por cierto, Mr. Canabal, ¿recuerdas la bobada que decía yo, por aquel entonces en NY -en el MOMA-, sobre Pollock? Síiiii. La estupidez que soltaba era algo así como que Pollock representaba una "fractura conceptual en el arte del siglo XX".

Un abrazo.