lunes, 22 de diciembre de 2008

Las uvas de la ira

Si estuviéramos trabajando con la ley podríamos soportarlo, pero no es la ley. Nos están humillando, nos hacen pedir y rogar.
Me lo prometiste. Tienes que estar limpio.
Lo sé, Ma, y lo estoy intentando.
La familia se está desuniendo, me lo prometiste, tienes que estar limpio.

He estado viendo este fin de semana el clásico de John Ford...
Tom Joad (interpretado por Henry Fonda) vuelve a su hogar tras una temporada en la cárcel por homicidio. Se encuentra con una situación crítica: la granja familiar arruinada por la sequía y la bajo la presión de embargo de los bancos… Estamos en los años inmediatamente posteriores a 1929, en USA. Con nulas perspectivas de encontrar empleo en la tierra Oklahoma, la familia al completo reúne sus pertenencias y parte en un viaje hacia la esperanza. Hacia la tierra prometida: California.

El duro viaje deja muy poco espacio para la esperanza…
La mayor crisis mundial que ha tenido hasta la fecha el modelo capitalista vino como consecuencia del crash económico del 24 de octubre 1929 (el “jueves negro”). Hundimiento masivo de las acciones, ruina de muchos inversionistas, cierre de bancos, de empresas (¿Nos suena este panorama?).

Como consecuencia de la situación de crisis y sus consecuencias aparece en la literatura norteamericana una modelo de crónica realista y descriptiva de este contexto histórico y socioeconómico. Este modelo estético, en el cine, tendrá años más tarde una influencia directa en el neorrealismo italiano de posguerra.

La novela de John Steinbeck en la que se basa la película del mismo nombre, dirigida por el gran John Ford, refleja de una manera directa y cruda el testimonio de esta recesión socioeconómica a través de la desventura de una familia de colonos empobrecidos en su viaje hacia la tierra prometida.
Finalmente, tampoco el cine, con toda su grandeza, escapa a la acción propagandística de los gobiernos. En la novela de Steinbeck, los Joad, en su primera parada en California, llegan a un campamento gubernamental y más tarde se instalan en un campamento privado (vamos e definirlo así) donde las condiciones son infinitamente más duras. En la película de Ford, se invirtió este orden para insuflar cierto optimismo al desarrollo de la historia…
(Evidentemente, se trata de una acción de difusión de las bondades del plan económico new deal, impulsado por el presidente Roosevelt…que para muchos economistas no oficiales, resultó un ralentizador de la recuperación económica... Pero bueno, “estamos en Navidad” y éste es otro debate).

3 comentarios:

Manuel dijo...

Hay quien sospecha que Roosevelt y la CIA conocían los planes japoneses de bombardear Pearl Harbor (de hecho, lo mejor de la flota estaba ese día en alta mar). Lamentablemente, una guerra a gran escala resuelve de un plumazo las crisis estructurales y hace avanzar la ciencia. Sin contar la cohesión patriótica frente a un enemigo común...
Espero que Obama y Osama no nos tenga preparado nada parecido...
El compromiso ético y estético de Steinbeck son un modelo para mí: "Al este del Edén", "La perla", "El poney rojo", "Tortilla Flat"... Es la auténtica América profunda. Junto con Faulkner, Hopper y Carver se obtiene un retrato del alma de nuestros amigos del norte.
De John Ford podría hablar y no terminar. Sus películas irlandesas sobre todo: "El delator", "El hombre tranquilo", etc.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por el comentario, Manuel. Los datos que aportas, junto con tus reflexiones, proporcionan una dimensión distinta a la entrada que planteaba.

(Es indudable, además, que en los momentos de crisis, junto con la cohesión patriótica, enemigo común etc, el papel de "Papá estado" que todo lo puede y todo nos lo planifica resulta una constante -diría- de nuestra civilización).

janys dijo...

Hola Rogelio; gracias por tus palabras y tu solidaridad ante este trance, sólo espero que todo esté bien con mi mascota. En esta ocasión te escribo para felicitarte por la navidad que se avecina, te envío millones de buenos deseos para ti y tu familia, tus seres queridos; que tengas el mejor de los años y que yo siga contando con tus visitas. besos miles y abrazos fuertes. Janys