martes, 27 de enero de 2009

Un día en la vida de Iván Denísovich


Sea como sea –concluyó-, por más que reces no te rebajarán la condena. De cabo a rabo la vas a cumplir entera.

Alexander Solzhenitsyn – Un día en la vida de Iván Denísovich (Ed. Tusquets)

Hace unos cuantos años me atreví con el Gulag (con Archipiélagop Gulag) de este inconmensurable autor ruso. Me faltan muchas obras de Solzhenitsyn, entre otras El primer círculo y Pabellón de cáncer, pero me decidí con ésta, Un día. No me ha defraudado, para nada. Cualquier testimonio sobre la crueldad que sufrieron millones de deportados en los campos de trabajo soviéticos resulta necesario. Éticamente necesario.

Ya Archipiélago Gulag suponía una disección precisa sobre los mecanismos de anulación del ser humano, de su dignidad, bajo el yugo esclavizante del paraíso socialista. Pero, junto con el terrible testimonio de la crueldad del Estado, Archipilélago Gulag y también Un día… son joyas literarias: lenguaje directo, descarnado, descripciones sensoriales precisas que transmiten la terrible experiencia de los días en el cautiverio.

Tardé mucho tiempo en acercarme a la obra de este gigante literario. Prejuicios de juventud alentados por un artículo en Quimera, en el que un crítico denostaba la figura de Solzhenitsyn por haber elogiado el régimen del general Franco (sic). El elogio no era tal aunque el crítico se refería a una entrevista polémica que mantuvo el nobel ruso, con José Mª Íñigo (antes de 1975) y en la que elogiaba las libertades que podían disfrutar los españoles (perdonadme la falta de precisión). Eran las postrimerías del tardofranquismo y, si bien el comentario del escritor ruso no fue afortunado en absoluto, lo que pretendía en realidad era recordar la tragedia del estalinismo y la realidad del régimen soviético (Gorbachev todavía quedaba un poco lejos y el propio Solzhenitsin comenzaba su exilio en USA).

Tardé, decía, bastante tiempo en leer su obra y, poco a poco, la lectura de sus ensayos (que publicaba en España ABC, en los ochenta) y finalmente Gulag me descubrieron lo inconmensurable de su genio literario. Como decía Vargas Llosa “ su extraordinaria hazaña política e intelectual fue emerger del infierno concentracionario para contarlo y denunciarlo…”

Decía el gran Fernando Arrabal que “Solzhenitsyn es un héroe. Un héroe que se alzó, prácticamente solo, frente a la tiranía”. Yo estoy completamente de acuerdo: se alzó, prácticamente solo, frente a la tiranía.

10 comentarios:

janys dijo...

Hola Rogelio; buenos días; Me parece muy interesante el contenido de las obras a las que te refieres; yo creo que en todo el mundo se han cometido injusticias pero nada más aberrante como pasar por encima de los derechos humanos. Buscaré la manera de leer algo de lo escrito por Denísovich. La peli que recomiendo acá en México se titula "Siete almas" con Will Smith. Es una cinta muy conmovedora que te lleva a la reflexión y al entendimiento que, teniendo vida y salud, posees todo. Te mando un beso, gracias por tu comentario. Hasta pronto.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola compañero!!
El saludo filocastrista no pretende serlo. Efectivamente, conozco al autor que mencionas desde cuando empecé con el Gulag, pero me pasé a otra novela (que tampoco terminé) El don apacible. Lo teníamos en una colección de los premios Nobel (aquella de Plaza y Janés con hojas papel cebolla). Al encontrar la Historia de Roma de Mommsen empecé a leerla y me olvidé de todo.
Con respecto a todo lo demás, y para variar, estoy de acuerdo.
Conocía la referencia de los que opinaban en el artículo de Quimera. Bueno, es que es lo de siempre. Lo que me llama la atención es que todavía hay miles de políticos, periodistas y, sobre todo, pseudotertulios, que viven del tardofranquismo. Sin comentarios.
Muy de acuerdo con la soledad del héroe. Máxime cuando el coloso al que se enfrentaba era la URSS (esto daría para unas cuantas entradas). Qué te parecen los coqueteos con el régimen de Putin?
Gracias. Un abrazo!

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, cuánta razón tienes. También me acuerdo de aquella entrevista con Iñigo y la campaña que, desde “la izquierda”, se hacía contra este escritor tildado de contrarrevolucionario.

Posteriormente ya le fui reconociendo pero nunca tuve un tiempo para leer nada suyo, me he centrado en el nazismo y dejé olvidado el otro totalitarismo.

A los que somos un poquito más mayores nos ha costado mucho más arrancarnos la venda. Bueno, es una tontería, no a todos, a mí me costó años y aún que no me acostumbro.

Buscaré ese libro, pues el Gulag, y nos pasa como dice Julián Marías de El Quijote, parece como que todos lo hemos leído ya, porque nos sabemos dos escenas.

Salud amigo.

Iojanan dijo...

Yo fuí de los adoctrinados por la izquierda para denostar, si no despreciar todas las consignas que iban contra la modernidad que suponía el pensamiento único de la izquierda. Tardé bastante en quitarme el lastre, pero al final la verdad suele triunfar, y muchos desengaños. Ahora después de leerte, amigo Rogelio, aprovecharé para acercarme y seguir tu criterio. Ya es hora, cuando el fascismo de esta izquierda nos acosa de nuevo. Saludos

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Janys.

Muchas grcaias por tu amable comentario. Sabes que siempre eres bienvenida aquí. Tomo nota de tu referencia cinéfila.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¡Hola camarada!

Ya ves Fidelio que, puestos a saludar, me sale filosoviético...
Mi padre tiene esa edición del Don Apacible, la novela de otro premio nobel, en este caso, soviético: Mijail Sholojov. Sobre este autor, al gran poeta y ensayista (nobel también) Joseph Brodski, quien tuvo el honor de ser considerado parásito en la extinta URSS, decía que la concesión del nobel (a Sholojov) se debía sobre todo a acuerdos políticos y comerciales entre Suecia y al URSS... ¿Resentimiento de exiliado político? No lo sé. La verdad, nunca llegué a terminar El Don apacible. Y en cuanto a Brodski, quiero dedicarle una entrada en breve.

Sobre tus reflexiones acerca del tardofranquismo, creo que tienes más razón que un santo. Y de verdad que aburren estos tertulianos, o lo que sean.

¿Putin? Bueno, hasta donde conozco, el pensamiento de Solzhenitsyn, en las postrimerías de su vida, abordó de manera militante el nacionalismo ruso. Lo de Putin haciendo propaganda y utilizando al HÉROE (con mayúsculas y respeto) me parece repugnante.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Rubín.

Un placer recibirte de nuevo. La verdad es que mi padre también se acuerda de al entrevista que mantuvo el nobel ruso con Íñigo. Yo lo recuerdo por el artículo de Quimera (fue el primer número que leí de la revista... en portada estaba "La guerra del fin del mundo", de Vargas Llosa. Ya ha llovido).

Si te animas con Iván Denísovich te aseguro que encontrarás una lectura ágil, sin concesiones esteticistas, y en 210 páginas... vamos, en un "pis pas".

Sobre tu paralelismo Quijote - Gulag, creo que responde perfectamente a la realidad. Y ahora que Tusquets ha editado una nueva entrega de esta magna obra, entiendo que es una gran ocasión para revisarlo...

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Iojanan. Gracias por tu comentario.

No ganamos para sustos totalitarios últimamente ("quien tú sabes" lo dijo muy bien en tu blog...). Y lo peor de todo es que cuando ejercemos nuestra crítica contra el pensamiento único, contra el adoctrinamiento, ya se sabe: antipatriotas, filofascistas,... y demás calumnias.

La verdad y, como le comentaba a Rubín, es una buena ocasión para reevisar la obra de este HÉROE. Junto con su descomunal testimonio político y moral, además, su inmensidad literaria.

(Por cierto, dedicaré en unos días una entrada al gran poeta Joseph Brodski, judío ruso, al que me referí en mi respuesta a Fidelio. No sé si le conoces).

Un abrazo.

Aurora dijo...

Hola Roge!

Le pedí este libro a los Reyes Magos, pero -como no debo de ser muy buena-, no me lo trajeron, así que me lo tendré que comprar, porque si ya tenía intención de leerlo, después de tu entrada, más.

No sé si habrás leído "La espera", de Ha Jin. A mí me encantó. Un retrato estremecedor de la burocracia comunista, y de la asfixia total de las decisiones personales en la China de los años sesenta, narrado con absoluta dulzura y sencillez.

Bueno, como me enrollo. Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Aurora. ¡Cuánto tiempo!

Creo que te va a gustar el libro de Solzhenytsin. Es muy ágil su lectura y, además, son unas 210 páginas.

La obra que me comentas, "La espera", no la conozco. Con lo que me comentas, tomo nota y la buscaré. El tema de la axfisia en este tipo de regímenes es un buen material literario. Muchas gracias por la referencia.

Un abrazo