miércoles, 11 de marzo de 2009

Carlo Gesualdo - Moro, lasso, al mio duolo

Hace dos días recibí una visita de una admiradora de la música de Carlo Gesualdo, Príncipe di Venosa. De hecho, “La Anacoreta” le ha dedicado un interesantísimo blog que os recomiendo visitar, por su estética y contenidos (http://il-principe-da-venosa.blogspot.com/).

La música de Carlo Gesualdo (1566 – 1613) fue considerada durante el siglo XX como la de un compositor adelantado a su tiempo. Tal vez el motivo de tal consideración se deba a que su estilo era admirado por Stravinsky. Sin embargo, un análisis histórico riguroso muestra que, pese a lo extravagante de sus composiciones, lo “modernas” que resultan a nuestro entender contemporáneo, Gesualdo no fue un compositor particularmente interesado por los progresos técnicos de la música de su tiempo. No fue especialmente receptivo ante los descubrimientos e innovaciones formales de Giulio Caccini (Le nuove musiche), del primer barroco, y se dedicó a intensificar y profundizar en esquemas musicales inmediatamente anteriores. En este sentido se puede decir que Gesualdo es un compositor manierista… pese a lo manido de este término.

Por otra parte es cierto que la historia del príncipe de Venosa es más conocida, en general, que su obra. Como correspondía a una persona de vínculos aristocráticos, Gesualdo se casó con María de Ávalos, hija del Marqués de Pescara. El 18 de octubre de 1590 Gesualdo asesinó a su mujer y a su amante, el Duque de Andría, Fabricio Caraza, cuando los sorprendió en los aposentos de aquella ”in flagrante delicto di flagrante peccato”. El crimen, por los textos de la época, fue de una violencia notoria, pero Carlo Gesualdo no fue condenado: el código de honor de la época, ya se sabe…

Yo he de decir que me siento muy atraído por este compositor tan aparentemente extravagante. Es fascinante en muchas ocasiones. Y puestos a señalar alguna de sus composiciones recomendaría sus Madriales o sus Responsorios de tinieblas (para jueves, viernes y sábado santo).

Espero que os guste.

4 comentarios:

alexpantarei dijo...

Querido Rogelio, me has tocado la fibra esta vez. También me apasiona Gesualdo, y creo que su mito de loco asesino y su fama de compositor excéntrico han empañado completamente su verdadera valía.

He tenido ocasión de cantar sus Responsorios para el Sábado Santo, y lo recuerdo como una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.

En mi blog hace ya bastante tiempo publiqué un post sobre lo que comenta Eugenio Trías en "El Canto De Las Sirenas" sobre Gesualdo. Aquí dejo el enlace:

http://alexpantarei.wordpress.com/2008/03/20/el-fin-del-renacimiento-gesualdo-y-monteverdi/


Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por el comentario Alex.
Me alegra mucho que te haya tocado la fibra... y con respecto a los Responsorios para el Sábado Santo, te diré que yo, aunque jamás los he cantado (ni los canteré, por suerte para la Humanidad) fue lo primero que descubrí del Príncipe de Venosa. La interpretación era de los Tallis Scholars (bellísimo).

Conozco el libro de Trías, que devoré la temporada pasada. Y recuerdo su nota sobre Gesualdo.

Un abrazo

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola Rogelio! Acabo de concluir mi mininvestigación sobre Gesualdo, pues una "pseudotraducción" ha retrasado la misma.

Vaya pieza propones!! te va a parecer extraño, pero me acordé del principio del cuarteto de las disonancias de Mozart. En cuanto al uxoricidio, y desde luego sin querer hacer ningún paralelismo con la actualidad. En aquellos tiempos, la situacion de la mujer era otra. Ya hablaré en una entrada del amor en la Edad Media-Renacimiento-Barroco (bueno, más bien glosaré).

Lo que quería decir es que, quizá haya algo del espíritu manierista que impregnó Italia a finales del XVI. Hay muchos autores que lo niegan. Yo, desde ni posición de aprendiz, y desde el puntode vista de un hace más de diez años, muchacho que estudiaba el arte del Renacimiento, veo muchos paralelismos. El vértido, la inestabilidad de los edificios manieristas, como el Mercurio de Giambologna de la Loggia della Signoria o los frescos de la sala del Té, de Giulio Romano. En fin. Esto es una teoría, pero hay muchas otras (como con respecto a la formación de las lenguas; je, je, je).

La Anacoreta dijo...

Hola querido Rogelio! que sorpresa encontrar un post sobre mi blog, me siento muy honrada.

Pero volviendo al fasinante principe de Venosa, en discuciones con amigos músicos muchos se quejan que despues de Bach se ha dado por olvidado, por lo menos en mis pagos, todo lo que es la musica tradicional previa a él, los coros de Gesualdo son sumamente complejos y algunos los denominan para su época con la palabra "exquisitos", fue un gran creativo e innovador por conformar por 5 voces sus coros y generar esas lo que yo ilustraría con mareos o gotas de agua salpicando una laguna.

Notemos que Bach solo utilizaba tres voces por lo que he discutido (pido perdón si me confundo) y nuestro otro colega dice que Motzar utilizaba cuatro voces, claro que es es más cercano cuatro que tres, y por eso debio sentir cierta similitud.

Pero la genialidad de Gesualdo siempre fue oculta por su vida al extremo desordenada y salvaje, algunos especialistas de la salud mental han concluido que la capacidad para componer coros de este tipo podian venir solo de un psicótico y que eso podría explicar sus pasiones exacervadas, a pesar de estar escusada por ser "un hombre del Renacimiento"....

Bueno, muchas gracias por sacar a la luz a mi querido compocitor!

Paz y Bien.