viernes, 20 de marzo de 2009

Profunda decepción; profunda indignación

El pontificado de Joseph Ratzinger (en adelante Benedicto XVI) prometía ser interesante, sobre todo en lo intelectual, y también un tanto provocador (siempre en el sentido, repito, intelectual del término).
No soy un experto en Teología. Es más, no me he acercado a estas materias de una manera continua, tan sólo a través de impulsos aislados. Y es que “uno no puede estar en todo”, obviamente. En este sentido, mi punto de vista sobre Benedicto XVI en lo teológico está basado en lo que piensan otros, fundamentalmente filósofos que conozco y que considero importantes (pienso en filósofos tan alejados en sus planteamientos como Gabriel Albiac o Jürgen Habermas).


(En la foto, Jürgen Habermas).

Si uno revisa (en la Wikipedia, por ejemplo), “por encima”, la biografía del Papa Benedicto comprueba que su formación intelectual es muy sólida: conocedor de Aristóteles y Aquino (Albiac considera al Papa actual un “gran tomista”, ergo un gran aristotélico). Su acercamiento, desde su juventud, a autores que tuvieron problemas con la Jerarquía católica (Yves Congar, por ejemplo -una tía mía, religiosa dominica, era una gran conocedora de su obra-) o a los grandes autores protestantes (Karl Barth) indica una voluntad de conocimiento y apertura intelectual, en lo teológico. Pero, además, el pensamiento de Benedicto XVI discurre también por el conocimiento de las corrientes existencialistas del siglo XX (Jaspers, principalmente; a Heidegger, una de las “especialidades” del Papa Benedicto, no se le puede considerar existencialista), cuya principal preocupación es el entendimiento del hombre contemporáneo.


(En la foto, Yves Congar).

Yo, repito, más allá de la lectura de su encíclica “Spe Salvi y algunas compilaciones y conversaciones con filósofos no creyentes, apenas conozco la obra de este Papa. (Bueno, también recuerdo sus enfrentamientos en los ochenta con Leonardo Boff y los teólogos de la Liberación, o con Hans Küng, cuando era -Benedicto- Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe. No me resultaban especialmente “simpáticas” sus posiciones, las del Papa actual).

Actualmente, la figura de Benedicto XVI, me resulta interesante por poliédrica, siempre desde un punto de vista intelectual: a su sólida trayectoria como teólogo se une un afán por el debate con otras religiones o con pensadores no creyentes

Pero, lo que quería comentar no era un resumen sobre la trayectoria intelectual de este Papa teólogo, sino mi opinión sobre sus declaraciones a propósito del preservativo y su papel en la lucha contra el SIDA: (…) “El SIDA no se combate sólo con dinero, ni con la distribución del preservativo que, al contrario, aumentan el problema". Esto último es lo que, al menos para mí, resulta especialmente grave e indignante: decir que el preservativo aumenta el problema (sic).

Uno de los temas, para mí, más inexplicables en la Iglesia Católica y en su jerarquía, es la oposición beligerante que ejercen contra el uso del preservativo. Una cosa es que esta Institución exprese una postura oficial sobre el SIDA y cómo combatirlo diferente al de muchos gobiernos occidentales y algunas ONGs de ayuda frente a la enfermedad (la posición católica se resume, básicamente en la necesidaed de “educar responsablemente a las personas en el uso de la sexualidad, en la reafirmación del papel esencial del matrimonio y de la familia”), pero de ahí a condenar el uso del preservativo hay un abismo. Y el comentario sobre el papel del preservativo contra las enfermedades de transmisión sexual (el SIDA en particular) no puede ser, para mí, más irresponsable. Y lo digo desde la más profunda decepción, desde la más profunda indignación también: ¿Qué datos, qué análisis empírico, racional, deductivo, sólido,… puede presentar Benedicto XVI para afirmar que “el preservativo aumenta el problema” del SIDA? ¿Tiene sentido una posición de este tipo cuando las cifras de enfermos por el virus resultan aterradoras (en África y en Brasil, fundamentalmente)?

Yo no espero una bendición vaticana sobre el uso del preservativo (desde luego, no a corto plazo), pero una beligerancia activa frente al condón, como he dicho antes, me parece muy triste, muy indignante. Y esta posición, la mía, es independiente del profundo respeto que me merece la Iglesia Católica y su innegable legado espiritual y ético. Y, por supuesto, del respeto que me merecen sus creyentes.

10 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Mganífico Rogelio. He leido bastantes exabruptos sobre las declaraciones de Benedicto XVI y tu comentario es todo un editorial de periódico serio.

Este papa y la mayoría de la jerarquía, están como en campaña electoral. Tienen que decir cada poco cosas gordas para estar en los medios.

¿Has visto El Roto de hoy? creo que lo clava con el comentario: si Jesús no se ocupó de embarazos fue porque aún no existía la conferencia episcopal.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola Rogelio! Estoy bastante de acuerdo contigo y con Rubín de Cendoya.

Decía Juan Manuel de Prada que quizá se habían manipulado estas declaraciones porque, bueno, puede ser un argumento válido, la sexualidad ha de ser responsable, o algo así. De acuerdo, pero este argumento tiene un error garrafal, un error bastante, bastante grande (a mi juicio): el incendio es demasiado grande (sobre todo en África) como para no poner, TODOS, repito, absolutamente, TODOS los medios profilácticos para atajar el SIDA, y uno de ellos (esto es de sentido común) es el preservativo. Valga la comparación, si la hemorragia no se corta hay que hacer un torniquete, ni más, ni menos...y después hablamos a la gente de sexualidad responsable (con todo respeto) y de lo que se quiera.

Podemos debatir, reunir cónclaves, legislar el aborto (también en el "candelabro"), establecer acuerdos, pero no se puede llegar a un continente que se muere de SIDA y decir lo que se ha dicho del preservativo. Es, cuando menos, perder la perspectiva.
A mí me da mucha pena, porque si hay algo que odio tanto como la ortodoxia en asuntos de sentido común, es el sempiterno anticlericalismo de esta España de nuevos ricos en democracia. Por eso de doy doblemente la enhorabuena por tu entrada, argumentada, seria, nada demagógica (como no podía ser de otra manera) y muy ecuánime.
Gracias y un abrazo!!

Manuel dijo...

"Somos soldados derrotados de una causa invencible". (Pedro Casaldáliga)
No me gustan los extremos en cuestiones éticas (a lo mejor en las estéticas, finalmente puro juego, sí). Ni cogérsela con papel de fumar cuando vas a mear, ni convertir el sexo en una especie de aerobic con placer rutinario añadido, ni el aborto en un método anticonceptivo (que no lo es), ni a los seres humanos en ángeles asexuados o sementales a plazo fijo...
¿Qué te ha contado el Luisma de mí?

Iojanan dijo...

Estupendo análisis amigo Rogelio que comparto de pe a pa. Llegará, no dentro de tanto tiempo, el día en que se diga que la actitud de la iglesia respecto a los profilácticos ( como en otros principios) era inconcebible, como tantas cosas hoy decimos, pero para esto no tendremos que esperar centurias, la velocidad que llevamos hará que en pocos años esta iglesia que ahora despotrica dirá Diego. Por lo demás está claro que este Papa es un hombre con una preparación límite, capaz y solvente como ninguno antes en esta materia. Pero con falta de agilidad. Es demasiado peso para cualquiera.
De nuevo te felicito. Saludos

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas noches Rubín y muchas gracias por el elogio.
La verdad es que estoy bastante alejado de las posiciones anticlericales que se desatan a partir de declaraciones del tipo de las comentadas. No obstante, y como manifestaba en la entrada, hay posturas de la jerarquía de Roma que resultan inconcebibles (sobre todo por su falta de visión prágmática).
Un abrazo.
(Por cierto, sí leí el Roto al que te refieres... No puede ser más agudo).

El rincón de Chiriveque dijo...

Hola Rogelio,

Sólo añadir que no esperes gran cosa de la Iglesia ni del Papa en lo que respecta al tema sexual. En la página de catholic.net no sólo se condena moralmente cualquier tipo de anticonceptivo sino que encima se critica abiertamente la masturbación, a la que se ve como algo "exclusivo para matrimonios".

Con esa mentalidad medieval, ¿se puede sacar algo positivo?... La Iglesia va en sentido contrario a la sociedad.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¿Qué tal Fidelio?

Creo que estamos plenamente de acuerdo. Y lo lamentable, tal y como señalas (para mí) con absoluto acierto, es que declaraciones como las comentadas rompen una línea de trabajo, por parte de muchas ONGs que, sin ser soluciones definitivas para el SIDA, sí ayudan a paliar esta plaga.

UN fuerte abrazo.

(Sobre lo del anticlericalismo, de sobra sabes mi aversión a las beaterías agnósticas tan de moda en estos tiempos).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Manolo.

Muy de acuerdo con tu posición. Creo que, además, abres otros temas muy interesantes (aborto, sexualidad -o trivialización de ésta-,...)

La cita de Casaldáliga, sencillamente bella. Sin artificios.

Un abrazo (y te diré por correo lo que "el Luisma" me ha contado...je, je).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¿Qué tal Iojanan?

Encantado de saber de ti, de nuevo.

La verdad es que observo un acuerdo casi unánime con el sentido de la entrada. Y tú añades un aspecto,para mí,diferencial: señalar a Benedicto XVI como "un hombre con una preparación límite, capaz y solvente como ninguno antes en esta materia". Creo que es plenamente cierto. No obstante no veo que, a corto plazo, vaya a evoluconar su postura con respecto a este tema. Y eso es lo que me resulta demencial: la profunda falta de pragmatismo que subyace en sus declaraciones... Entiéndeme bien: yo no espero posiciones "novedosas" del Vaticano en materia de sexualidad. Pero la lucha contra el SIDA exige medidas pragmáticas.

Creo que, repito, por su condición de teólogo, Benedicto XVI no tendría dificultades "exegéticas" para justificar el uso (racional, pragmático) de preservativo.

Un abrazo (te visito pronto).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

Yo,como acabo de manifestarle a Iojanan, no espero grandes evoluciones del Vaticano en materia de sexualidad. Pero sí pido un enfoque pragmático sobre el tratamiento del SIDA.

Sobre el carácter "medieval" de la Iglesia, simplemente destaco que la curia vaticana durante la Baja Edad Media era muy proclive a los apetitos mundanos...

Por otra parte, el ejemplo de Casldáliga, Ellacuría, etc. por poner ejemplos de Iglesia pragmática con los problemas de su tiempo nos proporcionan visiones poliédricas sobre la Iglesia... Y esto sin mencionar al propio Ratzinger de juventud, tan cercano a Jaspers o a Yves Congar.

En cualquier caso yo sólo solicito pragmatismo a una institución de esta capacidad de influencia social. Y creo que no resultaría demasiado difícil justificarlo.

Un cordial saludo.