jueves, 12 de marzo de 2009

Recuerdo del 11-M



Es muy difícil olvidar esta fecha. Creo que, para aquellos que vivimos aquellos momentos y lo que aconteció los días inmediatamente posteriores en Madrid, esta fecha forma parte inseparable de nuestras vidas.

Recuerdo que eran las 7:50 más o menos; iba conduciendo camino al trabajo por Menéndez Pelayo, avenida habitualmente atascada. Aquel día, escuchaba la radio (era la SER, concretamente) y Gabilondo dio la noticia… Si mi trayecto habitual al trabajo (por aquel entonces, desde la avenida Ciudad de Barcelona, hasta Tres Cantos) duraba unos noventa minutos, aquel día duró casi tres horas. El caos en la ciudad fue monumental: sirenas de ambulancias, de coches policía,…

Al día siguiente me enteré de que un compañero de trabajo había perdido a su madre; también un vecino tenía un familiar malherido. De una manera u otra todos los madrileños conocíamos a alguien directa o indirectamente afectado por esta masacre.

La reacción de los ciudadanos de Madrid, y por extensión de todos los del resto de España, fue inconmensurable. El improvisado centro de urgencia (y tanatorio) organizado en el IFEMA, se colapsó desde el mediodía por al afluencia de miles de ciudadanos voluntarios para ayudar en lo que fuera necesario (desde labores logísticas elementales a donación de sangre). Fue inconmensurable, repito.

Los días posteriores fueron todavía más emotivos: la reacción ciudadana homenajeando a las víctimas con sus dedicatorias generó un collage de mensajes solidarios, de recuerdos, de invocaciones a la Paz, de infinito dolor pero también de esperanzada solidaridad, … de fe en el futuro.

No fue fácil para los responsables municipales y de RENFE retirar estos recuerdos, símbolo (repito) de nuestro dolor y de nuestra solidaridad. Finalmente estos recuerdos, estos fragmentos de emoción fueron el punto de partida de un proyecto más ambicioso y éticamente necesario: el monumento de homenaje a las víctimas, accesible desde la propia estación de Atocha. Es imposible evitar la sensación de sobrecogedora tristeza que se experimenta en el interior del monumento, cuando se leen los mensajes que dejamos los ciudadanos (de Madrid, del mundo).

Han pasado cinco años, pero los sentimientos que generó aquel día, la reacción de inmensa solidaridad, aún dentro de la infinita tristeza, no van a olvidarse (creo que nunca) con independencia de que se organicen o no homenajes oficiales por el Gobierno de turno.

9 comentarios:

Manuel dijo...

Sólo tengo palabras para decir que no tengo palabras. Todos íbamos en esos trenes.
Un abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Parafraseando a Manuel, creo es mejor no pensar, no dejar volar la imaginación...efectivamente, es mejor el silencio. Gracias. Un abrazo!

ALTAZOR TEMBLOR DE CIELO dijo...

Me uno a tu recuerdo: yo me enteré viajando de Badajoz a Alconchel donde trabajaba por aquel entonces, la hermosura del día y de la dehesa extremeña chocaba con los ánimos de todos nosotros: estábamos estupefactos.
He visitado dos veces el monumento a las víctimas (una de ellas contigo) y nunca puedo evitar que los pelos se me pongan de punta y los ojos se me llenen de lágrimas pensando cuánto dolor y cuánta solidaridad juntos hay ahí encerrados.

El rincón de Chiriveque dijo...

Fue uno de las cosas más impactantes que he visto en mi vida. Aquel día, de regreso a casa, el tren de cercanías iba casi vacío y con un crespón negro... La pena fue el show político que se montó después por parte de unos y otros.

Un saludo.

Iojanan dijo...

Amigo Rogelio, los que vivimos en la periferia tambien nos bebimos las noticias y asumimos el caos posterior. ¿Quien no tiene amigos o parientes en Madrid? Con dudas, algunas imposibles, creo que todos llamamos a los nuestros, a partir de ahí el dolor sólo fue aumentando con esta canallada infame sin catalogación. La inocencia política murió también ese día. Un abrazo

José Antonio dijo...

Mi pensamiento se une a los vuestros.
Aquello fue inhumano por parte de quien cometió los atentados y ejemplar por parte de la ciudadanía.
Solo quiero comentar que viviendo en Paris tengo amigos de origen Marroquí que tuvieron la cara de decirme que era normal, que nos lo merecíamos por participar en la guerra contra Irak junto a EE.UU.
Con esto solo os quería decir que los medios de información de un país que se dice libre y quiere ser un modelo para todos, francia, llega a crear seres sin razón o peor aún sin corazón.

Muñeca de trapo dijo...

No tengo mas palabras para poder expresas el sentimiento de impotencia y dolor.
Una vez mas y todas las veces, me uno a vosotros, en este reconocimiento y apoyo a las víctimas del "Once M".
A todas las víctimas del terror, sin importar su raza, sin importar su condición política, sus creencias religiosas y pensamientos,...
Desde el dolor y rabia por esa lacra que arrastramos los que pertenecemos al País Vasco.

Un saludo.

janys dijo...

Un recuerdo muy triste; yo estoy en México y me golpeó mucho ese acontecimiento. Pensar que con toda la inocencia del mundo subes a un tren y ya no vuelves más y por cuestiones incomprensibles, bueno, al menos para mí ya que no conozco certeramente los problemas sociales, políticos y culturales en tu país. Te mando un beso y un abrazo. Hasta pronto.

José Manuel dijo...

Muy triste ese día. Y muy bonito el artículo, un verdadero homenaje a las víctimas. Todos recordaremos siempre ese día y sobretodo a las víctimas.

Un abrazo Rogelio.