martes, 21 de abril de 2009

Claudio Monteverdi (el más grande) – Selección de grabaciones (1)


(Dedicado a mi amigo, Manuel Ariza, que ha insistido en que manifieste mi lado más antigüo y monteverdiano.)

Hace unos días, mi amigo Manuel Ariza, creador de este maravilloso espacio llamado Días Intensos, me pidió una recomendación sobre "la integral" de Monteverdi. Yo el contesté que no conocía ninguna "integral" sino que, al contrario, le podía mencionar algunas interpretaciones de parte de su obra, que me gustaban en especial, pero sin ningún afán de recomendación.

Como resultado de esta puesta al día de mi discografía monteverdiana, y aprovechando la actualidad del Maestro di Capella de Della Serenísima Republica di Venecia, ya que se representa en el Real la maravillosa ópera Il Ritorno d´Ulisses in Patria, bajo de la dirección del maestro William Christie y su maravilloso conjunto Les Arts Florissants, aprovecho y comento las interpretaciones que me gustan de algunas de las obras de Monteverdi.

Obras religiosas.

1. Selva morale e spirituale. Dedicada a la emperatriz Eleonora Gonzaga, publicada en Venecia en 1614, la Selva morale constituye una extensa colección de música religiosa en la que muestra un extraordinario compendio de su variedad estilística que comprende tanto motetes para una voz, madrigales espirituales, salmos concertantes con instrumentos obligato que actúan como continuo.


Mi versión: Sin duda Selva Morale e Spirituale por el Cantus Cöln, dirigidos por Konrad Jünghanel (Harmonia Mundi). Perfecta articuluación vocal, sentido expresivo y ritmo. El concurso del Concerto Palatino (cuerdas y metales) resulta prodigioso.

2. Vespro Della Beata Vergione. Compuesta y editada en 1610, bajo el periodo de Mantua, las Vespro constituyen una de las cimas del arte monteverdiano y de la música de todos los tiempos (no sólo de la Música Antigua). La extraordinaria belleza y suntuosidad de estas Vespro se adivinan ya desde su apertura en responsorio “Domine ad adiuvandum”, seguida de la fanfarria instrumental (que recuerda a la inicial de L´Orfeo). Salmos, motetes religiosos (qué fascinación ejerce sobre el oyente el Pulchra est o el Due Seraphim). En palabras de Eugenio Trías “Motetes como el Nigra sum, sed Formosa, o como Pulcra est, anima mea, en los que el rey acoge en su cubículo amoroso a la preferida, al tiempo que anuncia el estallido de la primavera, hallan de pronto su contrapunto místico y sublime en la reproducción del lenguaje de los ángeles (el motete Due Seraphim) o el sonido de las armonías celestes: dos serafines dialogan entre sí intercambiando los más audaces melismas vocales a través extraordinarias coloraturas (…)
Mi versión: Le tengo un cariño especial a la de Jordi Savall, editada en el 89 por Astreé. Ahora ha sido reeditada por el sello de Savall, Alia Vox. El maestro catalán dirige La Capella Reial y al Coro del Centro Musica Antica di Padova. Los solistas muy equilibrados, en general, con una extraordinaria María Cristina Kiehr y un maravilloso Guy de Mey (siempre me ha gustado este tenor, especialmente en el Atys de Lully, por Christie). Me encanta la vivacidad de la versión, el sentido de la articulación instrumental que confiere la dirección de Savall. El sonido no es de lo mejor, especialmente si lo comparamos con la fenomenal versión de John Elliot Gardiner, con sus English Baroque y el Monteverdi Choir, y su extraordinaria y espectacular versión (Archiv), que ha sido editada en DVD hace pocos meses.

3. Messa a quattro voci da capella (1650) y Missa In illo tempore (a sei voci). Pertenecen al periodo veneciano de Monteverdi, como Maestro de capilla de San Marcos. Tanto la Missa a quattro voci como la Missa In illo tempore constituyen dos obras maestras de la polifonía sacra de todos los tiempos.

Mi versión: Sin ninguna duda la de Philippe Herreweghe con su Ensemble Vocal Europeén de la Chapelle Royale (Harmonia Mundi), publicada en 1991. Fue el segundo CD que me compré de Claudio Monteverdi y lo habré podido escuchar unas cincuenta veces. De lo mejor que conozco en polifonía sacra. Y esa versión de Herreweghe, tan delicada, tan llena de matices,… sin duda es una interpretación sublime (una de las cimas discográficas, a mi juicio, del maestro flamenco).

Mañana continúo con los Madrigali y las Óperas. (Ay Manuel, en menudos líos me metes).

(1) Las notas de Eugenio Trías se han extraído de su ensayo El canto de las sirenas, publicado por Galaxia Gutenberg

10 comentarios:

Manuel dijo...

¡Que se entere el mundo entero:
el Roge es el primero!
Muchas gracias. Esta lista es preciosa y, sin embargo, no tiene precio. Ya me prestarás los CDs.
Si no fuera porque va a parecer que nos estamos echando flores todo el rato, te diría que..., bueno, que me caes muy bien.
Ciao, rapaciño.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Y asíiiiiiiiiiiiii es (diría Ubertino da Casale).

García Francés dijo...

D. Rogelio,me tiene usted fascinado con su sabiduría. Un abrazo y vendré a seguir aprendiendo.

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, una entrada impresionante. Felicitaciones

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Bueno, bueno, bueno...
Cum Laude en Monteverdi.
Siempre me ha gustado, como me gusta Haendel.
Pero bien sabe su merced que yo reservo mis reverencias más sentidas al viejo Bach, y al que fue su representante en la tierra, Dimitri Shostakovich.
Brahms, masticando con cuidado, también da muchas satisfacciones.

Siga instruyéndonos con su eridición, querido amigo

P.S.:
Verificación de la palabra "mnistr" (¿Lo dirán por Pepiño?)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Manolo.

Tú también me caes muy bien... con o sin flores.

Por otra parte, todavía tengo pendiente unas dos entradas más sobre Claudio Monteverdi, por "tu culpa". HOy, la verdad, tenía ganas de hablar un poco sobre Pirandello.

Un abrazo, noi.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Fidelio.

Espero que te haya gustado la entrada. Ahora me paso por tu blog...

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Usted es siemrpe bienvenido Don Alfredo. Y lo de mi "sabiduría", qué más quisiera yo...

Decía el gran José Luis Balbín sobre él mismo que "yo sólo soy un muchacho de provincias, un poco leidillo". Pues bien, yo ni eso (Don José Luis escribía eso, con falsa modestia, pienso).

Ahora me paso por su bitácora. Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias Rubín. Me alegro de que te guste. Para mí, Monteverdi es (posiblemente) el más grande.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias, Monsieur.

Evidentemente la emoción me provoca calificar a Claudio Monteverdi como "el más grande", a sabiendas de que es una hipérbole...

A mí también me apasiona Bach y Handel (yo lo escribo en inglés), aunque éste último, su brillo, no lo es tanto cuando recuipetramos a Rameau, Lully y los barrocos franceses (es mi opinión). Sobre Shostakovich podría hablar horas y horas,de pura emoción. Y eso que sólo conozco su obra de cámara (casi toda: sus preluddios y fugas, sus inconmensurables cuartetos de cuerda obra cumbre de la escritura camerística del XX).

Celebro su visita, amigo mío. Ahora paso a verl. Un abrazo.