miércoles, 22 de abril de 2009

Literatura y Música – El contrabajo / Patrick Süskind

(…) Porque tocar el contrabajo es una cuestión de pura fuerza, la música no tiene nada que ver con ello. Por esto un niño no podría tocar nunca el contrabajo. Yo empecé a los diecisiete años. Ahora tengo treinta y cinco. No fue un acto voluntario, más bien algo parecido al embarazo de una doncella, por casualidad. Después de pasar por la flauta, el violín, el trombón y el Dixieland. Pero de eso hace mucho tiempo, y desde entonces he rechazado el jazz. Por otra parte no conozco a ningún colega que empezara a tocar el contrabajo voluntariamente. Y en cierto modo, no es de extrañar. Se trata de un instrumento poco manejable. En realidad, diría que el contrabajo es más un estorbo que un instrumento. No se puede acarrear, hay que arrastrarlo y, si se cae al suelo, se rompe. En el coche sólo cabe si se saca el asiento de la derecha, y entonces llena prácticamente todo el vehículo (…)

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Patrick Süskind no toca el contrabajo,… al menos eso decía en el 84 (año de publicación de la obra en lengua alemana). Süskind toca el piano. Y es un gran melómano. Y es, además, un maestro del relato breve. Süskind, su literatura, es muchas cosas: muestra como nadie las paradojas de la vida humana, con ingredientes de análisis social (a veces), de comedia (muchas veces), de meditación existencial (siempre).

El contrabajo se lee en un lapso, pero su disfrute permanece en el paladar literario mucho tiempo. En mi caso permanece desde hace veinte años.

6 comentarios:

janys dijo...

Quizá por eso se llame contrabajo pues parece que es muy difícil tocarlo; el jazz no me gusta tal vez porque no le entiendo (jajaja)Como siempre, es un placer encontrar tu comentario en mi espacio; agradezco tu visita. Te mando un beso Rogelio, seguimos en contacto.

García Francés dijo...

D. Rogelio, usted con sus músicas y yo con las mías. Una historia de mujeres, de las de rompe y rasga.

La Sultana de Ronda y La Lozana AndaluzaAsí, La Sultana de Ronda, se llamó la protagonista femenina de mi novela El Secreto del Emperador. Está inspirada en dos personas reales que conocí hace muchos, demasiados, años. María, de Ronda, de sus labores ramera, y María Rosario Omaggio, actriz, protagonista de La Lozana Andaluza. SIGUE...


La Sultana de Ronda en la novela El Secreto del Emperador”Leticia, la que trae placer, me puso de nombre mi amante el clérigo cuando llegue a Roma, y, pese a ello, no os costaré un maravedí, mi señor, continuó convincente, que los cuartos ya se los saqué al Borgia y bastante pago ha sido salvarme la vida; si me queréis junto a vos, tendréis en mí buena amante y mejor cuido, pues soy hacendosa, limpia y hecha en todo para satisfacer al hombre; soy, además, excelente potra andaluza harta de que me cabalgue un desmañado, y deseosa estoy de que, como adivino es su señoría, al fin me monte un buen jinete; venios conmigo a mis habitaciones, dejadme mostraros lo que tengo y lo que sé y, para vuestro placer y el mío, tendréis en el lecho la barragana más lozana y placentera de Roma.

Para Atila, Rey de los Hunos, que nunca tuvo mejor hembra en su yurta que la Sultana de Ronda.

La Sultana de Ronda y la Lozana Andaluza

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por tu visita, Janys.

A mí el jazz sí me gusta, en general. La forma trío, especialmente.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Encantado por su visita, Don Alfredo. Su entrada es sencillamente fenomenal.

Un abrazo, amigo.

Iojanan dijo...

Voy a hacerte caso, he tomado nota como otras vecs y me haré del libro para beberlo en un recreo. Ciertamente, amigo Rogelio, que tus senderos me son ajenos, pero deliciosos. Un abrazo

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Siempre es un placer recibir tus comentarios, Iojanan. Y, en cuanto a mis "senderos", como tú dices, creo que éste en particular "El contrabajo", te va a gustar mucho.

Un abrazo.