lunes, 13 de abril de 2009

Música en Semana Santa (II) – Leçons de Tenèbres de François Couperin

Desde el siglo XV muchos compositores occidentales has sentido la atracción de las “Lamentaciones de Jeremías”, utilizados como parte destacada de la liturgia católica durante los tres días más importantes de la Semana Santa: para los servicios de maitines, en Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. Ejemplos como los de Tomás Luis de Victoria (tratado en mi anterior entrada sobre la música en la Semana Santa), Orlando de Lasso, Palestrina,… son muy representativos sobre la influencia de estos textos bíblicos en la composición musical destinada a la liturgia.

Durante el siglo XVII, el regreso a cánones estilísticos que reivindicaban el uso de la forma monódica, estimulando además el interés de muchos compositores barrocos en las líneas melódicas del canto gregoriano. Este fenómeno tiene especial fecundidad en la Francia del Grand Siecle.

Los versos del profeta Jeremías sobre la caída del Templo de Jerusalén están basados en un acróstico que usa las letras del alfabeto hebreo. En la traducción latina de la Biblia se mantienen las letras hebreas en el texto latino traducido lo que le confiere cierta significación esotérica y también singular belleza. El canto llano de las Lamentaciones distingue las letras hebreas (Aleph, Beth, Ghimel, etc.), que se embellecen con largos melismas, del verso (latino), que se canta de forma silábica y en formas muy cercanas a la salmodia.

Michel Lambert, el padrastro de Jean Baptiste Lully, fue el primer compositor francés que publicó las Lamentaciones de Jeremías utilizando la forma monódica. Lambert preservó escrupulosamente la forma gregoriana del canto llano en la línea melódica de sus Lamentaciones, ornamentándolas con figuras musicales francesas tradicionales. François Couperin siguió con estas formas pero se permitió una mayor libertad interpretativa del texto, estableciendo para la tercera Lamentación (al igual que Delalande y Chrapentier antes que él) dos voces.

En la Francia del siglo XVII, al igual que en España, los servicios litúrgicos de la Semana Santa fueron un elemento central en la composición musical religiosa.

Aunque la producción musical de François Couperin no destaca por sus composiciones religiosas o litúrgicas (es conocido, sobre todo, por su música de cámara; para el clave solo, o para viola da gamba y continuo) sus Leçons de Tenèbres muestran su talento musical y su sensibilidad con el ritmo y entonación del texto latino, creando un lenguaje musical que pleno en libertad expresiva sin recurrir a formas retóricas superfluas. El genio de Couperin y su sensibilidad hacia los Salmos de Jeremías confiere un tono de melancolía a los lamentos del profeta, evitando cualquier tentación efectista retórica y apostando por la sencillez formal, usando un canto solo o con dos voces, acompañados de órgano y viola da Gamba.
(El extracto musical de Tous les Matins du Monde permite ambientar esta música en su contexto).

Hay muchas versiones en de estas Lecciones de Tinieblas, de Couperin, en el mercado. Yo, puestos a señalar alguna, destacaría ésta:

François Couperin - Leçons de Tenèbres. Interpretados por Gerard Lesne (contratenor) e Il Seminario Musicale – (Harmonic Records).

Atención a la exquisita interpretación vocal del gran contratenor francés, Gerard Lesne.

9 comentarios:

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola Rogelio! Qué alegría volver a "verte"! Precisamente he estado escuchando esta mañana las Vísperas para el nacimiento del rey Luis XIV, del veneciano Rovetta, y he pensado...desde luego las Vísperas de Couperin...

Absolutamente de acuerdo con tu entrada de hoy (y con la primera parte). Un abrazo!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Iba a visitarte ahora, amigo Fidelio.

Muchas gracias por tu visita y, (no puedo evitarlo) las Vísperas de Rovetta es en la versión de Cantus Cöln - Junghänel, ¿verdad?
Me encanta la obra y, por supuesto, todo el trabajo de Junghänel y Cantus Cöln. (Hablando de Vísperas, las de Rosenmüler por el mismo intérprete no tienen precio).

UN abrazo.

Manuel dijo...

Una oscura luz ilumina estas tinieblas... Algo del grandioso Bach de las pasiones late en estas partituras.
Un abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Efectivamente Rogelio! Nos referimos a la misma versión. No tengo las de Rosenmüller...pero las buscaré.

Qué distintos los barrocos, hablando del comentario del amigo Manuel. Ahora que han editado las cantatas italianas de Händel...y como dice nuestro ínclito vecino, el grandísimo Bach...pero menudo universo!! Por cierto, estoy detrás de unos conciertos para flauta de Quantz, Stamitz et al., ya te hablaré. Estos últimso fines de semana, el Cultural del Mundo viene con numerosas y muy muy buenas sugerencias (Händel, Dreyer, Savall...)

janys dijo...

Hola Rogelio; sigo admirando tu capacidad de conocimiento e investigación musical e histórica.Me da gusto volverte a encontrar y dejarte un humilde comentario en tu espacio. Te mando un beso. Hasta pronto.

Muñeca de trapo dijo...

Cuantas sorpresas en estos días de ausencia!!

Como católica,la Semana Santa representa una parte importante en mi vida,tener la posibilidad de escuchar su música, altamente espiritual, la emoción que sientes,... una mezcla entre alegría y dolor.
No puedo decir lo mismo de las Procesiones, al igual que cuando era niña, sigue despertando en mi una mezcla de sentimientos, entre inseguridad y miedo.

Me ha encantado tu entrada, una vez mas, me has desvelado algo que no sabia como que las "Leçons de Ténèbres", se cantaban por la tarde y que el texto empleado pertenece a Las Lamentaciones de Jeremias.
La interpretación de Gerard Lesne, chapeau!!!

Un abrazo.

Ah!En estos días también he tenido tiempo de hacer turismo, visitar La Pilarica en Zaragoza y "Chillida Leku" en Donosti, realmente como tu decías, un sitio mágico!!.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Janys.

Encantado de volverte a ver. Espero que te guste Couperin. (A vere si me animo y escribo algo sobre la música realizada en el Nuevo Mundo, en el XVI. Hay aunténticas joyas.)

Un abrazo

J. Rogelio Rodríguez dijo...

El barroco francés, Manuel, fue uno de los grandes desconocidos (injustamente) del repertorio musical occidental. Hoy, gracias al movimiento de recuperación de la música antigua, estas músicas están en el lugar que se merecen.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Muñeca de trapo y encantado de volverte a ver.

Celebro que te haya gustado la entrada de hoy. Sobre el contratenor Gerard Lesne, podría escribir unas cuantras entradas. Le he siguido en su carrera (discográfica) desde los noventa. Tiene un gusto exquisito en la interpretación, aunque su emisión no sea insuperable.

Con respecto a Chillida Leku, me imaginaba que te encantaría. Es un lugar único, sin duda.

Un abrazo.