lunes, 25 de mayo de 2009

Gabriel Albiac y Martin Heidegger

En el suplemento cultural de ABC de este sábado, el filósofo Gabriel Albiac desarrolla un interesante artículo en torno al pensamiento filosófico de una joven Hannah Arendt.
Sin embargo, en uno de los primeros párrafos se despacha contra “uno de los sujetos más miserables del pasado siglo” que había sido amante de Arendt, cuando ésta contaba diecinueve años. El sujeto en cuestión es el filósofo Martin Heidegger. Y, al menos para mí, la acusación de Albiac (filósofo que, por otra parte, me parece uno de los más importantes pensadores españoles vivos) no puede ser más grosera; no puede ser más burda.

Sin dejar de reconocer la evidencia de la vinculación de Heidegger al nacionalsocialismo alemán, en los años treinta, me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre esta cuestión.

Martin Heidegger, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, constituye una de las manifestaciones más importantes del pensamiento occidental durante el pasado siglo. Desde la recepción de la fenomenología de Husserl, punto de partida de su pensamiento, su obra es una interlocución continua con los clásicos, desde los griegos (Platón, Parménides), hasta Hegel y Nietzsche. Resumir su obra en un párrafo resultaría demasiado pretencioso por mi parte, no obstante mencionaría sobre su figura que es el punto de partida de otras corrientes de pensamiento que se desarrollan en el pasado siglo: el existencialismo (aquí, “comparte mesa” con Jaspers, en la paternidad del movimiento), la fenomenología hermenéutica (Hans Georg Gadamer, Otto Pöggeler), la deconstrucción (Derrida, De Mann). Es cierto que Heidegger no tuvo reparos en participar y colaborar con el régimen nazi, aceptando el rectorado en Friburgo y exponiendo su programa de dirigir la Universidad alemana “ por lo inexorable de la misión espiritual que obliga al pueblo alemán a tomar la impronta de su Historia” (La autoafirmación de la Universidad alemana”, editado en España por Tecnos - Colección Clásicos del pensamiento).

A. Si atendemos a las manifestaciones de sus discípulos más importantes, como Otto Pöggeler, la adhesión de Heidegger al nacionalsocialismo es un hecho concreto que no contradice la trascendencia de su pensamiento (…) De un modo tan escalofriante que deja sin aliento, el pensar de Heidegger se ve movido por aquello que él experimenta como transición histórica, y que cada cinco años se le presenta de forma enteramente distinta en su concreción (…) La verdad es que no era esencial que Heidegger se dejara arrastrar en 1933 a un compromiso político (ni tampoco que, por una razón u otra, se retirara enseguida del asunto, o, por caso, que emigrara); lo esencial es más bien el modo en que él se comportó en el terreno político. Al remitirse a su época de rector, Heidegger señala su inexperiencia al respecto; del régimen de partidos propios de la República de Weimar no ha hablado nunca sino con desprecio.
(…) Heidegger ha hecho hincapié (y la misma Hannah Arendt lo ha repetido después) que sólo fue durante el breve periodo de un semestre de descanso cuando, dejando la calma labor sobre los presocráticos, se había dejado arrastrar al torbellino político. Aun cuando Heidegger haya acabado hablando de efectivamente del nacionalsocialismo como de algo diabólico, incluso una expresión tal muestra qué tipo de esperanzas abrigaba Heidegger respecto a la revolución del 1933: sólo puede convertirse en diabólico algo que haya tenido propiamente una misión que cumplir. Ya habían pasado Staligrado y Auschwitz cuando Heidegger subrayaba, tanto en su curso de Parménides como en los dedicados a Heráclito, que eran únicamente los alemanes, con su relación con los griegos, los que ponían en marcha una meditación con rango de acontecimiento histórico mundial y los únicos que podían salvar a Occidente en su acontecer histórico”(1).

B. Sin embargo hay otras opiniones, fundamentalmente desarrolladas en el ámbito de la Teoría Crítica, presentan un análisis crítico demoledor, respecto a la posición intelectual y ética de Heidegger, antes y después de su adhesión al régimen nacionalsocialista. El pensador que expone de manera más contundente esta posición crítica es Jürgen Habermas: “No es la adhesión a Adolf Hitler y al estado nacionalsocialista lo que constituye un desafío para el juicio del intérprete posterior, que no puede saber si en una situación parecida no hubiera caído en lo mismo. Lo verdaderamente irritante es la no voluntad e incapacidad del filósofo, tras el fin del régimen nazi, para confesar, siquiera con una sola frase, un error tan preñado de consecuencias políticas.
(…) Lo que irrita es la represión de la propia culpa por parte de un hombre que cuando todo había pasado se atrevió a escribir un vergonzante lavado de cara para justificar, aún entonces, desde la perspectiva de un ayuda de cámara, su opción por el fascismo echando la culpa a las insignificantes intrigas universitarias”
(2).



C. Los argumentos de Habermas no se detienen en el mero análisis histórico y biográfico que rodean la postura ética y política de Heidegger. El ajuste de cuentas con el autor de Ser y Tiempo se extiende al conjunto de su pensamiento. En Textos y contextos, Habermas escribe que Una actitud autoritaria, una confrontación escrupulosa y abierta con su propio pasado, hubiera exigido de Heidegger algo que tenía que resultarle muy difícil: la revisión de su autocomprensión como pensador con un acceso privilegiado a la verdad (3).

La cuestión del abrazo de Heidegger al nacionalsocialismo sigue siendo controvertida, sin que esto suponga poner en duda el hecho histórico y documentado en el discurso La autoafirmación de la Universidad Alemana. Escritos como los mencionados de Habermas (más abajo, especifico las referencias bibliográficas citadas) son, sin embargo, contundentes respecto al Heidegger de los años 30, su adhesión al nacismo, y su evolución intelectual posterior. Y no sólo, como decía anteriormente, en su aspecto ético político.

Por otra parte, el pensamiento que desarrollan sus seguidores más cercanos (el ya mencionado Pöggeler o Hans Georg Gadamer) ha posibilitado, junto con el de su maestro, una multiplicidad de perspectivas de la experiencia metafísica y estética de innegable trascendencia en el pensamiento occidental. Sin dejar de lado la recepción del pensamiento heideggeriano por otras corrientes de pensamiento, como la deconstrución de Derrida o Paul Ricouer, entre otros.
En todo caso, el exabrupto que, propósito de Heidegger, ofrece Albiac en el mencionado artículo de ABC resulta bastante grosero; impropio de su solidez intelectual. Es mi opinión.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

(1) El camino del pensar de Martin Heidegger - Otto Pöggeler (Alianza Universidad, 1986).

(2) El discurso filosófico de la modernidad - Jürgen Habermas (Taurus, 1989).

(3) Textos y contextos - Jürgen Habermas (Ariel, 1991).

14 comentarios:

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenos días, Rogelio!! Si te comento que aún no he leído los periódicos del finde, te imaginarás que no hemos parado...la entrada es extremadamente sugerente, y recuerdo que hace años salió otra reseña, también en el ABC Cult., creo, sobre la correspondencia entre ambos. Esta tarde la consultaré y te pongo un comentario con algo más de sustancia. Un abrazo!!

Martha Colmenares dijo...

Muy merecido tienes el El “Premio 11 de abril 2009”
http://www.marthacolmenares.com/2009/05/25/fiesta-de-premios/
Abrazos

Fidelio en el bosque animado dijo...

Bueno, después de hacer alguna consulta en mi archivillo, y haber leído el artículo de Albiac. En primer lugar, tienes muchísima razón en lo que dices, amigo Rogelio. En segunto lugar, me parece que Albiac se equivoca en algunas cosas. Probablemente estoy equivocado, pero Heidegger había estudiado a san Agustín. Hediegger "vio fracasados sus intentos de obtener, en 1916, una cátedra de filosofía medieval en Friburgo" (creo), esto es de un libro publicado en el 95 sobre estudios sobre los Estudios sobre mística medieval de...Heidegger!! (FCE), que adquirí en una tienda de usado. Es muy interesante. ALbiac habla de Jaspers y Arendt, pero olvida que, probablemente, la relación con Heidegger fue...más intensa.

Con respecto a Hannah Arendt. Efectivamente, se publicó una obra sobre la relación entre ambos genios. Me he equivocado yo, porque se publicó en Babelia en 1996. Por esto, digo que, probablemente estoy equivocado yo y tiene razón Albiac...o no.

En tercer lugar, otra cosa es la disquisición sobre el coqueteo con el nazismo de gigantes intelectuales como Richard Strauss, el propio Heidegger o Wilhelm Furtwängler, sobre el que ya cruzamos unas líneas.

Por cierto. Qué razón tiene la sra. Colmenares...haciendo cita de cierta entrada...qué barato te vendes, amigo Rogelio!!

Un abrazo!! Y Gracias!!

José Manuel dijo...

Hola Rogelio.

Tu blog es como una ventana abierta a la cultura.
He leído tus últimos artículos y son muy interesantes, descubro cosas nuevas de gran interés. Y por supuesto aprendo.

Saludos.

Manuel dijo...

Heidegger también era él y sus circunstancias.
No obstante, transigir con los nazis... ¿no era colmulgar con ruedas de molino?
Veremos a Viggo Mortenssen en "Good".
Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Fidelio, amigo. Contesto sobre tu segunda entrada.

Conozco la relación epistolar (parte de ella) entre Arendt y Heidegger (creo que es el artículo sobre este publicación al que te refieres, de ABC). Y, por otra parte, Heidegger tuvo una gran vínculo con Karl Jaspers, que se fue enfriando cuando se desenmascararon las relaciones de Heidegger con el nazismo, así como su negativa a no dar una crítica fuerte, tras el hundimiento.

Por otra parte, yo sólo pretendía una modesta protesta hacia el comentario maximalista (y grosero) de Albiac, filósofo al que admiro, por otra parte. Creo que, puestos a construir una crítica a la ética del personahe (Heidegger) y su cimentación filosófica, la de Habermas (que emerge desde una corriente de pensamiento completamente diferente) es muy sólida.

(Me sentí muy atraido, de estudiante, por el pensamiento heideggeriano; y el postmodernismo de raiz heideggeriana, como la fenomenología hermeneútica o la deconstrucción... hoy por hoy,...bueno, es tarde y no quiero aburrirte - A ver si te lo cuento en un café).

Muchas gracias, como siempre, por tu visita y tus poliédricos comentarios.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Mil gracias Martha.

Viniendo de ti, es todo un honor.

Un afectuoso saludo - Rogelio.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias José Manuel.

Siempre eres bienvenido aquí. Te agradezco el elogio y me paso por el tuyo en breve.

Un cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias José Manuel.

Siempre eres bienvenido aquí. Te agradezco el elogio y me paso por el tuyo en breve.

Un cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Manolo.

Tengo muchas ganas de ver esta película. El nazismo y la actitud de los "alemanes corrientes y el Holocausto" es uno de los temas que más he estudiado (como aficionado, claro).

Entre nosotros (y ahora que no me oye nadie) considero que Heidegger tuvo, al igual que Strauss y otros prohombres de la cultura alemana, un comportamiento repugnante y cobarde. Y esto hay que decirlo sin tapujos.

Otra cosa es descalificar su pensamiento (y su trascendencia en la Historia de la Filosofía) y, por supuesto, simplificar diciendo que es uno de los "sujetos más despreciables del pasado siglo".

Un abrazo - Roge

janys dijo...

Hola Rogelio, sólo, pasé a saludarte; ando hecha un lío y no he etnido tiempo de entrar acá y leer con calma; prometo que lo haré. En días posteriores espero decirles por qué mis prisas, sobre todo quiero decirles algo positivo de tanto merequetengue. Un beso y hasta luego.

García Francés dijo...

Perdonen mi ignorancia sobre el tema, pero como curioso de las pasiones humanas, ¿el Sr. Albiac no se estará refiriendo a alguna forma de maltrato del S. Heidegger sobre la Sta. Arendt?

En aquel trágico momento histórico un amor fou de un ario "nazi" y una judia "sionista" tuvo que ser extremadamente complicado.

ETA amenaza, gripe y algo de rollo bollo

Los asesinos etarras amenazan con hacernos llorar amargamente como propaganda para animar a sus votantes de cara a las elecciones europeas. Intentarán afrontar otra posible negociación poniendo varios muertos sobre la mesa. Es posible que nos toque sufrir. SIGUE...

ETA amenaza, gripe y algo de rollo bolloSi meto la pata riñame, D. Rogelio. Habrá sido mi imaginación de novelista.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Un placer volver a saber de ti, Janys.

Paso a saludarte más tarde a tu blog.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas noches Don Alfredo.

Conociendo el carácter tan marcadamente "anti-holocausto" del Sr. Albiac, el motivo es más bien el acercamiento (la adhesión) al nacionalsocialismo por Heidegger.

Hannah Arendt y Martin Heidegger mantuvieron en secreto su relación, estando casado el segundo. Su correspondencia epistolar refleja el amor que se profesaban.

Un abrazo, amigo.