lunes, 4 de mayo de 2009

A propósito de Gran Torino

A lo largo de su carrera Clint Eastwood ha interpretado muchos papeles. Pero en casi todos ellos, la figura del justiciero ha estado directa o indirectamente presente. Es uno de sus rasgos más significativos. Pero cuando digo “justiciero”, no me refiero a personajes del estilo de Harry el sucio. El justiciero, según Eastwood, es mucho más que las pautas de actuación de Harry, cuando se erige como policía y juez al mismo tiempo. La idea de las mentiras institucionalizadas y la lucha frente a éstas sostiene, según Eastwood, la necesidad de estos principios de justicia, muchas veces al margen de las instituciones.

Este sábado he visto Gran Torino. Y, desde luego, es uno de sus grandes trabajos… Y es difícil decir esto sobre un director/actor que lleva dirigiendo y produciendo trabajos de la factura impecable de “Banderas de nuestros padres”, “Sin perdón”, “Cartas desde Iwo Jima”, “Million Dollar Baby”, “Medianoche en el jardín del bien y del mal”,… Es muy difícil, pero en Gran Torino, Clint se vuelve a superar una vez más. Una de sus grandes películas, sin duda.

Walt Kowlaski es un mecánico jubilado que pasa sus días entre reparaciones caseras, visitas mensuales al barbero, cervezas en el porche (flanqueado por las barras y estrellas), en un barrio ocupado por inmigrantes hmong (a los que desprecia). Una noche alguien intenta robarle su ford Gran Torino. Y a partir de ahí “comienza la historia”. Un portentoso alegato antirracista; un ejercicio inconmensurable de denuncia de la xenofobia, de la falta de principios éticos. Y todo esto (y mucho más) edificado a través de uno de sus personajes esenciales en su carrera cinematográfica: el justiciero.


Mención aparte merece el icono automovilístico del ford Gran Torino utilizado en la película. Era el coche del inolvidable Starsky, ni más ni menos. Un ídolo para casi todos los niños de mi generación, ya cuarentona… ¿Quién no quería tener una chaqueta de punto como la de Starsky? ¿O unas adidas como las del policía? ¿Y conducir su Gran Torino (en la imagen)?

12 comentarios:

Miss Calamity dijo...

Hola, Rogelio.
Pues, qué quieres que te diga. A mí me parece de sus películas más flojuchas. Plagada de topicazos raciales, con una pena por dentro del personaje principal (el justiciero) tan trillada en el cine que, uf, no sé. Yo salí un poco defraudada. Me gustó, claro. Pero esperaba algo más. El Gran Torino, bueeeeeno, para una freak de los coches como yo, pues, en fin, una alegría para los ojos.

Me quedo con "Bird" y "Mystic River", ambas sublimes.
Cal.

Manuel dijo...

Tiene un ritmo que atrapa. Y, si te dejas, puede llegar a conmover. Cine clásico...

Rubín de Cendoya dijo...

A mi me encantó. Espero que sea también reconocida por los premios.

Quizá no sea una peli para "intelectuales", pero a este mortal le gustó.

Salud

El rincón de Chiriveque dijo...

Rogelio, estoy contigo. Es una gran película, me encantó, es un brillante y sabio ejercicio de madurez. Es la metáfora del justiciero crepuscular. Violenta, sí, pero muy bonita.

ALTAZOR TEMBLOR DE CIELO dijo...

A mí tambié me gusto, quizás hay tópicos, si, pero la película engancha y muchas veces divierte. No soy de carcajada fácil, pero este viernes en algunas escenas me he partido. de todos modos ya se sabe que sobre gustos...

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Cal.

Buenoooo. En algo teníamos que disentir. A mí esta película me ha encantado y desde luego, también, "Bird" y Mystic River".

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

El ritmo, la narrativa de los clásicos, Manuel. De los grandes clásicos. Así (entre otros muchos adjetivos) es el cine de Clint.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Rubín.

El cine, en mi modesta opinión, y más allá de los "ismos" es bueno o malo. Y la verdad, Gran Torino -en mi opinión, repito- es un grandísimo ejemplo de cine bien hecho.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

Si es que no hay nada como no hablar de política para conicidir plenamente,... ni de fútbol (ja, ja, ja).

La verdad es que es una historia muy bonita. Para mí un gran alegato contra la xenofobia.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que nos lo pasamos muy bien en el cine, ¿verdad, Altazor? Fue sencillamente genial.

Un beso.

ALTAZOR TEMBLOR DE CIELO dijo...

Permíteme que te diga, querido, que con usted es imposible no pasarlo bien!

Bárbara Paraula dijo...

De Gran Torino se pueden decir muchas cosas, habéis resaltado la justicia y la xenofobia, pero también habla de la familia, de la que nos dan y de la que construímos, de vivir en el pasado, y de la muerte como contínuo o apogeo de la vida. Para mí, extraordinaria.

No le veo tantas virtudes en cambio a otra que menciona, Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal. Pero ese es otro tema.

Saludos.