martes, 23 de junio de 2009

Aforismos sobre la música



Sólo a partir de Beethoven la música se dirige a los hombres: antes no se relacionaba más que con Dios. Bach y los grandes italianos no conocieron ese desliz hacia lo humano, ese falso tiranismo que altera, desde el Sordo, el arte más puro. La torsión del querer reemplazó a las suavidades; la contradicción del los sentimientos, al ímpetu ingenuo; el frenesí, al suspiro disciplinado; una vez desaparecido el cielo de la música, en su lugar se instaló el hombre. El pecado fluía antes en dulces llantos; vino el momento en el que se desbordó: la declamación dio cuenta de la razón, el romanticismo de la Caída triunfó sobre el sueño armonioso de la decadencia…

Bach: languidez de cosmogonía; escala de lágrimas por las que suben nuestros deseos de Dios; arquitectura de nuestras fragilidades, disolución positiva –y la más alta- de nuestra voluntad; ruina celeste de la Esperanza; único modo de perdernos sin derrumbarnos y de desaparecer sin morir…

Émile Cioran – Silogismos de la amargura (Ed. Laia, Barcelona).


------------------------------------------------------------------------------------


Ayer se celebró el día europeo de la Música. No participé en exceso de las celebraciones (estuve a punto de escuchar un concierto de percusión en el patio del Reina Sofía, pero tenía problemas de tiempo). Por cierto, mi admirado amigo Fidelio le dedicó una magnífica entrada a la efemérides.

Me vienen a la cabeza los silogismos de Cioran sobre el fenómeno musical. La verdad es que están muy bien construidos, con una visión poética muy intensa y elaborada, y sin embargo… es evidente (al menos en el texto que reproduzco en esta entrada) que Cioran no ha escuchado demasiado a los grandes madrigalistas italianos del XVI-XVII (Caccini, Marenzio, el gran Monteverdi). Me temo que Cioran se olvida de toda la evolución de la forma motete en su vertiente no religiosa (en su vertiente secular); me temo que el filósofo rumano no quiere reparar en el arrebatador legado musical de la chanson franco-borgoñona y sus imágenes melancólicas. ¿Se acuerda Cioran del Ars Subtilior? En fin…

Es verdad que el tópico beethoveniano de la rebeldía humana en la música está expuesto de manera muy sugerente. Es una lectura, la de Cioran, sugestiva en muchas ocasiones. Por mi parte, sólo decir que espero que les gusten las reflexiones del gran filósofo nihilista (como saben, Savater fue uno de sus más entusiastas defensores y divulgadores en España).

9 comentarios:

El rincón de Chiriveque dijo...

Hola Rogelio,

Aunque dotada de religiosidad, a mí me fascina la música barroca y más la de Bach, redescubierta por el romántico Mendelssohn-Bartholdy...
De hecho, soy más de Bach y Mozart que de Beethoven, aunque desde luego me conmuevo con sus sonatas y sinfonías.

Un abrazo.

Atila el Huno dijo...

ReDios!!, Cómo se me ha podido olvidar el día de la Música!!!, Atila el Impresentable!!. D. Rogelio, como dicen que el gran Beethoven hoy tocaría Rock, voy a ponerme unas sinfonías de AC/DC para hacer las paces con las Musas, y que disculpen mi olvido.

Saludos en Re menor!

Bárbara Paraula dijo...

Pues yo también creo que la señora Cioran es olvidadiza y se le cuela entre los usos de la música, muchos otros que no son divinos.

La música se ha utilizado en las distintas sociedades para trasmitir saberes, cómo acompañamiento en ritos de paso, cómo incitación a la seducción, para marcar el paso y artes marciales de las tropas, para dormir a los niños, para atraer a Ulises, para comunicarse.... A mi me encantaba esa frase que nos hacía escribir mi admirado profesor en la libreta de música:

La música es un lenguaje sin fronteras, donde no llegan las palabras, llega la música.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

A mí tanbién, Chiriveque. A mí también me fascina Bach, un universo musical en sí mismo (canon, fuga, variación, canon perpetuum, contrapunto,...)

No le he dedicado apenas entradas (me refiero a Bach) a pesar de que tengo todos sus oratorios, unas cincuenta cantatas religiosas, suites orqwuestales, casi toda la obra para clave,...

Mozart y Beethoven están indudablemente unidos por el estilo clásico. Mozart tiene uan facilidad sobrenatural para la composición; era un superdotado, tal vez el genio mejor dotado de toda la Hostoria de la música. ¿Esto lo hace más grande? Creo que no. Creo que es la emoción de obras como Don Giovanni, de la inteligencia de Nozze di Fígaro (¡qué sutil crítica del Antigio Régimen y sus sistem clasista!); por no hablar de su música de cámara.
¿Beethoven? No quiero ser maximalista, pero los acordes del primer movimiento de la Heroica (Tercera sinfonía) "me persiguen" casi cada semana. Pero es que su aprotación a la música de cámara es imprescindible: sus cuartetos de cuerda son un monumento en el estilo clásico muy difíciles de superar. Su Fidelio (o su primera versión, Leonore) es una ópera bellísima y conmovedora.

La verdad es que "me quedo" con todos ellos.

(¿Ves como hago mal escribiendo "tanto" sobre política?)

Gracias por tu comentario y un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Atila! Imperdonable sui olvido. (Es broma, amigo mío).

Aunque me apasiona la clásica y la antigua, también hay espacio para estos monstruos del Rock, AC-DC.

Y pensar que, cuando iba al instituto, los rechazaba porque era la música de los "macarras". Estúpidos prejuicios que acabaron cuando un verano (en el 82) me dejaron el maravilloso "If you want blood, you´ve got it", o el "High voltage",...por no hablar de Highway to hell. Desde luego, SIEMPRE con la voz de Bon Scott (y no la de este merluzo de Brian Johnson que lleva más de 27 años bajando el listó de esta fenomenal banda).

Un abrazo y nos vamos con la horda.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por su comentario Bárbara.

Estoy de acuerdo con las consideraciones que desarrolla usted a propósito de los "usos" que la música ha tenido a lo largo de la Hostoria de la Humanidad.

Efectivamente, donde no llegan las palabras llega la música. Pascal Quignard, en boca del personaje recreado en su obra Tous les Matins du Monde, M. de Sainte-Colombe, dice que "la música es el lenguaje que nos permite hablar con los muertos (con los ya idos)". Evidentemente, las composiciones para Viola da gamba de Sainte-Colombe nos permiten hablar con el más allá...

Un cordial saludo.

Atila el Huno dijo...

¡¡Magnífico D. Rogelio!!...y totalmente de acuerdo en lo del Brian.

Saludos como un par de campanazos desde el infierno!!

García Francés dijo...

D. Rogelio, usted es nuestro nexo con la belleza. Por favor, siga desasnándonos...

Un abrazo, amigo mío.

La Familia Real, otro chasco

Nunca he sido monárquico por tradición familiar pero, lo confieso sin rubor, sí he sido juancarlista desde aquella noche en que, mientras yo velaba pegado al transistor, mi amigo Javier empujaba sin parar. Por si nos fusilaban al día siguiente. SIGUE...

La Familia Real, otro chasco

Fidelio en el bosque animado dijo...

Completamente de acuerdo, Rogelio! Es más, hay compositores del siglo XIX que vuelven la música más aún hacia Dios (en un sentido conceptual, genérico o como queramos entenderlo...pero también al Dios católico). Es cierto que Mozart y Beethoven inauguran una nueva estética y una nueva relación del artista con el mundo. A riesto de parecer un historiador marxista, Beethoven es un claro exponente romántico (si no estuviera claro que para mí es un gigante y un genio, esta última línea parecería una memez). El Romanticismo supuso que el hombre reclamara su presencia en el mundo desligándose de lo que muchos llamaron Antiguo Régimen. PEro bueno, esto es otro debate. Es interesantísima tu entrada y tu disquisición sobre Cioran. Un abrazo!