jueves, 11 de junio de 2009

El maestro de almas – Irène Némirovsky

También las mujeres se sentían impasibles. Pero a medida que pasaban las horas (y las horas se hacían tremendamente largas), sus rostros envejecían, sus ojos se endurecíam y, bajo la piel de los guantes, sus dedos se crispaban con nerviosismo.

- Ni siquiera es guapo…
- No, pero tiene una voz tan bonita…

Las mujeres seguían hablando en susurros. Los hombres, desdeñosos, ya no oían nada. El tiempo pasaba. Pálidos, abrumados, bajaban la cabeza. Dew pronto oían pasos al otro lado de la puerta que separaba el salón de la consulta del médico, y otros estiraban el cuello con el ávido y ansioso movimiento de las aves de corral cuando creen que la mano de la granjera va a abrirse y el grano caerá.

El maestro de almas
- Irène Némirovsky (Ed. Salamandra; 1ª edición, marzo de 2009).

Por fin, amigo Rubín, dedico la entrada a esta (nueva) gran obra de Irène Némirovsky. Tenía bastantes ganas, la verdad.

Si su excepcional Suite francesa retrataba un políptico sobre la intrahistoria de la ocupación alemana de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, El maestro de almas describe, narra la historia de Dario Asfar, un médico originario de Crimen, su ascensión social, su condición de advenedizo, y el trasfondo de la sociedad francesa (parisina, fundamentalmente) durante el periodo de entreguerras.

Si en Suite francesa se despliega toda la precisión y maestría de Némirovsky en el retrato psicológico y moral de sus personajes, en El maestro de almas, publicada por entregas en un semanario entre mayo y agosto de 1939, se reflejan de manera precisa y sutil a la vez, todas las miserias morales de la Francia del periodo de entreguerras: la mutación de la xenofobia, al evolucionar el tradicional antisemitismo cristiano (un fenómeno no sólo francés, sino europeo) con el rechazo general del “meteco” (este término aparece en su uso peyorativo siguiendo la estela del escándalo Deyfrus; sinónimo de extranjero, de judío, de apátrida).

La novela, de verdad, no tiene desperdicio. No me gusta recomendar nada, créanme, ni literario, ni musical, ni de cine. No me gusta recomendar, insisto. Pero, insisto también, la lectura de Némiroksky ha sido para mí (está siendo; no he leído más que tres obras de esta inmensa figura literaria) una de las mejores experiencias literarias de los últimos años.

Dedicado a usted, amigo Rubín, que sé que aprecia profundamente a esta escritora.

13 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, se la he pedido a mi librero.

Seguro que si la recomiendas será interesantísima. No leí más que Suite francesa, pero seguro que una obra más cuidada, no escrita sobre las prisas de un diario, dirá más de una escritora que desgraciadamente descubrimos cuando es ya tan tarde.

Salud

El rincón de Chiriveque dijo...

Rogelio, como siempre muy útiles y enriquecedoras tus entradas. Quiero objetar sólo una cosa: nada hay de malo en recomendar cosas, si con ello contribuyes a hacer crecer el mundo interior de tus semejantes.

Un abrazo.

elviajero dijo...

En cambio a mí me parecece una novela mediocre, de las que el paso del tiempo castiga severamente,sin tensión narrativa, descafeinada y con trucos de narrador casi inocentes: con saltos de 13 años en la historia de donde pretende convencernos que no ha pasado nada interesante, con una voz permenente de ese narrador que se confunde con el personaje al que narra... Una novela más, sin más ni más...

Iojanan dijo...

Puesta en la balanza la consideración de Rogelio, a quien por sus hechos lo conoceréis, y la de alguien viajero, lo siento, mi decisión está tomada, voy en un rato a encargarla. Gracias amigo Rogelio por tu brújula.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Rubín.

La verdad es que Suite Francesa, anque escrita "sobre las prisas de un diario" me pareció realmente conmobedora. El maestro... tiene una estructura más clásica (desde el punto de vista novelístico), aunque el atractivo de Suite Francesa es difícil de superar.

Espero que te guste. Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

Claro que no hay nada de malo en recomendar cosas. Sólo que a mí no me gusta hacerlo. Yo simplemente expongo algunas de las cosas que me gustan o me preocupan (o me indignan; a veces). Sin más.

Como le decía a Rubñin, la magia de Suite Francesa es sencillamente magistral, aunque sea una obra inacabada.

Un abrazo y gracias por tu comentario.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

HOla viajero.

Cuestión de gustos. Sin más.

Es una novela que nace como un trabajo por entregas a una revista. Es verdad que, tal vez, una revisión de la autora habría ditado a la novela de un "barniz" estilístico (quizás) más cuidado.

Lo que, creo, es innegable, la maestría de la autora en la descripción psicológica.

Una pregunta: ¿No te recordó lejanamente Dario Asfar a Jean Sorel?

Un saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Iojanan.

A ver si te gusta. A mí me ha gustado mucho, siempre por detrás de Suite Francesa, por supuesto.

Un abrazo.

Manuel dijo...

La grandeza miserable de la vida...
Vísceras inteligentes(?).
Un rápido abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Señores.

Soy un cenutrio: "me pareció realmente conmobedora", le respondo a mi amigo Rubín... En fin, las prisas y el descuido. Quise decir CONMOVEDORA.

Discúlpenme. Un abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Bueno, me pondré al día con los libros de la autora. Tus recomendaciones son sguidas fielmente en el bosque animado, amigo mío, aunque haya estado estas semanas en mode aprendiz y no haya volcado nada he estado pendiente de vosotros. Un abrazo...y ya te contaré cuando lea a Némirovsky!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Qué bueno volver a saber de ti, Fidelio. Seguro que te gusta Némirovsky.

Un abrazo.

Geanina Codita dijo...

Siempre que vienen a visitar este blog a que descubra la armonía de los colores mágicamente enviado por mensaje de texto fenomenal. Gracias.
Si estás en mi blog sería un honor, si la votación en TOPblog y yo entiendo que te gusto y me vas a volver.
Un buen día para ti!