jueves, 25 de junio de 2009

The English Orpheus: John Dowland (I)



Los orígenes geográficos de John Dowland son inciertos. Algunas fuentes sitúan su nacimiento en Irlanda, aunque otras investigaciones tienden a señalar Londres (City of Westminster) como su ciudad natal.

No tenemos noticia sobre cómo aprendió a tocar (o tañer) el laúd, uno de sus instrumentos preferidos.

En 1580 marchó a París y trabajó al servicio de Sir Henry Cobham, embajador ante el Rey de Francia. Este viaje le sirvió para aumentar sus conocimientos en el campo de la música. Tras cuatro años regresó a Inglaterra, convertido al catolicismo en Francia.

En 1588 (sí, el año de la derrota de la Armada Invencible) Dowland recibió su graduación como bachiller en Música junto a Thomas Morley en Cambridge.

A los 27 años participó en una ceremonia en la corte, conmemorando la llegada al trono de la Reina Isabel. En el entretenimiento que se que se celebró tras la ceremonia se pudo escuchar la canción His Goleen Locks. Por estas fechas debió casarse y fruto de este matrimonio nacería su hijo Robert (compositor también como él). Dos años después moría de los Músicos de Laúd de la Reina y Dowland optó al puesto vacante pero no fue aceptado, finalmente. Dowland creyó (al parecer equivocadamente) que su nombramiento no se produjo a causa de su catolicismo.

Decepcionado por no alcanzar este puesto en la Corte, decidió abandonar Inglaterra, pero en lugar de ir a un estado católico (como Italia, por ejemplo; su admirado Luca Marenzio vivía en Roma), fue a parar a la Corte del Duque de Brunswick, protestante intransigente.

Finalmente viajó a Florencia en donde mantuvo contactos con un grupo de músicos ingleses exiliados que estaban planeando asesinar a la Reina Isabel. Dowland marchó inmediatamente hacia Nüremberg y allí escribió una larga carta a Robert Cecil, contándole lo que había averiguado sobre el particular.

En 1957 apareció la primera publicación importante de Dowland, su First Book of Songs. Esta colección reúne 21 canciones que pueden interpretarse a una voz sola acompañada por laúd, o a cuatro voces sin laúd (la parte principal, con su tablatura para laúd, se encuentra en una página, mientras que se ofrece interpretar la melodía con las partes de altus, tenor, y bajo). Esta colección tuvo una enorme popularidad en Inglaterra.

Al años siguiente Dowland se instala en a corte del Rey de Dinamarca, Christian IV, que marcaría decisivamente su carrera. Pero de eso hablaremos mañana.

(Continuará mañana).

9 comentarios:

janys dijo...

Datos muy interesantes presentas en tu entrada; ratificas tu enorme gusto por la buena música; cada vez te admiro más por los conocimientos tan amplios que tienes al respecto; estaré pendiente de la siguiente entrega; como siempre, te mando un beso y un abrazo; hasta pronto.

García Francés dijo...

D. Rogelio, su labor docente de desasnamiento para visitantes como yo se vería muy mejorada si pudiera colgar un enlace (sólo uno) del autor que nos descubre.

Porque no pensará usted que yo sé de qué me habla, ¿verdad?

Por favor, acabe su buena obra. Un abrazo musical y agradecido, amigo mío.

*Espero que no suene a imposición, al releerlo no me ha sonado bien. Es sólo un ruego, D. Rogelio.


Cáritas, PRISA y los traductores de Chaves

En el año 2008 la crisis ha empujado hacia los comedores de Cáritas un 50% más personas necesitadas de ayuda para subsistir. El perfil ya no es del marginado social, hay autónomos sin trabajo, familias con las hipotecas disparadas, separados con cargas, inmigrantes sin subsidio y parados de larga duración. SIGUE...

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García Francés dijo...

Por cierto, ¿no le apetece colgar enlaces en mi blog? Seguro que hay lectores que lo agradecerían... Piénselo, por favor.

El rincón de Chiriveque dijo...

Genial este compositor, sus composiciones son bellísimas y dulces. Lo poco que he tenido oportunidad de escuchar me ha encantado.

Una vez más te felicito por tu melomanía, Rogelio, y por tu especial predilección por la música antigua.

PD: ¿Es necesario que el usuario García Francés nos inserte comentarios politicos en entradas donde no tocan ni tienen nada que ver?... Quede dicho con todo el respeto para él y, por supuesto para todos los demás.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por tu vista Janys.

¿Sabías que en la época de John Dowland, en México, muchos compositores indianos vcreban una música sencillamente maravillosa, fruto del mestizaje entre renacimiento europeo y ritmos indígenas?

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

No se preocupe, Don Alfredo.

Me dispongo a editar en breve la segunda entrega dedicada a Dowland.

¿Cómo me va a sonar a imposición, amigo mío? Espere un momento y en breve subsanamos la deficiencia.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Lo pensaré, Don Alfredo. Quedo muy agradecido por el ofrecimiento.

(En el fondo uno es un poco tímido para ciertas cosas).

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Me alegra que te guste, Chiriveque.

La "Elisabethan Consort Music", el estilo o movimiento musical en el que se encuadran los Holborne, Tye, Gibbons y, sin ninguna duda John Dowland, es sencillamente maravillosa.

Una vez más, Savall es la referencia máxima en este estilo.

Respecto a tu PD en la que te refieres a Don Alfredo, lo único que tengo que decir es que él (Don Alfredo), como amigo mío que es, está en su casa y yo, tenga o no que ver con el tema de la entrada, estoy encantado de que inserte sus comentarios -poolíticos o no-. De la misma manera que estaré encantado si cualquiera de mis amigos (Fidelio, Manolo Ariza, Janys, Altazor, Fehergon,... tú también, Chiriveque) queréis insertar vuestros comentarios. Yo no tengo problema, más bien al contrario.

UN abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Los músicos de la época Tudor son, verdaderamente, enjundiosos, amigo Rogelio. Recuerdo aquel programa, Conversación Galante...