martes, 28 de julio de 2009

¡Adelante, Capitán Trueno!

…Todavía nos quedan muchas batallas por ganar.

Es la emocionante despedida que le dedica Albert Solé a su padre, Jordi Solé Tura. La podemos ver en el estremecedor, emotivo, intenso reportaje biográfico que filma el primero, titulado “Bucarest, la memoria perdida”. Más que un homenaje es un acto de amor, de agradecimiento a un padre.

Exilio tras exilio: “Bucarest, la memoria perdida" describe el doble exilio que ha padecido a lo largo de su vida Solé Tura: primero, obligado a huir de España, por su militancia antifranquista. Ahora condenado a un "exilio interior", nuevo, debido al alzheimer. Exilio compartido también por otra figura coetánea a la de Solé Tura, aunque con orígenes políticos distintos, pero finalmente convergentes en el pragmatismo democrático: me refiero, claro está, a Adolfo Suárez, uno de los personajes más importantes de la vida política española del segunda mitad del pasado siglo.

Siempre me cayó bien Solé Tura. ¿Por sus ideas (izquierdistas)? Bueno, más allá de la simpatía que me provocan algunas figuras del antifranquismo militante (básicamente aquéllas que, años después, no persisten en seguir viviendo de las rentas de un pretendido pasado heroico…), siempre me resultó simpática aquella persona que parecía “colarse” con discreción entre los ponentes constitucionales (Fraga, Cisneros, Peces Barba, Herrero,…)

Años más tarde, creo que el el segundo gobierno de González, fue nombrado ministro de Cultura. No tengo ningún recuerdo especial de su paso por Cultura. Sólo una declaración pública que me impresionó. Una confesión que, de alguna manera, he hecho mía al cabo de los años. Decía más o menos que “mi formación, mi educación, presenta vacíos que difícilmente podré llegar a cubrir alguna vez en mi vida”. Era una expresión de sinceridad. De sabia sinceridad en un océano de hipocresía y pose cultureta, tan propio de algunos ministros… no importa su signo político.

Siempre me acompañará esa declaración: Al igual que la despedida de su hijo Albert, que abría esta entrada: “Adelante, Capitán Trueno…”


(Gracias Albert, por la emoción transmitida. Gracias por tu generosidad).

13 comentarios:

El rincón de Chiriveque dijo...

Muy buena entrada, Rogelio, ahora también el pobre Maragall también está siguiendo los pasos de Solé Tura y Suárez...

Ejercitar la mente es una de las maneras de prevenirlo, al menos de tener menos riesgo de contraerlo. Sigue siendo tan sensible y tan defensor de la cultura como eres y no tendrás a buen seguro esos problemas, amigo.

Un abrazo.

Iojanan dijo...

Estupendo recordatorio amigo Rogelio, aunque este verano no estoy disponiendo de mi tiempo como yo quisiera, he llegado a punto. Solé, a los que ya tenemos una vida nos resultó un hombre cabal que ,equivocado o no, resultó integro. Esta horrible enfermedad que mata sin tener que enterrar es algo que si no me aterra si me preocupa,supongo que como a tantos; no hay mayor cárcel que perder el sentido de la realidad, esa ya es una muerte en vida tan injusta como real.
Como siempre Rogelio, estás con tu lápiz dispuesto a anotar todo.Gracias. Un abrazo

García Francés dijo...

Gracias por su piedad para con el adversario, amigo, en eso su nota su hombría de bien. Un abrazo para esas tres familias que tienen a su patriarca en "un mundo raro". Un abrazo, amigo mío.

Breve historia del sexo en España

Un comentario de Dª Bárbara sobre el pressing carnal que sufre por parte de los SEIS primos de su No esposo, me ha dado la idea de escribir sobre los que miran, los que se dejan ver, y sobre el cómo, cuándo y dónde.

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ALTAZOR TEMBLOR DE CIELO dijo...

tenías razón, me ha gustado mucho.

Fiodor M. Dostoievski dijo...

Tengo ganas de echarle un vistazo al goyarizado documental. Es emocionante eso que citas: “mi formación, mi educación, presenta vacíos que difícilmente podré llegar a cubrir alguna vez en mi vida”.
Saludos.

García Francés dijo...

Hijos de colipoetarras, izas y rabizas

Hoy, siguiendo mi serie de entradas veraniegas, pensaba hablar de izas, rabizas y, por desgracia, termino hablando de hijos de colipoetarras. SIGUE...

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J. Rogelio Rodríguez dijo...

Es verdad, Chiriveque. Falta recordar a Maragall. Fue muy bonito el homenaje que le dio a Solé Turra hace unos meses.

Un abrazo para ti también.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Siempre es un placer tenerte en tu casa, Iojanan. Desde luego, tu comentario "no hay mayor cárcel que perder el sentido de la realidad, esa ya es una muerte en vida tan injusta como real" no puede ser más acertardo.

UN abrazo

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias a usted, Don Alfredo. " ¿Piedad para con el adversario?", la verdad es que a mí, como les decía, nunca me cayó mal esta persona, con independecia de que, hoy por hoy, sus ideas me cueste (algunas de ellas) compartirlas.

UN abrazo, amigo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

UN beso, Alrazor.

Qué bien, tu visita.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

HOla de nuevo, Dostoievski.

La verdad es que la frase es realmente impresionante. Sobre todo por lo que transmite de sinceridad intelectual y vital.

A mí el documental me impresionó. Es un testimonio vital hecho desde el amor. Y eso es insustitible. Me emocionó de verdad.

UN abrazo.

(Por cierto, iré a ver Mishima este fin de semana. Tengo ganas de "revisitarla").

Bárbara Paraula dijo...

No conozco a la familia Solé. Así que hablaremos de enfermedades.

El alzheimer como un exilio. Me gustaría saber más de esa comparativa. Se ha retratado magnificamente esta enfermedad en el cine: el hijo de la novia, el diario de noa, y tú de quien eres... Las enfermedades son una fuente de sufrimiento y de aprendizaje inagotable. Nunca haremos suficiente apoyando a los enfermos crónicos y a sus familias.

ESte país, gracias a Dios, o gracias a la Constitución, provee de un sistema universal de salud y algunos, mal ordenados y escasos, pero algunos, recursos para que las familias puedan sobrellevarlo.

Llevo muchos años acompañando a asociaciones de de enfermos... y toda la vida acompañando a mamá a en su enfermedad. Y cada caso es una lección nueva de tortura, de espíritu de superación, a veces de entrega, de desgarra.

Vaya, escribiendo esto me ha caído un lagrimon... uf.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias Bárbara.

Es un comentario impresionante, porque parte de su experiencia vital.

A mí me impresionó el testimonio de Albert Solé en el regalo que nos hace a todos. Un regalo sincero de sentido homenaje a su padre y a todos los exiliados involuntarios como él.

UN abrazo y gracias nuevamente.