jueves, 30 de julio de 2009

Antropología práctica

No sé por qué, pero hoy me he acordado de la antropología práctica kantiana. El texto que reproduzco se refiere a los españoles (a nuestros antepasados, obviamente). No tiene desperdicio, aunque conviene leerlo con equilibrio y sentido de la Historia:

Esta nación cuanta con pocas diversiones. Sólo una danza, llamada fandango, parece estimular al pueblo, hasta el punto de que, cuando alguien la interpreta, todo el mundo la baila en las calles. Se trata de una nación algo cruel, tal y como muestran las corridas de toros y su auto de fe, donde son quemados los sambenitos, así como quienes tienen mitras de papel, en las que se ha pintado al diablo… En España las reformas son muy difíciles de llevar a cabo, dada su proverbial apego a las viejas usanzas; valga como ejemplo que siendo voluntad del rey suprimir el uso de la capa y de gran sombrero circular, para evitar que los malhechores pasaran inadvertidos entre tanto embozado, estalló una revuelta en contra suya.

Immanuel Kant – Antropología práctica (Ed. Tecnos, colección Clásicos del Pensamiento – Madrid 1990).

Es bien conocido que los escritos jurídico-políticos de Kant son bastante tardíos. Por otra parte, el pensamiento político de Kant nace indisoplublemente finido a su filosofía de la historia, y es en sus Lecciones de Antropología, en su segunda parte, en la que se describen las características del ser humano.

La verdad es que no deja en un buen lugar a nuestros antepasados. Una visión muy tópica sobre nuestro país, la que reflejaba el filósofo de Königsberg… punto de partida de lo que entendemos como Modernidad.

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Observen, a continuación, otro extracto de “antropología del español y del vizcaíno” con el que nos deleita otro conocido “filósofo”. A ver si adivinan a quién me refiero.


El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no saber andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero).

El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe.

El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras y sabréis que un bizcaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.

El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación).


El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando en la última guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba la muda interior completa que sus madres o hermanas les llevaban recorriendo a pie la distancia); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año.

La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es "peor menealla".

Oidle hablar a un bizkaino y escuchareis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oidle a un español y si solo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.

El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas; y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su carácter emprendedor se ausenta de su hogar no le pasa día en que no suspire por volver a él); entre los españoles, el adulterio es frecuente así en las clases elevadas como en las humildes, y la afección al hogar es en estas últimas nula porque no la tienen.


Evidentemente tamaño repertorio de memeces perforantes sólo puede pertenecer a un memo histórico (e histérico) como fue el fundador y guía espiritual del PNV. Me refiero, obviamente a Sabino Arana Goiri. Todo un "antropólogo"...

(En un día como del de hoy, en el que la barbarie etarra ha estado a punto de provocar una masacre en toda regla –no les habría importado lo más mínimo- no deja de preguntarse por qué continuamos soportando todavía estas formas de coacción, de chantaje, de amedrentamiento, de terror,…)

9 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, la antopología ... De lo poquísimo que conozco me parece que es la ciencia que más "avanza", no hace nada que aún los americanos distinguían entre los cerebros de los blancos y los de los negros.

No tenía noticias de la cita de Policarpio respecto al adulterio de los vicaínos, me encantó.

Bárbara Paraula dijo...

A cualquier cosa se le llama a veces Antropología. Aunque había oído hablar de Arana, no conocía ninguno de sus textos. Éste desde luego lo dibuja como un predicador de barrio, eso sí, muy peligroso.

Me parece increible que ningún grupo humano pueda utilizarlo como referente. Está más allá de toda sensatez.

Anónimo dijo...

Arana conocia mejor a los españoles que Kant. Y tenía otros prejuicios, los prejuicios entre las diferentes gentes de las españas siempre han estado muy extendidos. Por dejar a un lado a los vascos veamos que decía un gran escritor del barroco de los catalanes:
"son los catalanes aborto monstruoso de la política", "el catalán es la criatura más triste y miserable que Dios crió"

A parte de lamentarnos que antes de que ha Spinoza lo expulsaran de la sinagoga, a su familia la habían expulsado de las españas (las provincias unidas de los paises bajos y no eran de las españas)

Hemos mejorado desde entonces un poquito, o no?

Saludos

Atila el Huno dijo...

Pobre Kant!!, incapaz de ver que en realidad esos vicios de pueblo no eran sino consecuencia de los abusos de los amos.
Si este pobre hombre hubiera vivido cuatro años más habría flipao con ese pueblo español.

Joé, D. Rogelio, tenga cuidao que algún nacionalista Bellotari vasco podría leerle!!. No me extraña que estos Boinas Caladas Bellotaris tengan tantos humos, joé, con ese peaso de mitología que les inventó el Nazi Arana!!

Saludos a la vizcaina!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pues no te falta razón Rubín. Y lo que le queda por avanzar... a pesr de los pasos dados durante el pasado siglo (Levi Strauss, Eliade, Corbin, Frazer,...)

La verdad es que Policarpio y sus chorradas dan para mucho.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pues en esas estamos, Doña Bárbara... Todavía, un siglo más tarde, se sigue reivindicando el legado ideológico de este personaje.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

No dudo de la mejora, Anónimo. Es mas que evidente. No obstante, es más que increíble que a estas alturas de la película todavía se reivindique el legado ideológico de este personaje.

Un cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Tal vez, Atila, el motivo de estas reflexiones kantianas sobre otros países (España, en este caso), residan en que él nunca saió de su Königsberg natal... A pesar de ello, su significación en el pensamiento occidental es más que evidente.

Fíjese, por otra parte, en la diferencia intelectual que se da entre un texto, el kantiano, frente al otro, el sabiniano. Mientras el primero adolece de falta de detalle en el análisis, el segundo (me refiero al de Sabino)es un remedo de memeces superlativas.

Me da igual si me leen o no los berzolaris (que es como yo prefiero llamarlos). Me importa un comino. A mi no me tocan las narices estos corifeos del terror, ni los memos que recogen las nueces.

(Discúlpenme el lenguaje pero todavía estoy indignado por la última hazaña de estos asesinos).

Atila el Huno dijo...

D. Rogelio, estamos todos igual. Cada vez que pasa algo así comprendo más por qué soy tan intolerantemente antinacionalista. Pensar que a las gentes se les inducen odios artificiales basados en ideas tóxicas y fraudulentas me destroza, sinceramente.

PD: Kant no tiene excusa. ya podía haber leído alguna cosilla. Arana sí la tiene, estaba zumbao!

Un saludo!