miércoles, 22 de julio de 2009

Paranoid Park - Gus Van Sant



Hace un año, en el número de julio-agosto de Cahiers España, aparecía un interesante estudio sobre cierto fenómeno en la distribución del cine. El estudio abordaba diferentes análisis sobre “el cine invisible”. ¿Qué se entiende por “cine invisible”? Básicamente puede explicarse como un conjunto heterogéneo de obras que no tienen una distribución ordinaria, “habitual” en las salas comerciales.

Lo invisible, afortunadamente es mutante. Decía uno de los articulistas que “Se abre un resquicio de esperanza: ¡hasta la etapa más oscura de Godard ha dejado de ser invisible!”. (Como melómano, más que cinéfilo, tengo claro que lo invisible en Música ha sido toda la Música Antigua antes del los cincuenta del pasado siglo, por poner un ejemplo rápido y sencillo…)

Concluía el estudio con un artículo sobre “50 invisibles”. Eran cincuenta películas no distribuidas hasta la fecha en las salas españolas (me refiero a julio de 2008). Y miren alguno de los títulos: “La Blessure” de Nicolas Klotz (2004); “Clean” de Olivier Assayas (2004); “Go Go Tales” de Abel Ferrara (2007); "Il mio viaggio in Italia” de (abróchense el cinturón) Martin Scorsese (2001); “My Blueberry Nights” del exquisito Wong Kar-wai (2007, ésta se estrenó en España las pasadas navidades); “Paranoid Park”, de Gus Van Sant (2007) objeto de esta entrada.

La “trilogía de la muerte” de Gus Van Sant abarca un periodo creativo que comienza en 2002, con Gerry, continúa con la magnífica Elephant (2003), y termina en 2005, con Last Days. La primera de las tres es la única que no he visto de esta trilogía, punto de encuentro de poéticas y de búsqueda narrativa. Dicen algunos críticos que el final de esta trilogía es un “punto son retorno” que desemboca en Paranoid Park.

En cualquier caso, nos hallamos ante una obra soberbia. Indispensable para entender la evolución narrativa, más que estética, y poética de un creador indispensable en lo que se conoce como cine independiente (cuánto me aburre este adjetivo) norteamericano.

¿Consecuencia lógica de la trilogía de la muerte? La verdad es que no me he puesto a reflexionar sobre ello. Es posible; en cualquier caso no lo voy a discutir. Me limitaré a decir que he disfrutado de una experiencia narrativa y visual de primer orden. Una experiencia poética, también. Con algunos detalles que evocan a ¡Fellini! (la banda sonora incluye algunos fragmentos de Nino Rota y su Giulietta)

Lo de menos es el argumento, la “historia”. Ya sabemos a los pocos minutos de empezar, ¿qué digo empezar?; ya sabemos antes de entrar en la sala que la película “cuenta la historia de un joven” que se ve envuelto en el asesinato de un guardia de seguridad. Lo de menos es el desenlace o la “trama” que subyace. Van Sant está en otra onda: en la búsqueda de una experiencia narrativa muy alejada de las formas habitualmente explotadas, no sólo por el cine “clásico”.

Estamos de suerte: hace unos días era Tetro, de Coppola. El sábado le tocó el turno a esta magnífica muestra del arte de un cineasta en su madurez creativa.

17 comentarios:

Fiodor M. Dostoievski dijo...

Lo de la Trilogía de la muerte es más una denominación de cierto sector de la crítica que una visión del propio Van Sant. A mí me interesan algunos elementos de Gerry y Elephant; Last Days me resulta un proyecto fallido, que conjuga su efectismo argumental con cierta cursilería visual.
Ahora, Paranoid Park me gusta; me interesa esa narración que se va reconstruyendo, un poco caótica, casi antinarrativa, donde lo fugaz y lo fragmentario, lo apenas atisbado y sentido, la belleza que aparece y se borra tiene un claro nexo con la manera de ver y sentir de un adolescente.
Sobre lo de un punto sin retorno...a la crítica cahierista le gusta siempre catalogar las cosas así de rotundamente (No lo digo como una ofensa, no se lo tome a mal). Pero lo estrictamente cierto es que después Van Sant filmó Milk, filme convencional y casi diría que meramente alimenticio.

Te he descubierto a partir de un amigo común (Chiriveque). Si te parece bien, podríamos enlazarnos mutuamente y así dar la oportunidad a más lectores de conocer nuestros respectivos blogs. Un saludo.

Manuel dijo...

Estoy deseando verla.
Por supuesto que Van Sant es poético y contemplativo, pero rara vez se estanca y se detiene para mirarse el ombligo. Su dominio del tiempo, de su propio tiempo, es magistral. Y recuerda, cómo no, al de su idolatrado Hitchcock (copió Psicosis plano a plano), sobre todo en películas como La soga, La ventana indiscreta, la susodicha Psicosis o Pero, ¿quién mató a Harry?
Un abrazo.

Bárbara Paraula dijo...

Pues a ver si tenemos suerte y la regalan con el Público que últimamente están semabraos de regalar cine invisible, las dos últimas:

" Intertransmission" y la fabulosa "Bufallo 66"

El rincón de Chiriveque dijo...

Un buen post Rogelio, por cierto toma en consideración lo que te diga mi amigo Dostoievski, es un crack haciendo críticas de cine. Un abrazo, amigo!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por tu visita, Dostoievski.

Celebro que te guste Paranoid Park. Yo todavía estoy dándole vueltas a su sentido narrativo, su estructura. (El análisis que haces sobre ella me parece bastante acertado; al menos coincidente con el mío).

Con respecto a Milk, no tengo la misma visión. A mí me resulta una oibra portentosa, propia de un cineasta en su madurez, aunque renuncie a otros caminos narrativos.

Sobre tu comentario sobre lo rotundo del Cahiers en sus sentencias (o la de alguno de sus críticos: Ángel Quintana, Rossbaud, ¿Aranzubía?) creo que tienes bastante razón. Yo sigo esta publicación por lo qu encuentro en ella: una revista de Estética, a través del cine (aunque -obviamente- "muy francesa").

He leído tu comentario sobre mi post acerca de Edipo. Muchas gracias por mejorar la entrada original. Lo digo de veras.

Quedan enlazados tus blogs en el mío.

UN cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Te va a encantar, Manolo.

Evidentemente, Van Sant nos gista mucho a los dos. (No obstante, y a pesar del valor estético que pueda tener, no soporto el remake que hacede Psicosis... lo siento, pero me parece "casi" insultante).

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

A ver si le gusta, Doña Bárbara. Creo que sí (si le gustó Elephant, creo que ésta le gustará más).

Sobre Bufallo 66 coincido con usted. Maravilloso Vincent Gallo.

(Es la única razón por la que comporo Público... aunque luego no lo lea).

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

A ver si le gusta, Doña Bárbara. Creo que sí (si le gustó Elephant, creo que ésta le gustará más).

Sobre Bufallo 66 coincido con usted. Maravilloso Vincent Gallo.

(Es la única razón por la que comporo Público... aunque luego no lo lea).

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias a ti, Chiriveque por propiciar estos contactos.

UN abrazo.

García Francés dijo...

Estoy tan dolido con el "cine invisible" (el proyecto para rodar Balas de carmín se ha estancado+invisible no hay) que me va a permitir que callando lama mis heridas.

Un abrazo, amigo mío.

¿Extremaunción o matrimonio?

El agua estaba fría y turbia. Esta tarde, mientras dormía, he creído ver la sirena que algunos dicen haberse topado buceando. Se impulsaba con movimientos de aleta, pero su pelo y sus pechos recordaban demasiado a los de una colombiana que trota por el prado frente a mi casa. Es tan sexy que si la soltaran desnuda en Afganistán todos se pararían, hasta la guerra. SIGUE...

¿Extremaunción o matrimonio?

Fiodor M. Dostoievski dijo...

Encantado de participar en tu Blog, Rogelio. De lo más interesante que he leido últimamente. (Yo también te enlazo).
No quería discutir el mérito de Milk; creo que Van Sant abandonó su buceo narrativo y estético para hacer algo más convencional y, probablemente, pensando en posibles palmarés. Pero eso no discute la buena hechura de la película: tiene un montaje asombrosamente ágil, pero no por ello pierde densidad política; a la vez, es una exposición muy clara de una serie de disputas que podrían haberse contado con torpeza: verdaderamente, maneja con tal precisión los engranajes del cine clásico que demuestra ser un director preparado para transgredir y modificar el lenguaje estándar del cine industrial, algo que ha pretendido en sus últimas cuatro películas (aunque con resultados desiguales).
Como suele decirse: hay que aprender las reglas para romperlas.
Aún así, aunque no sea el tópico biopic prefabricado, me deja un tanto frío el resultado: es más una vida de santo y una hagiografía impersonal que otra cosa. Al menos, evita el melodrama barato.

Sobre lo de Cahiers, no puedo estar más de acuerdo: es una revista de estética muy afrancesada. Esto, claro, tiene sus pros y sus contras.

Saludos.

Jesus de la cruz dijo...

Hola, estaría interesado de ponerme en contacto con usted para habla de un proyecto político

Le dejemos mi email, envíame un email si le interesa

Jesusdelacruzoliva@gmail.com

David García dijo...

Hola Rogelio, si puedes ponte en cotnacto conmigo a través de este correo.

elcentro@hotmail.es

Saludos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Bueno, Don Alfredo. A ver si se arregla poco a poco la financiación del proyecto.

La novela suya es excelente, vaya por delante.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que yo estoy encantrado con tus comentarios, Dostoievski. Bien construidos, convincentes.

Creo que haces una reflexión crítica sobre Milk muy consistente. A mí, la verdad es que me gustó su estilo, como bien señalas tú, clásico, de narración más convencional. Además, la inteligencia en el tratamiento (tal vez "hagiográfico" en algunos momentos) es manifiesta.

Estamos en contacto. A ver si te gusta Tetro.

Miss Calamity dijo...

Fui a ver Paranoid Park este fin de semana y, para variar, me encantó. Me declaro fiel seguidora de Van Sant desde que vi My own private Idaho (film que seguro está en mi top 10) y es difícil que salga de mí una mala crítica de este director (incluso de su Psicosis).

Yo creo que hay dos Van Sant. Por un lado está el experimentador. Aquí podríamos incluir lo que han dado en denominar su tetralogía de la muerte (Gerry, la sublime Elephant, Last Days y la que a este post le atañe). También podría ser su tetralogía de las digamos inquietudes juveniles. :-) Cine con mayúsculas.

Por otro lado está el Gus Van Sant más accesible, más dirigido -no sé si consciente o inconscientemente- a la "mayoría". El indomable Will Hunting, tal vez Psicosis, Yo soy Harvey Milk, etc.

Sin duda para mí es uno de los grandes. Mira, ese momento del quinto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven, oh, por dios, es inigualable. No sólo sabe dominar el tiempo. Domina a la perfección el diseño de sonido y cuenta con, según mi parecer, uno de los mejores directores de fotografía actuales, Christopher Doyle...

Me estoy extendiendo demasiado. Tal vez hubiera sido mejor extrapolar este comentario a un post propio. ;-)

Sí, señor. Me ha gustado. Mucho. Muchísimo.

Quedo pendiente de ir a ver Tetro. Ya le diré.

Un fuerte abrazo.
Cal.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¿Por qué no escribes un post sobre la peli, Cal? Seguro que estará bien.

Me ha encantado que hayas enfatizado en Doyle como director de fotografía. Maravillosos sus trabajos con Won Kar Wai, entre otros.


Un abrazo