domingo, 20 de septiembre de 2009

Exposición de Ikebana



El origen del Ikebana
La escuela Ikenobo es el origen del Ikebana. Nacida en el templo Rokkaku-do de Kyoto, como un arte de elaborar ofrendas florales a Buda. Pero a pesar de ser un arte de 500 años de antigüedad, también posee la capacidad de adaptarse a los tiempos modernos.

El fin de este arte es dotar a las flores de vida y darles una belleza más sutil. Además puede reflejar el pasar de las estaciones, las propias emociones del artista o simplemente la creatividad y la paz interior.

Su forma de expresión no es buscar la belleza de una flor con los ojos, sino buscar su esencia. Las flores nos podrán enseñar a encontrarnos a nosotros mismos dentro del mundo formando parte de la Naturaleza y parte de su equilibrio.

De las notas de la exposición “Ikebana” celebrada ayer en la Fundación José Pons, dentro de los actos organizados por La Noche en Blanco.
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Cada día me gusta más el arte tradicional japonés, su música, su literatura contemporánea, su cocina –por supuesto-. No conozco el país, pero es cierto que, desde hace algunos años, su cultura me viene interesando de manera creciente.

Esperaba mucho de esta exposición. El programa de La Noche en Blanco 2009 incluyó esta exposición de Ikebana, por la Escuela Ikebono de Madrid. Tuvo lugar ayer (más bien desde las 21:00 de ayer hasta las 3:00 de hoy) en el centro de la Fundación José Pons.


En palabras de los organizadores la exposición mostró dos campos diferentes de la expresión artística tradicional de Japón: por un lado el Ikebana, arte floral japonés que persigue la transmisión de vida a las flores, y también el proceso inverso de traslación de su fuerza vital al individuo, gracias a la incorporación de sus composiciones en nuestras realidades cotidianas. La segunda parte la protagonizará el Sumie, arte pictórica nipona surgida en el siglo XIII que, por medio de trazos muy sencillos y bellos, muestra la etimología de las palabras.

El ambiente, como no podría ser de otra manera, era recogido (casi místico), muy diferente a la gran mayoría los actos multitudinarios que se organizaron en La Noche en Blanco. Llegué poco después de la ceremonia del Té, como les comentaba. Me encontré con una inesperada sorpresa: una demostración musical de Shakuhachi (flauta de bambú típica del acervo musical japonés), a cargo de Antonio Olías.


En fin, ¿qué más añadir? Inolvidable.

9 comentarios:

Calamity dijo...

Ah, Kyoto, Kyoto... Poco sé de Ikebana (por no decir nada), pero la escuela de bonsáis de Kyoto, ay, ay, ay.

Me quedé con ganas de disfrutar de la noche en blanco. Lástima, hubiera ido a la exposición de Ikebana seguro y al ritual del té, vamos, de cabeza. Qué diferentes somos, ¿verdad? ¿Has visto la película Despedidas? Es triste, pero para entender ciertas cosas de la cultura japonesa, fundamental.

Besotes.
Cal.

El rincón de Chiriveque dijo...

Magnífica noche en blanco aprovechada, amigo. Un detalle de Gallardón, por supuesto.

No sabía esta afición tuya felipista por los bonsais jeje... (es broma).

Me quedo con tu frase: Las flores nos podrán enseñar a encontrarnos a nosotros mismos dentro del mundo formando parte de la Naturaleza y parte de su equilibrio.

Un abrazo

Manuel dijo...

se hace el silencio
cuando cada flor
regresa a su sitio

Ya podías avisar, díscolo discípulo, egregio y pequeño saltamontes (de sabiduría).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que sí, somos "muy diferentes", Cal.

No he visto "Despedidas", pero he buscado una reseña crítica y me ha dejado con las ganas (junto con tu comentario por supuesto).

Un abrazo y gracias

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

No te creas... en el fondo suelo tenerles cierto aprecio a los ex Presidentes.

Lo de la afición de Glez. (tal y como escribía Umbral por los bonsais generó una buena colección que ahora tiene el botánico de Madrid.

La verdad es que la exposición de Ikebana, me encantó.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pues de haberlo sabido que estabas en Madrid, lo hubiera hecho, Manolo.

La verdad es que me encantó. Una delicia.

UN abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenas noches, Rogelio! La verdad es que las personas que me han hablado de la cultura japonesa me han dado todo tipo de opiniones. Están aquellos a los que nos fascina por muchísimas razones, desde las artes marciales hasta ceremonias como el té o el arte de las flores (muy poco sabía, nada de Ikebana). Luego están los que los tachan un tanto de "algo disparatada". Claro, se centran en el Manga, el Bushido, y otras cosas. Yo aún no tengo opinión. Me dedico, como tú, a disfrutar. Un abrazo, y gracias por la entrada!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¿Qué tal Fidelio?

Aunque no soy un experto, a mí cada vez me apasiona más su literatura. Me gusta coleccionar teteras de hierro, me encanta su concina... por supuesto su música (algunos compositores como Takemitsu y -of course- la tradicional).

En fin, seguiremos disfrutrando.

UN abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Tomo nota de lo de las teteras. Y lo dicho, seguiremos disfrutando!