viernes, 4 de septiembre de 2009

Kokoro - Natsume Soseki


Al principio, yo la trataba como una mujer comprensiva. Pero a medida que conversábamos, su manera de expresarse iba cambiando gradualmente y, en lugar de dirigir mi mente, empezó a mover también mi corazón. Entre ella y su marido no existía ninguna reserva ni frialdad, pero aún así ella sentía que había algo. En consecuencia, trataba de reconocer ese algo con los ojos muy abiertos, pero sin ver nada. Esta era la clave de su sufrimiento.

Kokoro – Natsume Soseki (Traducción del japonés de Carlos Rubio - Ed. Gredos, 2009).

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¿Que no conocen todavía a Soseki? Bueno, yo no lo conocía hasta hace poco más de un mes. Fue en una librería de San Sebastián, cuando mi novia reparó en unos libros, en la sección de literatura extranjera, que tenían como denominador el elogio al autor. Elogios que procedían de Murakami (“Uno de mis autores de cabecera y forjador de la nueva literatura japonesa”) y de Kenzaburo Oé (“Los personajes de las novelas de Soseki establecen una nueva definición de humanismo”).

A mí, la lectura de Soseki (según Carlos Rubio, el traductor de la obra y autor de un excelente estudio literario que incluye la edición de Gredos, la obra cumbre de este autor) me ha dejado sin aliento en algunos de sus pasajes. Por muchos motivos que explicaré en otras entradas.

(Muchas gracias, mi querida novia, por haber reparado en ese elogio de Murakami).

10 comentarios:

Iojanan dijo...

Algo que siempre me ha retraído de leer literatura digamos "exótica " es la dificultad para su traducción, amigo Rogelio, de un buen traductor no voy a descubrir nada, pero del japones no debe haber demasiados y encontrar entre esos pocos uno bueno es un golpe de suerte, de los malos no vamos a hablar, sobran, por eso celebro tu comentario, que anoto, como tantos consejos tuyos, y que más pronto que tarde procuraré seguir.Un saludo cordial

El rincón de Chiriveque dijo...

Pues de nuevo, Rogelio, gracias por enriquecernos con tus experiencias y descubrimientos que haces por doquier.

Un abrazo y enhorabuena por tener también una novia tan sensible a la cultura como tú...

García Francés dijo...

D. Rogelio su sensibilidad sólo es comparable a su inmensa curiosidad. Le envidio.

Yo no he pasado de Mishima y eso en mi juventud. Por cierto, tengo una anécdota sobre uno de sus amantes que le contaré (bloguearé) una tarde de lluvia. Un abrazo, amigo mío.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Pues no, mi querido Rogelio. No lo conocía, pero lo conoceré.

Vaya por delante un afectuoso abrazo, amigo mío! De vuelta al ordenador he creído más conveniente saludaros después de tantos días sin dar señales de vida. De vez en cuando he tenido que hacer cosas en la capi y he visto alguna entrada, muy por encima. Me ha encantado tu reseña. Un fuerte abrazo!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que estoy bastante de acuerdo con tus consideraciones, Iojanan. Pero también es cierto que, cuando encuestras buenos traductores -con sensibilidad literaria y estética- las grandes obras emergen igualmente.

Soseki no tiene desperdicio. Al menos lo que llevo leído de él hasta ahora.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias a ti por tu comentario, Chiriveque.

La verdad es que tengo bastante suerte con mi novia. Y no sólo por la sensibilidad cultural, que -por cierto- le sobra.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Alfredo.

Muchas gracias por su comentario. Es usted más que amable, créame.

Estoy deseando que nos cuente usted la anécdota de Mishima que nos señala. ¡¡Por favor, no se olvide usted!!

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Encantado de volver a leerte, Fidelio, amigo.

Evidentemente ya ha comenzado oficialmente el curso bloguero 09-10. Debemos ser todos muy aplicados en el librepensamiento... y en el respeto al contrario.

Un abrazo.

Manuel dijo...

¿Has leído "El jardín de la señora Murakami" de Mario Bellatin (Tusquets)? Una perversa delicia.
Roge, tus silencios son más elocuentes que tus palabras, que ya es decir. Eres un censor tan refinado como el argumento de la susodicha novelita.
Ando fatal de cobertura, sorry...

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Manolo.

Por fin, back to my blog -your home!-.

NO he leído la novela que comentas y, desde luego, con este título lo haré pronto.

Un fuerte abrazo - te escribo pronto.