martes, 6 de octubre de 2009

Nos visita Lulú...

¿Quién es realmente Lulú? No sabemos casi nada de su infancia ni de sus orígenes. Cada hombre la llama de una forma distinta. En la obra de Wedeking (Franz Wedekind es el autor de las tragedias El espíritu de la tierra y La caja de Pandora) el médico la llama Nelly; para el pintor ser trata de Eva…

¿Quién visita estos días el Real? Nos visita Lulú, obviamente. Nos visita Alban Berg y una de sus creaciones más importantes (para quien escribe estas líneas, se trata de una de las composiciones musicales y escénicas más importantes del siglo XX). Lulú es una ópera muy compleja musicalmente. Organizada de manera dodecafónica (como alumno avanzado que fue -Berg- de Schönberg), no carece sin embargo de algunas implicaciones tonales. Luego están, claro (tratándose de Alban Berg) sus progresiones armónicas que confieren a sus obras (no sólo a Lulú) de una calidez romántica que impregna su obra de una apariencia formal más accesible frente a la música de otros contemporáneos.

Estructurada en un prólogo y tres actos (el tercero no fue completado por Berg ya que murió antes de finalizar su orquestación) la historia está inspirada en las tragedias, como señalaba anteriormente, de Franz Wedekind: El espíritu de la tierra y la caja de Pandora.

Los personajes son inolvidables, tanto musical como dramáticamente. El patetismo de la condesa Geschwitz, enamorada de Lulú y que gasta su fortuna por liberarla de la cárcel; la rivalidad entre padre e hijo, del Dr. Schon y Alwa, (ambos enamorados de Lulú)… La sucesión escénica es sobrecogedora. No les cuento más. Anímense: vean la ópera (en directo si les resulta posible), el DVD, el CD,… De verdad que es una de las experiencias más turbadoras, más actuales (¿quién habla de “reivindicaciones a favor de la libertad de la mujer", cuando a comienzos del siglo XX tiene lugar esta proclama a favor de la libertad humana, encarnada en la arrebatadora feminidad de Lulú?).


No puedo dejar de escribir esta entrada sin transcribir el lamento, en medio de un sobrecogedor adagio, que pronuncia la condesa Geschwitz ante el cadáver de Lulú (a manos de nuestro amigo Jack el Destripador, por cierto):

Lulú, mi ángel. Ven otra vez junto a mí. Estoy a tu lado. Siempre a tu lado. Para toda la eternidad.

De acuerdo, ya sé que me preguntarán qué versiones les recomiendo… Lejos de recomendar nada, me permito señalar dos grabaciones que considero excepcionales:

VERSIÓN COMPLETA (3 actos):

Alban Berg – Lulú. Con Teresa Stratas (impresionante la vitalidad que confiere a su personaje), en el papel protagonista; Ivonne Minton, Hanna Schwartz, Franz Masura, entre otros. La dirige el gran Pierre Boulez, al frente de la Orchestre de l´Opera de Paris; Deutsche Gramophon – 1979.




VERSIÓN ORIGINAL (2 actos + variaciones y adagio del tercer acto):

Alban Berg – Lulú. Con Anja Silja, Brigitte Fassbaender (maravillosa condesa), Walter Berry,… Hans Hotter (el mejor barítono del pasado siglo, para muchos), entre otros. La dirección es de Christoph Von Dohnányi, al frente de la siempre maravillosa Filarmónica de Viena; Decca – 1978).

9 comentarios:

mcanabalb dijo...

Sigues siendo un pozo lleno de sorporesas je, je

Aqui pone que incluso el argumento de esta obra "sigue un patrón palindrómico"

http://scriabinian.blogspot.com/2006/05/queridos-amigos-hoy-quera-hablaros-de.html

Fidelio en el bosque animado dijo...

Me acordé de tí cuando ví la noticia en el telediario.

Como describo en mi perfil, aún no he llegado al dodecafonismo. Con decirte que no fui a una representación de la misma en la Staatsoper de Viena (esto lo digo, como es lógico, para ponerte los dientes largos, je, je, je). Pero tu entrada es magnífica, sr. Pérez de ARteaga!! Aunque muchos artistas recogen en el espíritu de muchas obras el final de un mundo en 1919, en realidad, en muchas otras se preludia lo que se avecinaba en 1939.Un abrazo!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Manolo. Hace más de quince años que compré la segunda de las dos versiones que señalo.

Berg me encanta, desde siempre. Toda la Segunda Escuela de Viena.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

HOla Fidelio.

La verdad, te perdiste una obra clave del pasado siglo. En cualquier caso, tu "fondo de catálogo" es excepcionalmente amplio y te puedes permitir estas pérdidas.

Tus reflexiones sobre lo que anticipa la vanguardia centroeuropea durante el final de la Repúbloca de Weimar me parecen completemente acertadas. UN abrazo.

Diana dijo...

Verdaderamente mi perra es Lulú.
Además.

El rincón de Chiriveque dijo...

Amigo, debo decirte (y ya cuento con tu desaprobación) que no me gusta nada la música atonal del trío "maravillas" (Schönberg, Berg y Weber). Bueno, debo decir, que sí tolero "La noche transfigurada", pero poco más.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¡Qué casualidad Diana!

Es un nombre que me gusta mucho. Bueno, y esta ópera también.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Cuestión de gustos Chiriveque, amigo. Y, desde luego, no tiene por qué apasionar la atonalidad, el dodecafonismo, el serialismo integral, el ultrarracionalismo,...

Y, evidentemente, yo no soy nadie para "desaprobar nada" (y menos en cuestiones estéticas).

Lo que sí está fuera de toda duda es la influencia de la Segunda Escuela de Viena en el desarrollo musical del siglo XX. Es el punto de enlace entre el (llamado) postrromanticismo (Mahler, Wagner,...) y sus lenguaje cromático y los desarrollos posteriores que, a partir del serialismo, desembocan en otros movimientos de vabguardia (Darmstadt, Ultrarracionalismo, etc.)

A mí me apasiona este trío. Todos y cada uno de ellos.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Cuestión de gustos Chiriveque, amigo. Y, desde luego, no tiene por qué apasionar la atonalidad, el dodecafonismo, el serialismo integral, el ultrarracionalismo,...

Y, evidentemente, yo no soy nadie para "desaprobar nada" (y menos en cuestiones estéticas).

Lo que sí está fuera de toda duda es la influencia de la Segunda Escuela de Viena en el desarrollo musical del siglo XX. Es el punto de enlace entre el (llamado) postrromanticismo (Mahler, Wagner,...) y sus lenguaje cromático y los desarrollos posteriores que, a partir del serialismo, desembocan en otros movimientos de vabguardia (Darmstadt, Ultrarracionalismo, etc.)

A mí me apasiona este trío. Todos y cada uno de ellos.

Un abrazo.