lunes, 9 de noviembre de 2009

Alejandría, siglo IV, por Alejandro Amenábar.


Escribe Werner Jaeger, en su obra capital Paideia, que la separación de la vida en la ciudad de Atenas, concentrada en el ágora, en el pnyx y en el teatro, del a del campo dio lugar al concepto de lo rústico, en contraposición al de lo ciudadano, que hizo equivalente de culto y educado. El ágora como corazón de la polis, como centro de debate, de culto, de reunión y de decisión.

Alejandro Amenábar contextualiza este concepto, lo sitúa históricamente en la Alejandría del siglo IV. Y nos describe cómo se gesta la destrucción paulatina del mundo clásico, de sus formas paganas de religiosidad, de su pasión por el saber o sabiduría (Sofía), por la penetración inexorable del cristianismo, del cristianismo oriental para ser más concretos.

La película de Amenábar nos habla de la bella Hypatia, nos habla de la invasión del monoteísmo cristiano (oriental; no perdamos este detalle) del ágora de Alejandría, nos habla de la irreductibilidad de la sabiduría filosófica y científica, frente a la Fe. Nos cuenta muchas cosas y nos las cuenta con inteligencia, lejos de cualquier simplificación tendenciosa.

Un breve inciso.

(La Biblioteca de Alejandría, fundada por fundada en el siglo III a.C. por los primeros Ptolomeos para ayudar al mantenimiento de la civilización griega en el seno de civilización egipcia que rodeaba a la ciudad alejandrina, ocupa un papel protagonista, casi nuclear como símbolo del saber occidental, como símbolo de la Filosofía, del amor a la verdad, a la búsqueda del saber. La Biblioteca de la película es la conocida como Biblioteca-hija o Biblioteca del Serapeo -por el culto pagano al Dios Serapis- es destruida a finales del siglo IV, tras el decreto del emperador Teodosio el Grande prohibiendo el culto pagano, en respuesta a una petición del patriarca Teófilo de Alejandría. Éste promovió una revuelta durante la cual el templo de Serapis resultó asaltado. Esta circunstancia es el punto de partida del la historia que nos narra Amenábar, una historia que fundamenta una inteligente crítica frente a los fundamentalismos.)

Que Amenábar haya elegido el pretexto histórico de la Alejandría de Hypatia, heredera del neoplatonismo, filósofa (esto es, amante de la sabiduría), astrónoma, apasionada del saber, supone una apuesta de riesgo. Más aún en un país como éste (me refiero a España) en el que sobran las simplificaciones históricas (en clave histérica, por cierto) cada vez que, directa o indirectamente, se habla sobre religión. La película es muy inteligente, y nada pedante –dicho sea de paso-, y reivindica la independencia del saber, de la razón, de la ciencia, frente a la creencia. Para ello, toma el pretexto histórico de las intrigas de poder del obispo de Alejandría, Cirilo, apoyado la secta paraboliana (no olvidemos que a finales del siglo III, es el monacato, como movimiento espiritual, lo que define el nuevo rostro del cristianismo; el movimiento monacal desarrolla su existencia en el marco de una vida común, de manera paralela a las comunidades cristianas regidas por los obispos). La muerte de Hypatia, al margen de la exactitud histórica del hecho en sí, representa –según la visión de Amenábar- la derrota del pensamiento libre, retratado en la película por la figura de la filósofa, por la connivencia del poder y su falso pragmatismo, a favor de los nuevos tiempos; estos nuevos tiempos en los que la creencia va a sustituir y a instrumentalizar la sabiduría a favor de la idea de Dios, de su justificación.

Por destacar algún detalle que, particularmente, me ha emocionado hablaría de las secuencias en las que Hypatia dialoga con su antecesores, como Aristarco de Samos, en la búsqueda de una explicación al movimiento de los planetas… deduciendo la forma elíptica del movimiento terrestre alrededor del sol: anticipándose casi doce siglos a las leyes de Kepler.

El lenguaje cinematográfico, su estructura narrativa, lejos de cualquier tendencia a la espectacularidad visual, es un ejemplo de puesta en escena eficaz, apoyada en una excelente dirección artística. ¿Rachel Weisz? Para mí, excelente. Le confiere a su personaje una impronta de hieratismo que la hace lejana, a pesar de su belleza física. Una lejanía aparentemente inalcanzable, como la búsqueda de la cosmovisión, o explicación del cosmos, que ella misma, heredera del neoplatonismo cuestionaba día a día.



Por favor, olvídense de los debates chorras sobre si es una película anticristiana o progre y, de veras, vayan a verla. No les dejará indiferente. Por cierto, no esperen encontrase con Gladiator (que, por otra parte, es una buena película) en “versión filosófica”…

Película inteligente en la que la protagonista última es la sabiduría (la Sofía) y la búsqueda argonáutica (que diría Aristóteles) que supone la labor del filósofo.
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P.D.: Mi amor por Hypatia, Eratóstenes, la gran Biblioteca de Alejandría, me viene de lejos. Fue gracias a Carl Sagan, excelente divulgador del saber del Cosmos, en su obra homónina, Cosmos, quien me la presentó.
El concepto de ágora lo he visto desarrollado en muchos libros que no puedo enumerar ahora. El concepto de paideia muy bien retratado en la película, sobre todo en aquellas escenas en las que la maestra muestra su saber a sus discípulos. Este concepto está muy bien desarrollado, a pesar de que la obra tiene casi un siglo en Paideia, de Werner Jaeger, editada en Fondo de Cultura Económica.
Por último, la obra Hombres, ritos, Dioses, de Francisco Díez de Velasco (ed. Trotta) desarrolla un interesante y denso estudio comparado de los principales movimientos religiosos. Constituye, a mi entender, un completo resumen de Historia de las Religiones.

28 comentarios:

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenos días Rogelio!! Emocionante, muy emocionanet tu entrada de hoy.La referencia a Cosmos, sin palabras!!! Pero la referencia a la Paideia, en fin. Obra maestra!! (recordando los programas radiofónicos del Pumares). La reflexión sobre la Paideia es completamente acertada, así como la referencia al monacato. No quiero dejar de felicitarte también por tu reflexión sobre lo sobrados que estamos de tópicos historiográficos en este país (¿España?). Una entrada para imprimirla, glosarla y releerla. Felicidades!!! Cuando se me pase la emoción escribiré alguna otra reflexión. UN abrazo!!

Atila el Huno dijo...

ReDios!, Herr Professor, que me la estoy descarg....agenciando..., ¡ya me la ha contao!

La lucha contra el totalitarismo religioso fanático continúa. No me refiero sólo a la reacción de la católica iglesia ante la película (basta con oír la COPE), también el islam, las sectas más fanáticas del protestantismo y tantas otras que siguen empeñadas en reducir al Hombre a la categoría de esclavo de un mito y su correspondiente dogma.

Qué lamentable que la primera vez que oí hablar de Hypatia fue en el primer curso de la licenciatura de historia y no porque el profesor la mencionara (ni a ella ni al entorno) sino porque al no usar apuntes me tenía que leer esos magníficos tochazos en los que no había "páginas en blanco".

Un saludo!

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, apúntate otro sobresaliente. No tengo palabras para glosar lo que tan bien cuentas.

Veré la película y te contaré.

Saludos

El rincón de Chiriveque dijo...

Espectacular entrada, amigo mío, vista ahora la mía de hace semanas me pongo colorado, glupss... Me quedo con tu conclusión, el filme vale la pena por encima de cualquier consideración política. Un abrazo.

mcanabalb dijo...

Macho mira que he intentado hincarle el diente a la Paideia 3 veces desde el 4º sotano pero no arranco.

Me quedo atascado en la frase del principio "educación es el principio mediante el cual la comunidad humana conserva y transmite su peculiaridad física y espiritual" je, je

fundido en negro zzzz

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias, Fidelio, amigo.

La verdad es que la película te va a encantar. De eso no tengo la menor duda. Y para un amante de Cosmos, de Sagan, del saber, te vas a sentir muy retratado en esa academia neoplatónica que dirigía Hypatia.

Muchas gracias por tus elogios, y espero pronto tus reflexiones.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Ja, ja, ...Don Atila. Que el cantante de los Canarios acecha con su hacha devora cánones.

Tiene usted razón en que la lucha contra el fundamentalismo continúa. Afortunadamente el hombre contemporáneo occidental ha sabido enfocar la experiencia religiosa de una manera mucho más integradora con el cosmos, con la realidad que le rodea. Otras culturas coetáneas a la nuestra están a años luz de estos planteamientos. Es curioso pero son pensadores occidentales como Eliade o Corbin los que supieron extraer el vínculo profundo y originario de las religiones, en una cosmovisión abierta e integradora, lejos de los dogmatismos oscurantistas.

UN abrazo, comandante.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

MIl gracias, Rubín.

Eres demasiado generoso. Digamos que hay temas que me emocionan, tal vez por saber algo de ellos desde hace más de 20 años (la referida serie Cosmos es del 84...)

A ver qué te parece y nos comentas tu visión. Ahora paso por tu rincón.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pero Chiriveque, ¿cómo que colorado?

Expresamos nuestas ideas en nuestras bitácoras y, desde luego, tu entrada sobre la película me resulto muy sugestiva y bien estructurada.

A mí, como entiendo que también a Fidelio, me vino a la mente la Paideia de Jaeger y alguna cosilla más que abía leido. Eso es todo amigo: no hay más.

Un fuerte abrazo (a ver si nos vemos por Madrid).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pues es raro en ti, Manolo, amante como eres de la Paideia como concepto, por tu sólida formación clásica. Y no lo digo en broma: ¿cuántos años hace que leíste la Eneida? ¿Y las tragedias de Esquilo?

Digamos que no todo tiene por qué emocionar y, en fin, la obra de Jaeger no es condicón sine qua non para poder tener la formación clásica (y humanística) que tú tienes.

UN fuerte abrazo.

Miguel dijo...

Me ha encantado tu despliegue de conocimeintos. Yo he visto la película y salí un tanto despistado. Tu me has aclarado muchas cosas.

Un abrazo.

Natalia Pastor dijo...

Siento no participar de vuestro entusiasmo por "Ágora".
Amén de la falta de rigor histórico y las licencias que se toma Amenabar,la película me pareció un peñazo insufrible,pretenciosa, cargada de una soflama intelectualoide vana y falsaria,con unos personajes trazados a vuelapluma,con trazo gordo, que ni me conmueven ni me emocionan.
A mi,la muerte de Hypatia me pilló pensando si había incluido el suvizante en el pedido a "Hipercor"; me dejó absolutamente fría.

A pesar de su éxito de público en España,la crítica especializada la acogió con frialdad en a raíz de su exhibición en Venecia, y hace pocos días vi a Carlos Boyero,en Digital +,mostrar su falta de entusiasmo por ella.


Saludos.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenas noches, Rogelio! Aquí estoy otra vez, ya descargado de emoción. Bueno. Vuelvo a decir que la Paideia es, probablemente, la obra capital para cualquiera que quiera acercarse a GRecia. A partir de este libro, empezamos con otros muchos (sobre todo del Helenismo, claro). Pero bueno, no quiero volver a la carga con mi "canon". Matizas muy bien la cuestión de las distintas "tendencias" del cristianismo, pues es durante esos siglos cuando se van a producir las luchas más encarnizadas y cuando se irían "descubriendo" las múltiples herejías. Ese es el contexto histórico. Y en este sentido, hay otra obra, ya clásica, pero no por ello capital: del Paganismo al cristianismo. Esta se centra más bien en el Bajo Imperio Romano y la Tardoantigüedad. Y aquí en España, no podemos olvidar el Priscilianismo.

Estas peroratas las traigo a propósito de contextualizar la época, pues no soy amigo de extrapolar temas universales, aunque cierto es que es la intolerancia la que, históricamente, se juzga en la película.

Es una lástima que los planes de estudio estén invadidos de historia contemporánea. La Historia antigua me enseñó casi lo mismo, cuando la estudié, que los dos años de historia contemporánea que había estudiado con anterioridad.

Vuelvo a felicitarte por tu entrada. Probablemente es infinitamente mejor que los comentarios de CArlos Boyero, pero no lo sé porque tengo costumbre de no escucharlo. UN fuerte abrazo, amigo!!

Atila el Huno dijo...

Uy...yo he oído antes comentarios de ese tenor...dónde...hmm...ehhh..ah!, sí!, en la franja horaria más retrógrada de la COPE...¡¡pero palabra por palabra!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Mil gracias por el comentario, Miguel. Bueno, a mí, la verdad, me emocionó por momentos. Pero es cuertro que esa es una experiencia evidentemente subjetiva.

Aunque me libro bien de no dar lecciones a nadie (faltaría más; bastante tengo con intentar entender algo de lo que nos rodea), celebro que te haya aportado algo mi entrada.

UN placer y gracias de nuevo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas noches Natalia.

Evidentemente no se puede estar de acuerdo con todo y con todos. Y haces muy bien en exponer tus discrepancias. Faltaría más.

Otra cosa es que yo siga reivindicando mi entusiasmo por el planteamiento de la película. Más que a Amenábar se lo debo a Carl Sagan (como bien comparto con mi amigo Fidelio).

Por otra parte tampoco entiendo yo, dentro de mis modestos conocimientos, que la película sea un exponente de falta de rigor histórico. Es un ensayo, con lenguaje cinematográfico -obviamente- sobre la Filosofía, el saber, el pensamiento libre de ataduras dogmáticas frente al dogmatismo. Yo la veo así.

Que parezca un pestiño, insufrible etc. me parece respetable. Lo comparta o no.

Otra cosa es la crítica y Boyero, en particular. Es verdad que la crítica europea, sobre todo la de inpiración francesa, no la ha acogido muy bien. (Soy lector del Cahiers España y he leído comentarios de C. Losilla, Aranzubía etc.). Por otra parte, debemos recordar que le crítica europea tampoco recibió con entusiasmo "Los otros", película de producción más americana. (Y es que a los herederos de la Nouvelle Vague, o les das Almodóvar o si no...) Boyero es otra cosa. Respeto que guste, que se esté de acuerdo con él (yo en ocasiones coincido con sus comentarios). Pero sus formulaciones me parecen muchas veces un poco petardas.

No obstante, Boyero escribía en El País que "El tema y el primoroso lenguaje con el que se expresa me ponen incondicionalmente a favor de esta película, la veo y la escucho con respeto, estoy deseando que me atrape la emoción, pero ésta no llega".Ya ves, Natalia. La emoción no le llega. Y no pasa nada por ello (es su opinión, ni más ni menos).

Sobre gustos, evidentemente, no hay nada escrito.

UN cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Esta aportación tuya, Fidelio, sí que es de imprimir y releer.

La verdad es que tu referencia al Priscilianismo en España es de lo más didáctica y acertada. Y, desde luego, comparto contigo plenamente la importancia del siglo IV en la expansión de una grtanm variedad de corrientes dentro del Cristianismo. Claro, con tantas sedes: Roma, Alejandría, Antioquía, Jerususalén, Constantinopla.

No soy historiador ni tampoco profesor (doy unas modestas clases en un master de Tenologías de Información; no más de 40 horas al año), pero me creo a pies puntillas lo que dices de "Es una lástima que los planes de estudio estén invadidos de historia contemporánea. La Historia antigua me enseñó casi lo mismo, cuando la estudié, que los dos años de historia contemporánea que había estudiado con anterioridad".

Y en lo referente a Boyero, hay una cosa evidente: aunque a veces es un poco petardo, es un tío que sabe mucho de cine. Compartas o no su criterio. A Boyero no le emocionó Ágora, pero destaca su calidad cinematográfica.

UN fuerte abrazo y gracias por tus palabras.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Comandentee!!!

(Vale, ya sé que es así como llama usted a Don Alfredo, pero es que también le queda usted bien, amigo).

Don Atila, ándese con ojo, no vaya a ser que después no le guste la película y me pida usted cuentas... (ja, ja).

Recuerdo que, al poco de publicar Umberto Eco "El péndulo de Foucault" se produjo un movimioento vaticano de fuerte oposición a la novela. A mí la novela me gusto bastante poco; y cuando mi padre me preguntó, ¿qué tal está?, yo le contesté: Papá, yo estoy en el grupo de los antipendulistas agnósticos...

Pues eso, amigo, que lo mismo se nos sitúa uested en el grupo de los "antiagoreros" comunistas.

Un abrazo, amigo.

Natalia Pastor dijo...

ATILA:
Te dejo el comentario de Carlos Boyero,magnífico crítico y columnista de EL PAIS sobre "Ágora".
Como verás su opinión disiente poco de la mía.
Aunque seas comunista,deberías intentar,-se que es díficil dada tu ideología totalitaria-,respetar las opiniones de los demás, y más aún cuando se ciñen a lo estríctamente cinematográfico.
Es que ésto,Atila,-desgraciadmente para tí-, no es Cuba.

Calamity dijo...

A mí me gustó la película. Me gustó mucho. Conocía ya de antemano la historia de Hypatia -mujer que debería ser icono no ya para las mujeres sino también para los hombres- así que más o menos me imaginaba lo que iba a pasar, por donde iba a tirar la trama principal. Y hablando de trama el final me pareció algo almibarado (porque en realidad no fue tan dulce la muerte de esta mujer).

Me gustaría haber leído tanto como ustedes (Paideia, apuntado, para cuando regrese a Madrid; y, como siga así, me van a tapar las montañas de libros que tengo que leer), pero no es el caso. Solo puedo basarme en unas palabras que dijo Amenábar cuando estaba presentando la película. No se trata de una película anticristiana (¿por qué de rasgarán las vestiduras los de la COPE, pues?) sino de una película antifundamentalista. Es, según sus palabras, un reflejo de la situación actual de nuestro mundo. El cambio de paradigma actual no deja de ser diferente del de Alejandría en el siglo IV y del mundo, si me apuran, post I Concilio de Nicea.

Me gustó la peli, sí.

Atila el Huno dijo...

Dña. Natalia!!, lo siento, imposible ver el vídeo. Le pulso al play y sólo veo una ruedecita dando vueltas sin que el vídeo se cargue...y eso me ha recordado la maestría de organillero de su circular retórica, siempre girando alrededor de la mecánica cantinela de su verbo.

Natalia Pastor dijo...

ATILA:
Pues yo lo veo perfectamente.
Debe ser que su ordenador esta pasado y anquilosado en el tiempo.
Como su ideología,vamos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Cal, y gracias por tu comentario. La verdad es que es una época apasionante, el siglo IV. Y el personaje de Hypatia, con todas las imprecisiones biográficas existentes, es interesantísimo.

Por otra parte, coincido plenamente "las palabras que dijo Amenábar cuando estaba presentando la película. No se trata de una película anticristiana". Para mí, tampoco tiene sentido que ciertos medios se hayan rasgado así las vestiduras, aunque también es cierto que es una película que no ha despertado entusiasmos en la crítica europea en general.

UN abrazo.

Encarna dijo...

Totalmente de acuerdo con Calamity

Iojanan dijo...

Yo aquí, amigo Rogelio, me limito a leer y empaparme. Hacía muchos días que no me pasaba por esta bitácora tan esencial y bien que me he perdido el espectáculo. Un abrazo. La película no lo se aún, pero la entrada es superior.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Ya somos varios, Encarna.

UN besazo (miles de millones...)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Siempre tan generoso en el elogio, amigo Iojanan.

Te diré que los judíos que aparecen en la película nos resultan más bien simpáticos. Y se refleja incipientemente uno de los argumentos más nefastos que la Edad Media Europea y, desde luego a partir de Lutero, propagó: el mito de los judíos como "asesinos de Nuestro Señor".

Espero que te guste, amigo. Un abrazo.