martes, 17 de noviembre de 2009

Sinfonía Turangalîla – Olivier Messiaen


La palabra Turangalîla está compuesta de dos palabras del Sánscrito y ninguna de ellas posee un significado directo o literal. Turanga significa tiempo que corre como un caballo que galopa o tiempo que fluye como la arena en un reloj (de arena); es un término que hace referencia al ritmo y al movimiento. Lîla significa juego, en el sentido divino del juego de la vida y de la muerte; también significa amor. El significado global de Turangalîla se entiendo como un himno a la alegría y una canción de amor. Pero para Messiaen esta alegría es sobrehumana, y el amor actúa como la pócima (de amor) que beben los amantes, Tristán e Isolda: fatal pero irresistible a la vez. Messiaen escribió esta composición inspirándose en el mito artúrico mencionado (Tristán e Isolda).

(Es una composición turbadora, bellísima -la Turabgalîle- clave en la evolución de la música del siglo XX, no sólo en la de Messiaen.)

Olivier Messiaen es considerado como uno de los compositores franceses más importantes del pasado siglo. Desde luego es –tal vez- el más original, aunque esto suene maximalista. Su deuda con el lenguaje musical de Debussy (su sentido del ritmo, si cromatismo) es muy clara.

Desarrolla un lenguaje armónico muy personal. Para Messiaen los sonidos son concebidos como colores. Este hecho, junto con su Fe Católica (un aspecto clave en la personalidad del compositor) produce lo que describe como un “arco iris teológico”. Su evolución musical presenta, por otra parte, un sentido del ritmo que se deriva de su estudio del lenguaje musical Hindú y Griego.

Es un lenguaje musical, el de Messiaen, que tiene un sentido orgánico o naturalista. Así las montañas son representadas musicalmente como bloques sonoros monolíticos; los pájaros se transcriben de forma imitativa en toda su obra (sin ir más lejos, dedicó 7 libros de composiciones para piano, titulados “Catálogo de pájaros”).

El gran Pierre Boulez, antiguo alumno de Olivier Messiaen, dijo en una ocasión que Messiaen no compone. Yuxtapone. En otras palabras, no existe un crecimiento orgánico real en su música sino una yuxtaposición de elementos como en un mosaico. El efecto es sobrecogedor y la música se revela como un hecho trascendente, extático, muy cercana en su sentido final a la Filosofía oriental, más centrada en el Ser, en contraposición al Devenir de la Filosofía occidental.

Es tarde y voy terminando, por donde había comenzado, por la sinfonía Turangalîla. Extraigo un fragmento de ésta: el sexto movimiento, “Jardin du sommeil dámour”:

Los dos amantes están inmersos en el sueño del amor. El jardín está lleno de luz y de sombras, de plantas llenas de colores y de pájaros de trinos melodiosos. El tiempo fluye, olvidado, los dos amantes están fuera del tiempo...

http://www.youtube.com/watch?v=54DNXjNs40c.


Disfrutadla, libres de cualquier atadura tonal, armónica. Libres de prejuicios estéticos.



Destacaré algunas otras composiciones que me gustan de Messiaen. Pero eso será mañana. Y prometo que cumpliré.

Por cierto, se me olvidaba dar una referencia discográfica de la Turangalîla. Se trata de la versión del Ricardo Chailly al frente la Royal Concertgebouw (una de mis favoritas). Intervienen el gran pianista francés Jean Yves Thibaudet y Takashi Harade, con las ondas martenot (instrumento inevitablemente ligado a la música de Messiaen). El sello es Decca y el año de grabación, 1992. En mi modesta opinión, se trata de una grabación excepcional en todos los sentidos: un auténtico monumento sonoro.

14 comentarios:

Atila el Huno dijo...

AAAaaRRrrGGgg!!!

Joé! D. Rogelio...se ma cortao la digestiónnnn!!, acabo de oír el sonido de mi cerebro cuando estoy en situación precomatosa etílica!!.

Yo es que estoy encadenao al sexto movimiento del ganso de nieve.

Oye!, ¿pa ese muchacho el amó era una pesadilla átona disarmónica?

Saludos antiestéticos!!

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenas noches, querido Rogelio! Bueno, cuando "llegue"...hablaremos. Siento envidia sana por tu afición a la música contemporánea. Es un paso muy grande que haya dejado de ironizar sobre ella...y tú tienes parte de culpa. Un abrazo!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Atila.

La verdad es que, al menos ha tenido usted la deferencia de escuchar el sexto movimiento de la obra.

Obviamente, frente a gustos, nada hay escrito. Y yo me reafirmo en mi pasión por este repertorio.

Si tiene ocasión (y me permite la recomendación) escuche la obra entera, en un bien equipo de sonido, y símplemente déjese arrastrar por este monumento sonoro, de la contemporaneidad musical, de la "rareza" aparente, del cromatismo, del naturalismo que constituye esta pieza clave en la Historia de la Música.

Un abrazo.

(Por cierto, Camel me parecían muy buenos).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Es un honor, Fidelio. La verdad es que a mí me apasiona (aunque de otra manera diferente a la clásico romántico, o al barroco o al antiguo, propiamente dicho) el repertorio contemporáneo. No todo, evidentemente, pero las corrientes post Segunda Escuela de Viena, sobre todo de la Darmstadt (Berio, Boulez) y -por supuesto- el irrepetible Olivier Messiaen.

UN abrazo y gracias por tu comentario.

García Francés dijo...

Es usted deliciosamente exquisito, D. Rogelio, yo, como D. Fidelio también admiro su sensibilidad, aunque a diferencia de usted y de él, la mía no llegue apenas a "Paquito, Chocolatero". Con todo mi afecto, amigo mío.

Atila el Huno dijo...

Ea D. Rogelio, la volveré a escuchar...que tengo un programilla pa extraer el sondo del youtube, to legal, conste!!!

Lo ve, el Comandante y yo ya nos parecemos en algo.

Un saludako...en espera de la próxima entrega templaria!!

Manuel dijo...

Algo así como el hilo musical del Paraíso...
Mi amigo Roge sigue siendo un gourmet del espíritu.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Alfredo.

Ante todo gracias por el comentario. Pero, por favor, no sea usted tan ultra-modesto.

UN abrazo, amigo mío.

(Quede claro que yo bailo "Paquito el chocolatero" en las bodas... me obliguen o no a ello).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Le prometo que esta noche publico mi próxima entrega templaria, Rey de los Hunos.

Por cierto, que quede claro que también me guistan los Motor, Iron Maiden, AC/DC,... ¿Conoce a los "System of a Down"? Me encantan estos yanquis de origen armenio.


Un abrazo, amigo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que la composición de Messiaen no tiene precio, Manolo. Especialmente este movimiento.

Gracias por el elogio espiritual.

UN abrazo, amigo.

El rincón de Chiriveque dijo...

Buenas, amigo, una vez escuché la Natividad de Messiaen en Radio Clásica y por poco no me da algo, jaja... Es una música bastante difícil, desde luego. Espero que no me digas que también conoces "Einstein en la playa" de Philip Glass y que te gusta...No me des ese disgusto jaja.
Un abrazo.

mcanabalb dijo...

¡Si es que eres todo un lirico, que emocion pones al escribir!.

Estoy yendo por partes con la musiquita y la verdad es que es "curiosa"

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

La obra de Messiaen para Órgano, o sus cantatas - oratorio son, en ocasiones, fascinantes. Otra cosa es que gusten más o menos. A mí, es un autor que me encanta.

¿Einstein on the beach, de Glass? Bueno,... me parece un poco aburrido. LO mismo diría de "Akhnaten". De los minimalistas me quedo, sin lugar a dudas con Steve Reich, auque sin entusiasmo.

UN fuerte abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Manolo!

Se hace lo que se puede. La verdad es que me gusta desde hace bastante tiempo.

Poco a poco o de golpe, lo importante es escucharla sin prejuicio. La verdad es que la Turangalîla te sumerge en un universo sonoro único.

UN abrazo.