jueves, 5 de noviembre de 2009

Tres (breves) obituarios

La casualidad ha provocado que coincidan esta semana los fallecimientos de José Luis López Vázquez, Francisco Ayala y Claude Lévi-Strauss, figuras clave, cada una de ellas, a la hora de entender el cine (español, en el caso de López Vázquez), la filosofía y literatura española (más allá del exilio, tras la sublevación armada del 36) y la filosofía europea.

José Luis López Vázquez es, por encima de su estereotipada imagen de hombre corriente-simpático, un grandísimo actor con dimensiones clásicas, en la historia del cine español. Al igual que muchos otros actores de su generación fue capaz de interpretar diferentes registros dramáticos: desde el drama puro, hasta la tragicomedia y comedia costumbrista o no. Con independencia de su participación en trabajos menores (y olvidables, a veces), propios de la inmediatez del destape “aperturista”, o de la cutrez franquista, su legado interpretativo es inconmensurable, variado y lleno de matices.

Me vienen a la memoria muchas imágenes de López Vázquez, genial entre los geniales. Yo espero que en el cielo de los actores, dnde estará pagando la hipoteca de su pisito, pueda hacer hablar a su mudita, o casarse con la asistenta de su querida señorita. Espero que le hayan rescatado de los infiernos kafkianos de la cabina, y que vuelva pronto con la gran familia de sus admiradores, de todos aquellos que amamos el cine.

Gracias maestro.






Francisco Ayala es, la verdad, casi un desconocido para mí, más allá de algunos artículos algunos tratados sobre liberalismo, dentro de la producción del Ayala filósofo. Junto con este tema (el liberalismo) la crítica de la política como idea de poder, España… son temas que se repiten a lo largo de su producción: El problema del liberalismo (1941), Razón del mundo (1944), Tratado de sociología (1947), Tecnología y libertad (1959).

Del Ayala novelista poco conozco, con excepción de El As de Bastos (1963) o El jardín de las malicias (sencillamente delicioso).

Conocí a Ayala, como a tantos intelectuales del exilio, a través de las páginas de ABC. En sus Terceras, concretamente. Hombre pegado a la realidad, desde la perspectiva que le daba su (casi) siglo de sabiduría.

Descanse en paz.





Decir Claude Lévi-Strauss es (casi) decir estructuralismo, aunque este término per se no diga gran cosa (por la generalidad que implica) y sea necesario apellidarlo… En cualquier caso, lo original en la obra de Lévi-Strauss es la síntesis entre lingüística y antropología cuya analogía constituye la base del método estructuralista que él mismo desarrolla. De esta manera, el estructuralismo implica el estudio de las sociedades como grupos de individuos que se comunican mediante estructuras culturales, las cuales suponen formas de lenguaje que incluyen la lengua como otras formas no verbales. A destacar sus investigaciones sobre parentesco (Las estructuras elementales de parentesco), o Tristes trópicos que se concibe como un libro de viajes a pesar de que no le agradan en especial los viajes o los exploradores… Es un libro, Tristes trópicos, complejo: dice Savater, a propósito del mismo, que “buscamos lejos lo que llevamos con nosotros a través de mares y cielos; encontramos lo que no podemos traer ni rescatar, lo que ya se nos asemeja, lo que somos.

Recordando a Lévi-Strauss, mencionaría una frase que puede aplicarse muy bien hoy en día: “Bárbaro es quien cree en la barbarie”.

P.D. Qué pesaditos con la hagiografía que le están dedicando al salvador-del-mundo en tv1, en el primer aniversario de su victoria...

8 comentarios:

Manuel dijo...

Vi a López Vázquez en "Muerte de un viajante"... Todo un ejercicio de emotiva precisión. Con lo fácil que es sobreactuarlo.
Francisco Ayala, un genio sencillo.
Leví Strauss, nuestra idea de la cultura sería muy diferente.
¿Cómo andas con es resfri?

El rincón de Chiriveque dijo...

Buenas amigo, felicidades por tu impresionante entrada, que las circunstancias desgraciadas han hecho posible. Bueno, de Ayala y de Levi-Strauss sabía bien poca cosa y te agradezco lo que me has hecho aprender...
De López Vázquez me quedo con sus papeles en grandísimos títulos de Berlanga, en "La miel" de Pedro Masó (un film que me impactó y mucho), en "La prima angélica", "La colmena" o la divertidísima "Atraco a las tres".

De las cutres recuerdo "La cera virgen" y "Playboy en paro", a su manera impagables.

Un saludo amigo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¡Qué suerte Manolo! Ya me hibiese gustado a mí...

Menuda pérdida la de esta semana: por partida triple.

Recuperado ya del resfriado. Muchas gracias.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias Chiriveque.

La verdad es que si puedes acercarte a Lévi-Strauss no te quedarás descontento. Ayala es para mí una asignatura pendiente; conozco muy poco de él, aunque tenga una idea básica de su pensamiento.

Coincido contigo en "La miel" y en sus (las de López Vázquez) participaciones berlanguianas. Grandísimo actor, sin ningún género de dudas. LO de "Playboy en paro", pues... ¡es cierto! impagables a su manera.

UN abrazo y gracias.

Miguel dijo...

Los tres ha adquirido la categoría de personajes. Cada uno en su mundo han sido irrepetibles. Son de estas personas que en los libros de historia del cine, literatura, o filosofía se hablará, y bien, por cierto. Por eso te felicito por esta magnífica entrada en la que has sabido compendiar lo mejor de cada personaje.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad es que sí an sido irrepetibles,en sus repectivos terrenos, como tú bien señalas, Miguel.

Gracias pro tu comentario y un abrazo.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Pues sí, que suerte la de Manuel. Poco más puedo añadir a lo que él ha dicho. Espero que estés mejor del resfri. El tiempo empieza a amenazarnos.

Por cierto, ¿a quién te refieres en la PD, a Obama? PEro si casi no le dedican espacios ni noticias en la Primera de TVE...(je, je, je)...espera que le den el Nobel. Bueno, todo por la paz mundial (pero la de verdad...).

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Mil gracias, Fidelio.

La verdad es que ya estoy mejor, afortunadamente...

LO de Obama, en fin, no es que quiera ser exccesivamente crítico pero es que no puedo soportar tanto papanatismo. Hablaremos de ello.

Un abrazo.