viernes, 11 de diciembre de 2009

Investigaciones filosóficas


Imagina que observamos el movimiento de un punto (de un punto luminoso sobre una pantalla), por ejemplo. Del comportamiento de este punto se puede sacar a la luz importantes conclusiones de la más diversa naturaleza. ¡Pero cuántas cosas diversas se pueden observar en él! –La trayectoria del punto y algunas de sus medidas (por ejemplo, la amplitud y la longitud de onda), o bien la velocidad y la ley según la cual ésta varía, o el número, o la posición, de los lugares en los que varía repentinamente, o la curvatura de la trayectoria en esos lugares, y muchas más cosas.- Y cada una de esas características del comportamiento del punto podría ser la única que nos interesara. Por ejemplo, todo ese movimiento podría ser indiferente, excepto el número de círculos trazados en un tiempo determinado.- Y si no sólo nos interesara una de esas características, sino varias de ellas, cada una de ellas podría proporcionarnos un dato particular, distinto por su naturaleza de todos los demás. Y así es con la conducta del hombre, con las diversas características que observamos de de esta conducta.

Así pues, ¿la psicología trata de la conducta, no de la mente?¿Sobre qué informa el psicólogo? ¿Qué observa? ¿No es la conducta de los seres humanos, en particular sus manifestaciones? Pero éstas no tratan de la conducta.

Ludwig Wittgenstein – Investigaciones filosóficas (Ed. Crítica – UNAM; edición bilingüe alemán español.

Puede que las Investigaciones filosóficas constituyan el texto más leído por los teóricos del lenguaje del siglo XX. A mí lo que me resulta imprescindible en este texto (y en toda la obra de Wittgenstein) es su elegancia discursiva, basada en una aparente simplicidad conceptual que se fundamenta en la claridad de su pensamiento. Imprescindible por muchas cosas: por su innovación, por su valentía irreductible en la experiencia filosófica.

7 comentarios:

El rincón de Chiriveque dijo...

Desde luego, amigo Rogelio, pocas personas son tan cultas y prolíficas como tú. Un fortísimo abrazo y muy bonita tu entrada, una vez más.

Miguel dijo...

Interesante el texto. Filosóficamente podría ser un punto de discusión. La mente y la conducta ¿son lo mismo? quiero decir, ¿hacemos lo que nuestra mente nos dicta o no?. O solamente son causa y consecuencia. Y por lo tanto ¿el psicólogo debe estudiar la causa, o también las consecuencias?.

Un abrazo.

Rowen dijo...

Hola Rogelio
Pero los psicólogos...en qué lío se metiron eh!!!
Visto desde ese punto, se complica todo mmmmm
Yo Argentina!!!
:)
Besos
:)

Atila el Huno dijo...

Yo es que soy tripolar, así queee...y la filosofía me la aprobaron por mi cara bonita, joé, que tó hay que decirlo, soy guapo guapo con avaricia.

Por lo demás...¿para cuándo el psicólogo en la Seguridad Social?

ehhh...vaya, veo que este muchacho era un ¡¡¡socialista del lenguaje!!!, ya me cae bien er joio

Saludos desde babia!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por tu comentario Chiriveque. Pero créeme que lo mío no va para tanto... De veras.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas noches Miguel.

La pregunta "hacemos lo que nuestra mente nos dicta o no?" la aborda este filósofo en sus "Últimos escritos sobre Filosofía de la Psicología". Y sus escritos continúan teniendo actualidad. La actualidad de los clásicos.

Un abrazo y gracias por tu visita.

Manuel dijo...

Jung decía que la psicología se ocupa justamente de lo que el ser humano no es..., de sus periferias, sus adherencias, sus traumas exógenos.
Pero, y regresando al oráculo délfico, ¿quién soy yo cuando desaparecen mi historia y mis circunstancias?
Un fraternal abrazo, Roge.