domingo, 31 de mayo de 2009

Jung y Kundera

(Dedicado a mis admirados Manuel Ariza y Alfredo García-Francés).
Mi amigo Manuel Ariza, una de mis referencias indiscutibles –al menos para mí- en el universo bloguero, me ha preguntado hace unos días me pregunta “¿Te atreves con algo sobre Jung?” También, mi admirado Don Alfredo García-Francés, otra de mis referencias indiscutibles, me hacía otra pregunta que implicaba a Jung: “En el libro que usted me recomendó, Las Benévolas, pág. 62, se dice textualmente: Hegel y Jung argumentaban que el Estado no podía alcanzar su punto de unidad ideal más que en y por la guerra. ¿Podría aclararme la cita de Las Benévolas? Me interesa el tema para mi novela.”

Mis queridos amigos, no soy experto en la obra de Jung. No soy experto en nada. De veras (si cabe tengo una, digamos, amplia experiencia profesional en consultoría, gestión de proyectos, y poco más).

Conozco mejor a Hegel que a Jung y, en este sentido, le he prometido a Don Alfredo algo al respecto de la política en Hegel, tema con el que sí podría “atreverme”.

Jung me interesa por su análsis de las pasiones y poderes elementales del inconsciente (las emociones, los sueños, la introspección, las motivaciones ocultas). Si Freud nos muestra el camino, Jung es el “sherpa” que nos ayuda a alcanzar esta cima.


Me interesa de Jung, también, la idea de inconsciente colectivo, común a los seres humanos, estructurado de acuerdo con (si yo fuera ministro diría “en base a”) poderosos principios arquetípicos (Richard Tarnas desarrolla este tema , a propósito de Jung en su magna obra “La pasión de la mente occidental”).

No obstante, hoy traigo a esta bitácora un fragmento que acabo de leer en el último libro de Milan Kundera (mi predilección por este autor viene de lejos, desde que lo descubrí hace más de veinte años). En Un encuentro, Kundera reflexiona sobre “viejos temas existenciales y estéticos”, a partir de su encuentro con algunas obras maestras de la literatura, la música o el arte. En la página 97 Kundera cita a Jung. “En su análisis de Ulises, llama (Jung) a James Joyce “el profeta de la insensibilidad” y escribe:

Disponemos de algunos puntos de apoyo para comprender que el engaño al que nos conducen los sentimientos ha adquirido proporciones realmente inconvenientes. Pensemos en el papel del todo catastrófico de los sentimientos populares en tiempos de guerra (…). La sentimentalidad es una superestructura de la brutalidad. Estoy convencido de que somos prisioneros de la sentimentalidad y que, por tanto, debe parecernos perfectamente admisible que surja en nuestra civilización un profeta de la insensibilidad compensadora”.

Provocador, ¿verdad?
En fin, Manuel, Don Alfredo, seguiré perseverando en el universo de junguiano.

Un abrazo.

viernes, 29 de mayo de 2009

Telepatía y la Puerta de las Estrellas

El interés por lo paranormal tomó un giro importante durante el apogeo de la guerra fría, durante la cual se realizaron varios experimentos secretos sobre telepatía, control de la mente y visión remota. (La visión remota consiste en “ver” un lugar distante sólo con la mente, leyendo las mentes de otros.) Puerta de las Estrellas era el nombre en clave de varios estudios secretos financiados por la CIA (tales como Sun Streak, Grill Flame y Center Lane). Los proyectos comenzaron en 1970, cuando la CIA concluyó que la Unión Soviética estaba gastando 60 millones de rublos al año en investigación “psicotrónica”. Preocupaba que los soviéticos pudieran estar utilizando ESP (percepción extrasensorial) para localizar submarinos e instalaciones militares estadounidenses, identificar espías y leer documentos secretos.


La financiación de los estudios comenzó en 1972 y fueron encargados a Rusell Targ y Harold Puthoff del Instituto de Investigación de Stanford (SRI) en Menlo Park. Inicialmente intentaron trataron de entrenar a un cuadro de psíquicos que pudieran introducirse en la “guerra psíquica”. Durante más de dos décadas, Estados Unidos gastó más de 20 millones de dólares en la Puerta de las Estrellas, con más de cuarenta personas, veintitrés videntes remotos y tres psíquicos en la plantilla.

En 1985, con un presupuesto de 500.000 dólares al año, la CIA había realizado centenares de proyectos que suponían miles de sesiones remotas. En concreto a los videntes remotos se les pidió:

- Localizar al coronel Gadaffi antes del bombardeo de Libia en 1986.
- Encontrar almacenes de plutonio en Corea del Norte.
- Localizar un rehén secuestrado por las Brigadas Rojas en Italia en 1981.
- Localizar un bombardero soviético Tu-95 que se había estrellado en África.

En 1995 la CIA pidió al Instituto Americano para la Investigación que evaluara estos programas. El AIR recomendó cancelarlos. “No hay ninguna prueba documentada que tenga valor para los servicios de inteligencia”, escribió David Goslin, del AIR.



(…) El informe del AIR afirmaba que los “éxitos” más espectaculares de la Puerta de las Estrellas implicaban a videntes remotos que ya habían tenido algún conocimiento de la operación que estaban estudiando, y por ello podían haber realizado conjeturas informadas que parecieran razonables.

Finalmente la CIA concluyó que la Puerta de las Estrellas no había producido un solo ejemplo de información que ayudara a la agencia a guiar operaciones de inteligencia, de modo que canceló el proyecto. (Persistieron los rumores de que la CIA utilizó a videntes remotos para localizar a Sadam Hussein durante la guerra del golfo, aunque todos los esfuerzos fueron insatisfactorios.)

Michio Kaku – Física de lo imposible (Ed. Debate).

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Teletransporte, universos paralelos, máquinas del tiempo,… una mirada seria, muy divertida, amena, y ajena a cualquier tentación proselitista es lo que nos ofrece el físico teórico, Michio Kaku en esta obra de reciente publicación.

Sorprendente, variada y muy interesante. Un buen antídoto frente a los axiomas de lo cotidiano.

jueves, 28 de mayo de 2009

Espero que Ángel Gabilondo pueda hablar con la ministra de igualdad.

y, entre otros debates y reflexiones, le recuerde a Wittgenstein:
“De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”.

Ludwig Wittgenstein - Tractatus Logico-Philosophicus

miércoles, 27 de mayo de 2009

Premio 11 de abril de 2009

Premio 11 de abril 2009


Una fecha de especial significación para los venezolanos que luchan por la libertad y exigencia de la justicia.
Martha Colmenares me honra con este premio y yo se lo agradezco dedicándole esta entrada. Su blog es un ejemplo de oposición cívica y activa frente al chavismo totalitario.

Muchas gracias Martha, por este premio.

Un abrazo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Gabriel Albiac y Martin Heidegger

En el suplemento cultural de ABC de este sábado, el filósofo Gabriel Albiac desarrolla un interesante artículo en torno al pensamiento filosófico de una joven Hannah Arendt.
Sin embargo, en uno de los primeros párrafos se despacha contra “uno de los sujetos más miserables del pasado siglo” que había sido amante de Arendt, cuando ésta contaba diecinueve años. El sujeto en cuestión es el filósofo Martin Heidegger. Y, al menos para mí, la acusación de Albiac (filósofo que, por otra parte, me parece uno de los más importantes pensadores españoles vivos) no puede ser más grosera; no puede ser más burda.

Sin dejar de reconocer la evidencia de la vinculación de Heidegger al nacionalsocialismo alemán, en los años treinta, me gustaría ofrecer una serie de reflexiones sobre esta cuestión.

Martin Heidegger, uno de los filósofos más importantes del siglo XX, constituye una de las manifestaciones más importantes del pensamiento occidental durante el pasado siglo. Desde la recepción de la fenomenología de Husserl, punto de partida de su pensamiento, su obra es una interlocución continua con los clásicos, desde los griegos (Platón, Parménides), hasta Hegel y Nietzsche. Resumir su obra en un párrafo resultaría demasiado pretencioso por mi parte, no obstante mencionaría sobre su figura que es el punto de partida de otras corrientes de pensamiento que se desarrollan en el pasado siglo: el existencialismo (aquí, “comparte mesa” con Jaspers, en la paternidad del movimiento), la fenomenología hermenéutica (Hans Georg Gadamer, Otto Pöggeler), la deconstrucción (Derrida, De Mann). Es cierto que Heidegger no tuvo reparos en participar y colaborar con el régimen nazi, aceptando el rectorado en Friburgo y exponiendo su programa de dirigir la Universidad alemana “ por lo inexorable de la misión espiritual que obliga al pueblo alemán a tomar la impronta de su Historia” (La autoafirmación de la Universidad alemana”, editado en España por Tecnos - Colección Clásicos del pensamiento).

A. Si atendemos a las manifestaciones de sus discípulos más importantes, como Otto Pöggeler, la adhesión de Heidegger al nacionalsocialismo es un hecho concreto que no contradice la trascendencia de su pensamiento (…) De un modo tan escalofriante que deja sin aliento, el pensar de Heidegger se ve movido por aquello que él experimenta como transición histórica, y que cada cinco años se le presenta de forma enteramente distinta en su concreción (…) La verdad es que no era esencial que Heidegger se dejara arrastrar en 1933 a un compromiso político (ni tampoco que, por una razón u otra, se retirara enseguida del asunto, o, por caso, que emigrara); lo esencial es más bien el modo en que él se comportó en el terreno político. Al remitirse a su época de rector, Heidegger señala su inexperiencia al respecto; del régimen de partidos propios de la República de Weimar no ha hablado nunca sino con desprecio.
(…) Heidegger ha hecho hincapié (y la misma Hannah Arendt lo ha repetido después) que sólo fue durante el breve periodo de un semestre de descanso cuando, dejando la calma labor sobre los presocráticos, se había dejado arrastrar al torbellino político. Aun cuando Heidegger haya acabado hablando de efectivamente del nacionalsocialismo como de algo diabólico, incluso una expresión tal muestra qué tipo de esperanzas abrigaba Heidegger respecto a la revolución del 1933: sólo puede convertirse en diabólico algo que haya tenido propiamente una misión que cumplir. Ya habían pasado Staligrado y Auschwitz cuando Heidegger subrayaba, tanto en su curso de Parménides como en los dedicados a Heráclito, que eran únicamente los alemanes, con su relación con los griegos, los que ponían en marcha una meditación con rango de acontecimiento histórico mundial y los únicos que podían salvar a Occidente en su acontecer histórico”(1).

B. Sin embargo hay otras opiniones, fundamentalmente desarrolladas en el ámbito de la Teoría Crítica, presentan un análisis crítico demoledor, respecto a la posición intelectual y ética de Heidegger, antes y después de su adhesión al régimen nacionalsocialista. El pensador que expone de manera más contundente esta posición crítica es Jürgen Habermas: “No es la adhesión a Adolf Hitler y al estado nacionalsocialista lo que constituye un desafío para el juicio del intérprete posterior, que no puede saber si en una situación parecida no hubiera caído en lo mismo. Lo verdaderamente irritante es la no voluntad e incapacidad del filósofo, tras el fin del régimen nazi, para confesar, siquiera con una sola frase, un error tan preñado de consecuencias políticas.
(…) Lo que irrita es la represión de la propia culpa por parte de un hombre que cuando todo había pasado se atrevió a escribir un vergonzante lavado de cara para justificar, aún entonces, desde la perspectiva de un ayuda de cámara, su opción por el fascismo echando la culpa a las insignificantes intrigas universitarias”
(2).



C. Los argumentos de Habermas no se detienen en el mero análisis histórico y biográfico que rodean la postura ética y política de Heidegger. El ajuste de cuentas con el autor de Ser y Tiempo se extiende al conjunto de su pensamiento. En Textos y contextos, Habermas escribe que Una actitud autoritaria, una confrontación escrupulosa y abierta con su propio pasado, hubiera exigido de Heidegger algo que tenía que resultarle muy difícil: la revisión de su autocomprensión como pensador con un acceso privilegiado a la verdad (3).

La cuestión del abrazo de Heidegger al nacionalsocialismo sigue siendo controvertida, sin que esto suponga poner en duda el hecho histórico y documentado en el discurso La autoafirmación de la Universidad Alemana. Escritos como los mencionados de Habermas (más abajo, especifico las referencias bibliográficas citadas) son, sin embargo, contundentes respecto al Heidegger de los años 30, su adhesión al nacismo, y su evolución intelectual posterior. Y no sólo, como decía anteriormente, en su aspecto ético político.

Por otra parte, el pensamiento que desarrollan sus seguidores más cercanos (el ya mencionado Pöggeler o Hans Georg Gadamer) ha posibilitado, junto con el de su maestro, una multiplicidad de perspectivas de la experiencia metafísica y estética de innegable trascendencia en el pensamiento occidental. Sin dejar de lado la recepción del pensamiento heideggeriano por otras corrientes de pensamiento, como la deconstrución de Derrida o Paul Ricouer, entre otros.
En todo caso, el exabrupto que, propósito de Heidegger, ofrece Albiac en el mencionado artículo de ABC resulta bastante grosero; impropio de su solidez intelectual. Es mi opinión.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

(1) El camino del pensar de Martin Heidegger - Otto Pöggeler (Alianza Universidad, 1986).

(2) El discurso filosófico de la modernidad - Jürgen Habermas (Taurus, 1989).

(3) Textos y contextos - Jürgen Habermas (Ariel, 1991).

viernes, 22 de mayo de 2009

Suite francesa - Irène Némirovsky

Tras decir sus oraciones, la señora Péricand abandonó la iglesia. Una vez en la calle, decidió renovar su provisión de pastas, sensiblemente mermada por su dadivosidad. Entró en una gran tienda de ultramarinos.

- No nos queda de nada, señora- le dijo la dependienta.
- ¿Cómo? ¿Ni unas galletas, ni un pastel? ¿Nada?
- Nada de nada señora. Se ha acabado todo.
- Entonces déme una libra de té de Ceilán. ¿Tampoco?
- No hay nada, señora.


Suite francesa - Irène Némirovsky (Ed. Salamandra, 2005)


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Al paso que vamos con los temas políticos de actualidad, si uno se deja llevar, al final no escribe sobre lo que de verdad le interesa… Hoy le toca el turno a Irène Némirovsky y su excepcional novela Suite francesa.

Suite francesa, retrata con un estilo elegante, pero muy preciso a la vez, la ocupación alemana de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Más que un retrato histórico o político de aquel momento, la novela constituye un retrato coral sobre la desaparición de la Francia previa a la ocupación alemana, o tal vez, sobre la evocación de una Francia que pudo existir.

La sociedad francesa de Vichy, las escenas en las que ocupadores y ocupados conviven artificialmente, dentro de la debacle que constituye un mundo que huye, tras las bombas del ejército invasor, con miles de familias en la carretera, ancianos abandonados a su suerte…constituyen un retrato coral conmovedor por su agudo análisis de la condición humana.

La autora concibió Suite francesa como una obra en cinco partes, de las que sólo alcanzó a escribir dos. El descubrimiento de un manuscrito perdido (con las dos partes mencionadas) fue todo un acontecimiento en el mundo editorial europeo.


Siendo Némirovsky escritora en lengua francesa, muy reconocida, el gobierno francés de Vichy rechazó su petición de nacionalización en 1938. Finalmente, el 2 de febrero de 1939, ella y toda su familia se convirtieron al catolicismo. Aunque de poco les valió ya que el 13 de julio de 1942, Irène fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers para ser deportada a Auschwitz. Murió allí, de tifus, el 17 de agosto de 1942.

Estoy terminando El maestro de almas, de esta misma autora. Alta literatura, sin lugar a dudas.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Explicación alternativa de la crisis económica

El título lo tomo prestado de un fenomenal artículo que publica mi amigo Fehergón en la revista del Colegio de Economistas.

Acabo de ver, hace unos minutos, gracias a otro blog amigo, el de Manolo Canabal, http://mcanabalb.blogspot.com/, la explicación que sobre la crisis actual desarrolla el economista Jesús Huerta de Soto, siguiendo los cánones de la Escuela Austriaca de Economía (ver mises.org).

Tomo prestado el guión que adjunta mi amigo Manolo Canabal, una de las personas más cultivadas y eclécticas que conozco, para que les sirva de guía de la intervención de Huerta de Soto:

Resumen 1: la crisis se debe a la expansión crediticia irracional realizada gracias a los bancos centrales, creando papelitos, sin que el oro (la mercancía que da soporte a los papelitos) aumentase.

Resumen 2: ... la regulación estatal en el sector financiero la ha "liado parda". Debe recordarse que la banca siempre actúa con PRIVILEGIO otorgado por el sistema (político, económico), es decir, se le permite crear dinero de donde no lo hay ... y, sin embargo, cuando el tinglado se colapsa (crisis financiera, crediticia,…) tachán, tachán, ¡venga, todos a pagar!

Resumen 3: Este tipo de crisis no es nueva, ya ha sido estudiado hace años (entre otros, por los economistas austriacos, como Mises, Hayek o el propio Huerta de Soto). Empezó en 1844 en UK.

Aunque me he aprovechado “vilmente” del resumen realizado por mi amigo, creo que es necesario desmontar YA el tinglado axiomático que ha construido el keynesianismo más radical acerca de que el origen de estos males lo tiene “el neoliberalismo y la falta de regulación”. Dado el predicamento que tienen este tipo de escuelas (de raiz keynesiana y de “talante” regulatorio), entiendo que cambiar a pensar en términos “austriacos” puede resultar un cambio de paradigma… pero ya lo dijo Thomas Kuhn, los cambios de paradigma son los responsables de las revoluciones científicas.

martes, 19 de mayo de 2009

Mario Benedetti -Joan manuel serrat - una mujer desnuda

Tener a mano una mujer desnuda y en los oscuro...

(Qué bonito, recordar este bellísimo poema y esta canción).

Descanse en paz, poeta.

sábado, 16 de mayo de 2009

Alfonso Sastre y la entropía

Hace unos días, a propósito de un comentario realizado por un visitante (no puedo decir “amigo”, ni tampoco lo contrario) accedí a la página principal de Iniciativa Internacinalista (en adelante II, por ahorrar esfuerzo… evito, además el enlace, por no darles publicidad). Buceé un poco en sus vínculos y, aunque uno ya está curado de espantos con cierto tipo de planteamientos políticos, dediqué unos minutos a leer la intervención de Alfonso Sastre en la presentación de la candidatura en San Sebastián.



Ni que decir tiene que el repertorio de argumentos manidos sobre la Europa de los Pueblos frente a la de los mercaderes, eje fundamental del “discurso” del dramaturgo, no me resultó en absoluto desconocido. Llevamos muchos, demasiados tal vez, años escuchando este tipo de letanías, por parte, no sólo de la extrema izquierda, sino por otras formas (y formaciones) políticas más o menos fosilizadas.

Lo que me resultó llamativo en, digamos, el discurso de Sastre fue el repentino (¿postrero, tal vez?) abrazo a la Termodinámica. Sí, señores, me estoy refiriendo a la disciplina científica desarrollada sobre todo Lavoisier, Kelvin, Clausius entre otros. (Para un ingeniero aeronáutico, créanme que es una agradable sorpresa encontrarse de manera inesperada con esta materia… aunque sea de la boca de Sastre). Durante el discurso, el dramaturgo (madrileño, exiliado en Euskalherria, según el extinto diario Egin) comenta lo siguiente: “Recordemos que el internacionalismo es algo muy diferente del cosmopolitismo capitalista, que comporta evidentemente (globalización) la desaparición de los pequeños pueblos y de las culturas minoritarias, mientras que el internacionalismo conlleva una aceptación, y hasta una apología de lo pequeño y diferenciado”. Hasta aquí, amigos míos, no hay ningún elemento diferente de las soflamas habituales en este tipo de fósiles políticos. El dramaturgo sigue con “…y ello como un modo de defensa de la vida, siempre amenazada por los mandatos de una homogeneización mortal. En Termodinámica llaman entropía a esta amenaza de muerte.”

Todavía hoy sigo queriendo entender desde qué profunda reflexión intelectual ha establecido el dramaturgo "exiliado en Euskaherría" una conexión entre sus postulados internacionalistas y la Termodinámica. ¿Tal vez por el Segundo Principio? Éste establece existe una magnitud física llamada entropía tal que, para un sistema aislado (que no intercambia materia ni energía con su entorno), la variación de la entropía siempre debe ser mayor que cero. La entropía es algo así como “el desorden” de un sistema, o dicho de una manera más científica, el grado de irreversibilidad alcanzada después de un proceso que implique transformación de energía. Por este motivo, no alcanzo a entender por qué el “desorden” es considerado por el dramaturgo como “una homogeneización mortal”. ¿No se estará refiriendo el intelectual "exiliado en Euskalherría" al efecto físico contrario? De verdad, señores, créanme que, incluso repasando mis referencias sobre la asignatura (yo estudié Termodinámica en segundo de carrera), no consigo entender la sutileza del dramaturgo.

No soy un conocedor de la obra de Sastre, aunque me he acercado a parte de ella. Aunque tuve ocasión de interpretar en mis tiempos mozos (en el instituto) una obra suya: Ahola no es de leíl. También La taberna fantástica es una obra que me gustó mucho en su momento, cuando la vi. Pero por encima de todas ellas la que realmete me conmovió fue Los últimos días de Emmanuel Kant contados por E.T.A. Hoffmann (recuerdo el excepcional montaje en el María Guerrero, en 1990), una profunda reflexión sobre la fugacidad de la inteligencia, cuando la muerte se acerca.



Sobre los planteamientos políticos de Sastre, nada nuevo bajo el sol. Evidentemente no es el único intelectual de prestigio que hace defensa de posiciones políticas fosilizadas por la evidencia de la Historia. En el aspecto ético - político y lo repugnante que resulte su actitud de defensa de la llamada izquierda abertzale (fundamentalmente por no condenar JAMÁS en terrorismo etarra, parapetándose en que “el Estado no favorece las condiciones para la paz”) no ha estado precisamente solo. Recuerdo a un joven Gabriel Albiac (uno de los filósofos españoles vivos más interesantes) hablar en el diario Egin (años ochenta) de “la guerra del norte” refiriéndose al llamado "conflicto vasco" (obviamente, el recorrido intelectual de Albiac le ha llevado a posiciones muy claras contra el terrorismo en general, y contra el etarra en particular). Por no hablar de las matizadísimas ¿críticas? que emanaban de la boca y escritos de Javier Sádaba, en los ochenta también, cuando se refería al agotador "conflicto vasco".

Es curioso lo que ocurre en nuestro país con los intelectuales que se sitúan (bien por convencimiento o por pose) en la extrema izquierda antisitema u otros planteamientos fósiles similares. Parece que estas posiciones (antisistema) les confieren un hálito de malditismo que los hace más atractivos. Y no niego que carezcan de talento los Sastre, el último José Bergamín (abrazó la causa abertzale en los últimos años de su vida),… pero resulta muy llamativo que, cuando se trata de escritores de ideología fascista, el talento que pudieren tener queda totalmente ignorado. Me viene a la cabeza Agustín de Foxá, autor que no me resulta simpático en absoluto y sobre el que Muñoz Molina destacaba hace poco en Babelia, a propósito de la magistral Madrid de corte a checa, como llena de mezquindad (sic).

Sobre la investigación de la Fiscalía acerca de las listas de II, espero que ofrezca resultados solventes y creíbles. Digo esto porque, sólo desde la evidencia de un apoyo directo o indirecto a ETA, es justificable la anulación de esta lista. Tengo muy claro que anular una lista política es un hecho de excepción en democracia y sólo a partir de evidencias contrastadas de ilegalidad es como se puede justificar tal acción. Por muy fósiles o fosilizadas que resulten las ideas.

viernes, 15 de mayo de 2009

Claudio Monteverdi (el más grande) – Selección de grabaciones (2).


Como de costumbre, soy poco cumplidor con mis promesas blogueras. Le prometí a mi amigo Manuel continuar con Monteverdi y algunas de las grabaciones de su obra que más me gustan. Hoy le toca el turno a uno de los géneros que más cultivó y del que, entre otros, es maestro indiscutible: el madrigal.

Los libros de madrigales de Claudio Monteverdi.

Entre 1580 y 1840 Monteverdi utilizó la forma musical del madrigal en todos sus géneros. Los dos primeros libros de madrigales sacros (1587 y 1590) nos presentan un estilo musical con la vista puesta todavía atrás con unos efectos expresivos basados en imágenes musicales (suspiros, escalas ascendentes y descendentes, etc.) Algunos de los madrigales del segundo libro, además, presenta un estilo muy cercano al repertorio de las Damas de Ferrara (Concerto delle Donne).

Es en el tercer libro donde nos encontramos con un cambio estilístico notorio, más moderno. Las influencias de Giaches de Wert, en cuya música la expresión de las palabras elude ornamentaciones artificiosas para reforzar el aspecto inteligible de éstas. Monteverdi utiliza texturas homofónicas, con uso de combinaciones de voces dentro del madrigal (dúos o tríos), con las voces superiores concebidas de manera virtuosística. La imaginería musical monteverdiana realiza un mayor uso de las disonancias.

Los madrigales de los libros IV (1603) y V (1605) van todavía más allá en la renovación estilística, con una mayor explosión de todas las posibilidades expresivas y técnicas de la voz. Los textos son mayoritariamente de Guarini (Il pastor fido) y tienen una atmósfera única, plena de sensualidad.

El estilo es más refinado que en el libro III de madrigales. Algunos de éstos son de carácter trágico, con el uso sostenido de disonancias, y otros resaltan las cualidades eróticas del texto mediante el uso de cromatismos. Por otra parte seis de los madrigales del libro V incluyen una parte de bajo continuo (que se consolidará definitivamente en el barroco de cámara).

Algunos musicólogos consideran el libro VI de un estilo un tanto regresivo, manierista tal vez. Este libro consta de dos grandes ciclos de obras. El primero es un arreglo de la principal escena de LÁrianna, su conocidísimo Lamento (que aquí se transforma en madrigal a cinco voces). El otro es La Sestina, un lamento compuesto en honor de Caterina Martinelli y que es una de las mejores obras de este periodo manierista de Monteverdi, lleno de melodías expresivas y emocionantes.

A partir del libro VII Monteverdi se inspira directamente en las formas musicales del nuevo siglo. Propone una colección de madrigales de gran variedad estilística, aunque el género monódico no tiene apenas protagonismo.

El libro VIII fue el último que supervisó personalmente Monteverdi y es un manifiesto de sus teorías y técnicas musicales. Se divide en dos partes: Canti guerreri y Canti amorosi. En él se incluyen piezas tan extraordinarias como Il ballo delle ingrate, el Combatimento di Tancredo e Clorinda o Lamento della ninfa, junto a otra serie de obras menos conocidas pero que demuestran la genialidad de este compositor, su portentosa facilidad técnica, sus extraordinarias melodías,…

El editor Vicenti publicó en 1651 el noveno libro, Madrigali Canzonette, con piezas de diversas épocas creativas de Monteverdi.

En resumen (y he sido tremendamente escueto) los madrigales de Monteverdi forman el cuerpo de este género más importante de su época (señalo la exquisitez compositiva de Luca Marenzio), con un gran poder expresivo.

Algunas recomendaciones discográficas.

1. Il ballo delle ingrate / Sestina (Libro VIII). Intérpretes: Les Arts Florissants (dir. William Christie) – Harmonia Mundi.

2. Il Secondo Libro de Madrigali. Intérpretes: Concerto Italiano (dir. Rinaldo Alessandrini) – Opus 111.
Fusión íntima de voces y música en una interpretación llena de texturas sofisticadas.
3. Il Combatimento di Tancredo e Clorinda / Il Ballo delle Ingrate. Intérpretes: Concerto Italiano (dir. Rinaldo Alessandrini) – Opus 111.
Transformación del madrigal hacia un género teatral desarrollando un nuevo estilo lleno de intensidad expresiva. Esta grabación acierta en sus efectos expresivos y dramáticos requeridos.
4. Quinto Libro dei Madrigali. Intérpretes: Concerto Italiano (dir. Rinaldo Alessandrini) – Opus 111.
Los procedimientos polifóncos tradicionales ceden frente a un estilo que incide en lo dramático. Esta interpretación, como es habitual en el Concerto Italiano, está llena de expresión.
5. Quarto Libro dei Madrigali. Intérpretes: Concerto Italiano (dir. Rinaldo Alessandrini) – Opus 111.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Enseñanzas del estagirita...




Los cinco fines de la argumentación sofística.

Primeramente hay que tomar en consideración a cuántos fines apuntan los que contienden y apuntan a vencer (al otro). Estos fines son cinco: la refutación, la falsedad, la paradoja, la incorrección y, el quinto, hacer que el interlocutor parlotee vanamente (esto es, obligarle a decir muchas veces la misma cosa); o bien que cada una de estas cosas sea, no real, sino aparente.

En efecto, los sofistas se proponen ante todo parecer que refutan, en segundo lugar mostrar que se dice alguna falsedad, en tercero conducir a la paradoja, en cuarto hacer hablar incorrectamente; por último, hacer decir varias veces lo mismo.

ARISTÓTELES – Tratados de Lógica (Órganon). Sobre las refutaciones sofísticas. Biblioteca Clásica Gredos – (Traducción de Miguel Candel Sanmartín) – 1982.


Siempre he disfrutado con Aristóteles (el estagirita). Y la primera obra suya que compré, allá por el 85 fue el Órganon, o sus Tratados de Lógica. La verdad es que, aunque áridos (Las Categorías, o los Analíticos, por ejemplo), son una delicia.

Por otra parte, no coincido con la valoración del estagirita sobre los sofistas. Es cierto que en la época del maestro de Alejandro Magno la sofística, como movimiento filosófico, se puso en tela de juicio. Y Aristóteles despliega su extraordinario sentido analítico contra ésta para ponerla en evidencia (me refiero a la sofística). En cualquier caso, yo tengo una lectura sobre los sofistas en clave liberal. Y por eso, entre otras cosas, me gustan.

Pero, al menos por hoy, voy a asumir la acepción aristotélica de la sofística en su aspecto más antifilosófico. Pues bien, es muy evidente que en el ¿Debate? sobre el Estado de la (¿qué?) Nación se han reflejado comportamientos muy sofísticos.


Pocas veces como en esta ocasión la política española ha alcanzado unos niveles de vulgaridad tan ofensivos (a la inteligencia de los ciudadanos). Teniendo en cuenta el coste insoportable que estamos padeciendo como sociedad, en estos momentos de crisis económica o recordando lo que se está jugando nuestra civilización occidental en los escenarios de Asia Central (el fracaso de la estrategia USA en Afganistán, por ejemplo), sin perder de vista otros temas (parece que menores para nuestros líderes políticos) como el plan de Bolonia, o el debate de la energía en nuestro país, el espectáculo ofrecido por estos dos personajes (muy especialmente) en el Congreso de los Diputados resulta digno de unos perfectos sofistas (asumiendo la acepción aristotélica, claro).... ¿Qué digo "sofistas"? Más quisieran ellos.

(¡Cuánto caso les hacemos a estos tipos, con lo caros que nos resultan!)

lunes, 4 de mayo de 2009

Un breve descanso en mi actividad blogera


Sí, amigos. El trabajo es el trabajo y, como decía la anacoreta Julian de Norwich, (1)"con las cosas de comer no se juega".


Tengo una semana muy exigente en mis proyectos y me temo que no voy a poder dedicarle tiempo, apenas, a esta modesta bitácora. Al menos en los próximos cinco o seis días.


En cualquier caso, prometo visitarles a todos y todas en sus respectivas bitácoras, aunque no deje ningún comentario (circunstancia ésta que entiendo, disculparán).


Un abrazo.


(1) Habrán deducido ustedes que la cita que atribuyo a la religiosa es completamente falsa. Prometo explicarles en mi próxima entrada por qué me decidí a mencionarla. Espero que no se hayan asustado por el divertimento. En cualquier caso, no pretendo ser irreverente.

A propósito de Gran Torino

A lo largo de su carrera Clint Eastwood ha interpretado muchos papeles. Pero en casi todos ellos, la figura del justiciero ha estado directa o indirectamente presente. Es uno de sus rasgos más significativos. Pero cuando digo “justiciero”, no me refiero a personajes del estilo de Harry el sucio. El justiciero, según Eastwood, es mucho más que las pautas de actuación de Harry, cuando se erige como policía y juez al mismo tiempo. La idea de las mentiras institucionalizadas y la lucha frente a éstas sostiene, según Eastwood, la necesidad de estos principios de justicia, muchas veces al margen de las instituciones.

Este sábado he visto Gran Torino. Y, desde luego, es uno de sus grandes trabajos… Y es difícil decir esto sobre un director/actor que lleva dirigiendo y produciendo trabajos de la factura impecable de “Banderas de nuestros padres”, “Sin perdón”, “Cartas desde Iwo Jima”, “Million Dollar Baby”, “Medianoche en el jardín del bien y del mal”,… Es muy difícil, pero en Gran Torino, Clint se vuelve a superar una vez más. Una de sus grandes películas, sin duda.

Walt Kowlaski es un mecánico jubilado que pasa sus días entre reparaciones caseras, visitas mensuales al barbero, cervezas en el porche (flanqueado por las barras y estrellas), en un barrio ocupado por inmigrantes hmong (a los que desprecia). Una noche alguien intenta robarle su ford Gran Torino. Y a partir de ahí “comienza la historia”. Un portentoso alegato antirracista; un ejercicio inconmensurable de denuncia de la xenofobia, de la falta de principios éticos. Y todo esto (y mucho más) edificado a través de uno de sus personajes esenciales en su carrera cinematográfica: el justiciero.


Mención aparte merece el icono automovilístico del ford Gran Torino utilizado en la película. Era el coche del inolvidable Starsky, ni más ni menos. Un ídolo para casi todos los niños de mi generación, ya cuarentona… ¿Quién no quería tener una chaqueta de punto como la de Starsky? ¿O unas adidas como las del policía? ¿Y conducir su Gran Torino (en la imagen)?