miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡¡Felices Fiestas!!


Quería aprovechar este momento para desearos a todos unas muy Felices Fiestas. También quiero agradecer vuestras visitas y comentarios (discrepantes o no). Es un placer comprobar, entrada a entrada, el milagro de este medio de comunicacción, de relación entre diferentes sensibilidades.



En fin amigas y amigos, ¡Felices Fiestas!



(No puedo dejar de relacionar estas Fiestas con recuerdos infantiles. Y uno de los más bonitos es el que me viene a la memoria siempre que vuelvo a leer "El hombre de nieve", de H.C. Andersen)

martes, 22 de diciembre de 2009

Autoexposición sistemática


La ética en todas sus formas termina en la pregunta acerca del principio del “bien”. Por simple que parezca esta pregunta, por más evidente que pueda aparecer la respuesta del hombre moralmente consciente, en verdad no puede jamás contestarse en un modo enteramente adecuado. No se puede uno atener a las morales positivas, pues cada una la contesta diversamente en cuanto al contenido. Una considera como el bien la dicha, otra la sobriedad; a su vez otras explican que la justicia es el bien, o que el amor a los hombres es e bien. En el estadio juvenil de los pueblos la valentía es tenida por ellos, la más de las veces como el bien absoluto, y en la naciente madurez del sentido común, es la disposición para el riesgo y el sacrificio en bien de la ciudad y el Estado. Así se da también una moralidad de la veracidad, una moral del respeto, una moral de la libertad y otras numerosas. Cada uno piensa haber comprendido el sentido del bien; en realidad todos comprenden, por lo visto, sólo fragmentos del mismo.

Nicolai Hartmann – Autoexposición sistemática (Editorial Tecnos; colección Clásicos del pensamiento – Madrid, 1989

Nacido en Riga, Nicolai Hartmann (1882 – 1950) se forma en el ámbito de la cultura báltica y rusa. Estudia Medicina y Filología en Dorpart (actual Estonia). Se doctora en Filosofía en Marburgo (1907). Heredero de la filosofía neokantiana, dominante en su juventud, recibe la influencia de la fenomenología de Husserl.

De sus obras, destaca Metafísica del conocimiento (1921), incluido por la fenomenología. Los Fundamentos de ontología recuperan elementos de pensamiento vinculados a la tradición filosófica occidental.

Distante de las modas de su siglo, Nicolai Hartmann defiende una philosophia perennis que aborda los problemas (insolubles) que atraviesan la historia de Occidente. Para delimitarlos se precisa de una labor humilde, lenta y constante que prescinde de pretender alcanzar una dimensión totalizadora inmediata. Así problemas éticos clásicos, cuestiones ontológicas, son abordados con una originalidad dentro de la tradición y perspectiva histórica de la filosofía occidental.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Ciudadano Monzón


El ciudadano Monzón (Gran Wyoming, es su nombre artísitico; yo prefiero llamarlo Monzón, su apellido según el DNI. Además, dado su antiamericanismo manifiesto, le daría igual Dakota, Ohio, Colorado, o Wyoming,…) dice sentirse agraviado. ¿Qué digo agraviado? Se siente una víctima.

Y no le falta razón: me explico. El ciudadano Monzón, que a todos (o casi todos) nos ha hecho reír con su humor, un humor brillante, con dosis de genialidad (muy original, desde luego) sagaz, en ocasiones; el ciudadano Monzón viene prefiriendo, desde hace algunos años en concentrar su talento al servicio de su supuesta parroquia ideológica. Cosa triste, la verdad, por lo que de sectario se manifiesta.

Desde su columna en el ¿diario? “Público” o desde La Sexta, el ciudadano Monzón dedica sus gracias (otrora brillantes, hoy de cutrez gris, por facilonas) a poner a caer de un burro a la terrible “derecha española” ( a saber, a ese conglomerado político en torno al PP -¡La caverna!- y que tiene como modelos principales a los filofascistas Aznar y Aguirre… sí, ésa a la que denominan la “lideresa”). A eso se dedica Monzón en los últimos tiempos, junto con alguna actuación en directo para un público más reducido y –entiendo- más exigente que su parroquia televisiva.

Personalmente me importa un comino lo que diga o deje de decir el ciudadano Monzón en sus homilías progre-sectarias de la Sexta. O en sus encíclicas de pretendida laicidad, en el ¿diario? antes referido.

Lo que no me importa tanto es que, una vez consumada la chabacana manipulación que le dedicó al periodista y comentarista Hermann Tertsch, desde su púlpito televisivo, (una manipulación que no tiene nada de graciosa, ni de brillante y sí de una gratuita calumnia e innecesaria mala leche) no haya sido capaz de pedir disculpas. Sobre todo por lo que de agresión a la inteligencia suponía esa manipulación. A la inteligencia de su público (feligreses o no). No ha dicho ni mu, hasta la fecha. Al igual que su grupo editorial. Tampoco le ha dedicado un mensaje de apoyo -mínimo- tras la agresión sufrida por Tertsch. (Y, por favor, que nadie me malinterprete. Tengo claro que la gracia de Monzón no guarda relación alguna con la agresión al periodista(.

Por todos es sabido (o por casi todos) que el periodista Hermann Tertsch fue brutalmente agredido el pasado lunes y se encuentra hospitalizado hasta la fecha (el periodista tiene dos costillas rotas y a consecuencia del golpe que recibió se le encharcó un pulmón). Mientras algún botarate (muy pocos, eso sí) habitual de los medios anti-ZP se ha apresurado a vincular la agresión a Terstch con la “gracia” de Monzón, el propio Hermann acaba de declarar que no ve ninguna relación directa entre ambos hechos (reitera, eso sí, su demanda contra el “showman”).

Lo lamentable, y éste es el origen de mi entrada, es que en el discurso final de la manifestación de liberados sindicales el pasado sábado, en el manifestódromo (entiéndase: en el centro de Madrid), Monzón se autodefinió como víctima. ¿Víctima de qué, o de quiénes? Ya se sabe. De la derecha más montaraz, de sus medios afines, de Esperanza Aguirre -¡cómo no!-,… en fin, lo de siempre. Sólo le falto remontarse a Don Pelayo o a Viriato como padres de la derechona española.

La verdad es que, meditando bien el caso, tiene cierta razón Monzón. Sí. En efecto, es una víctima. Pero no de “la derecha”, o del espíritu de Viriato (o el de Felipe II,..o Felipe V , que ya puestos). No. Es víctima de su propio sectarismo. Ese es tu enemigo, ciudadano Monzón. No te engañes, ni pretendas engañarnos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Investigaciones filosóficas


Imagina que observamos el movimiento de un punto (de un punto luminoso sobre una pantalla), por ejemplo. Del comportamiento de este punto se puede sacar a la luz importantes conclusiones de la más diversa naturaleza. ¡Pero cuántas cosas diversas se pueden observar en él! –La trayectoria del punto y algunas de sus medidas (por ejemplo, la amplitud y la longitud de onda), o bien la velocidad y la ley según la cual ésta varía, o el número, o la posición, de los lugares en los que varía repentinamente, o la curvatura de la trayectoria en esos lugares, y muchas más cosas.- Y cada una de esas características del comportamiento del punto podría ser la única que nos interesara. Por ejemplo, todo ese movimiento podría ser indiferente, excepto el número de círculos trazados en un tiempo determinado.- Y si no sólo nos interesara una de esas características, sino varias de ellas, cada una de ellas podría proporcionarnos un dato particular, distinto por su naturaleza de todos los demás. Y así es con la conducta del hombre, con las diversas características que observamos de de esta conducta.

Así pues, ¿la psicología trata de la conducta, no de la mente?¿Sobre qué informa el psicólogo? ¿Qué observa? ¿No es la conducta de los seres humanos, en particular sus manifestaciones? Pero éstas no tratan de la conducta.

Ludwig Wittgenstein – Investigaciones filosóficas (Ed. Crítica – UNAM; edición bilingüe alemán español.

Puede que las Investigaciones filosóficas constituyan el texto más leído por los teóricos del lenguaje del siglo XX. A mí lo que me resulta imprescindible en este texto (y en toda la obra de Wittgenstein) es su elegancia discursiva, basada en una aparente simplicidad conceptual que se fundamenta en la claridad de su pensamiento. Imprescindible por muchas cosas: por su innovación, por su valentía irreductible en la experiencia filosófica.

martes, 8 de diciembre de 2009

Apoyo a Hermann Tertsch


Hace unos minutos que me acabo de enterar de la siguiente noticia: “El periodista y colaborador de ABC Hermann Tertsch se encuentra hospitalizado tras sufrir una agresión la noche del pasado lunes por parte de un desconocido, según informaron a Europa Press en fuentes de Telemadrid.
Como consecuencia de tal agresión, el conductor de 'Diario noche' permanece ingresado en el Hospital de Madrid con "dos costillas rotas y un pulmón encharcado". Tras recibir "una patada por la espalda", el periodista acudió al hospital, al que debió regresar tres horas después porque las molestias aumentaron y no podía dormir.”

Me viene a la memoria el reciente comentario de mi amigo Don Alfredo, en su blog, a propósito de una bromita (por decirlo de alguna manera) del otrora sagaz humorista y showman (condición que, a mi entender, ha traicionado netamente en los últimos años, eligiendo un sectarismo simplote y partidista) el Sr. José Míguel Monzón o Gran Wyoming. Éste se recreaba en un comentario editorial de Tertsch en su Diario de la Noche que, por cierto, yo mismo escuché (me refiero al editorial de Hermann Tertsch). "Mataría a 15 pacifistas"; ésta es la bromita del (pretendido) humorista. Ni que decir tiene que el conductor de Diario de la Noche va a emprender acciones judiciales contra Monzón.

Necesitamos más datos sobre la agresión a Tertsch, antes de despacharnos con acusaciones fáciles o inmediatas, como las que espetaba el diputado Martínez Pujalte (PP) hace unos minitos en Intereconomía, señalando la responsabilidad “casi” directa del Grupo editorial para el que trabaja el otrora sagaz humorista. Es pronto, repito, para establecer conclusiones apresuradas. No obstante, es exigible una rectificación pública del showman madrileño (de Prosperidad, para más señas) y una condena explícita de la agresión.

Seguiremos comentando este tema a lo largo de la semana.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El LHC y los miniagujeros negros



Una de los experimentos que podrían realizarse en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de Suiza es el de crear un “universo en el laboratorio”. Este experimento está destinado a probar la validez de la teoría de cuerdas, que es –en realidad- una teoría del Cosmos.

Toda esta introducción anterior viene a colación de una serie de noticias que, de casualidad me encontrado en la red. Por poner un ejemplo, ésta misma: “Se ha presentado (www.lhcconcerns.com/) una demanda con el fin de que se deje de usar el LHC (Large Hadron Collider) ya que puede causar: la creación de agujeros negros microscópicos que pueden crecer y engullir materia; la creación de "materias extrañas" que puede contaminar a otras materias; o la creación de "monopolos magnéticos" que pueden iniciar una reacción en cadena y convertir átomos en otras formas de materia.”

Nada más lejos de las intenciones de los físicos. Vamos a explicarlo:

¿Puede el LHC crear agujeros negros? Es algo posible. En realidad estamos hablando de miniagujeros negros, que actuarían como si fuesen partículas subatómicas; de dimensiones comparables al electrón).

¿Serían peligrosos estos miniagujeros negros? No. En absoluto. Por poner un orden de magnitud, los rayos cósmicos golpean la tierra con energías superiores a las de un miniagujero negro, sin efectos nocivos para nuestro planeta.

¿Es nueva esta idea del minagujero negro? Para nada. Un agujero negro del tamaño de una partícula subatómica fue introducida por primera vez por Einstein, en 1935.Para él, el electrón era una "rosca" o "agujeros de gusano" en un espacio curvado que, en realidad parecía una partícula.

También Stephen Hawking demostró matemáticamente que cuando un agujero negro “se evapora” emite durante millones de años energía hasta tener el tamaño de una partícula subatómica.

La física de partículas y la física teórica me interesan desde hace muchos años. Los aceleradores de partículas juegan, desde hace muchos años, un papel esencial en la prueba y refutación de teorías y modelos que pretenden explicar la materia-energía y sus fundamentos (Modelo estándar, supersimetría de partículas, teoría de cuerdas…)

¿Cómo funciona un acelerador de partículas? De una manera simple, en apariencia: acelera un haz de partículas subatómicas (en el caso del LHC, son protones –que pertenecen a la categoría de hadrones o partículas de interacción fuerte-) hasta llegar a velocidades cercanas a la de la luz (99,99999%). Los hay lineales, como el SLAC de Stanford o circulares, como el LHC del CERN. Con estas velocidades, se producen colisiones de partículas que generan radiaciones, subpartículas, etc.
Para entender cómo funciona un acelerador, imaginemos un experimento "mental". Imaginemos que queremos saber cómo es el acelerador de un coche, o el volante, o un asiento, o una pieza pequeña del motor (bulón, émbolos,…) En mi experimento imaginario no podemos acceder al interior de un coche y, sin embargo, qyueremos cocener qaué hay dentro del él... Si provocamos una colisión de dos coches, a altas velocidades, como resultado de esta colisión, tendríamos diversas piezas de éstos esparcidas en torno al lugar del choque. Algo parecido es el fundamento de estos aceleradores colisionadores… (En mi experimento, los coches van teledirigidos, sin conductores, obviamente).