sábado, 9 de enero de 2010

Ensayos sobre la libertad - Isaiah Berlin


(…) En el mundo actual se perdonan más fácilmente la estupidez y la maldad individual que el hecho de no identificarse con una actitud o un parido reconocidos, de no lograr un status político, económico o intelectual aprobado. En épocas anteriores, cuando más de una autoridad gobernaba la vida humana, un hombre podía escapar de la presión del Estado refugiándose en la fortaleza de la oposición: de una iglesia organizada o de un feudo disidente. La mera existencia del conflicto de autoridades dejaba espacio para una tierra de nadie, estrecha y fluctuante, pero que nunca desaparecería por completo; donde podían vivir precariamente vidas privadas, porque ningún bando se atrevería a ir demasiado lejos por miedo a un excesivo fortalecimiento del contrario. Hoy, las mismas virtudes del Estado paternalista, incluso del mejor intencionado, su deseo auténtico de reducir la pobreza, la enfermedad, la desigualdad, de penetrar en todos los recovecos de la vida que pueden necesitar su justicia y su riqueza, y su mismo éxito en esas actividades, han estrechado el ámbito dentro del cual el individuo puede cometer errores y han recortado sus libertades en interés (el verdadero interés real) de su bienestar, su salud, su seguridad o de librarle de la necesidad o el temor.

Cuatro ensayos sobre la libertad –Isaiah Berlin (Círculo de lectores / Colección “Ensayo contemporáneo”, dirigida por Fernando Savater).

Los Ensayos sobre la libertad constituyen una piedra angular en el debate que sobre la libertad se realiza desde diversos ámbitos del liberalismo (considerando el termino liberalismo o liberal en su vertiente más amplia y, por supuesto, filosófica).

En lo que respecta a Isaiah Berlin, me gustaría extenderme (y lo haré, en otra ocasión) un poco más, rescatando su faceta literaria (fue un amante platónico de la gran poetisa rusa Anna Ajmátova, como describió hace algún tiempo Mario Vargas Llosa en un imprescindible artículo en El País que ahora soy incapaz de localizar). En lo que a filosofía política se refiere, Berlin (de origen letón y profesor en Oxford), aunque se inició en la filosofía analítica, abordó diversos estudios en los que desarrolló su defensa del pluralismo y de la necesidad de la elección individual razonada, ante diferentes conflictos.

Como filósofo que continúa la gran tradición liberal anglosajona (Stuart Mill, Locke,…) Berlin fue capaz de abrir perspectivas teóricas, con sus extraordinarios análisis, sobre el concepto de libertad, mucho más allá de las urgencias políticas del momento.

No quiero aburrirles y ni tampoco generar una entrada excesivamente larga. Por este motivo, cerraré la misma con uno de los mensajes nucleares del pensamiento de Berlin: “Cada cosa es lo que es. La libertad es la libertad; no es la igualdad, ni la justicia, ni la cultura ni la felicidad, ni la buena conciencia”.

12 comentarios:

mcanabalb dijo...

Feliz Año 2010 Rogelio y que sigas escribiendo cosas tan interesantes!!!

Atila el Huno dijo...

Guauuuuu!!, la libertad es un concepto vacíoooo y solitariooo!!, cómo molaaaa!!

Liberalismo al cubo!!

Anthropos politikon zoon!!

Atila el Huno dijo...

D. Rogelio!!, me he emocionado tanto que se me ha olvidado Saludarle y despedirme, me disculpe por favor!!

Fidelio en el bosque animado dijo...

Cierras tu entrada genial con otra frase de Berlin, querido Rogelio, tremendamente contradictoria con nuestro tiempo.

En uno de esos debates de los desayunos de la Primera, un periodista se apresuró a matizar que no somos herederos de la tradición greco-romana-cristiana, sino de la Europa ilustrada del s. XVIII.

Los hagiógrafos de la Revolución francesa pretenden exportar sus tres ideales...y de paso acentuar lo de igualdad. O lo que es lo mismo, la voluntad popular roussoniana, pasada por el barniz marxista del socialismo científico, cribada de todo estalinismo...et voilà: cómo odiamos al liberalismo que es de todo menos nivelador. Ellos son los que establecen qué igualdad ha de existir. Lo primero, es refundar al hombre. El hombre no es un animal político, es decir, no es sujeto de derechos políticos...y a partir de ahí, el paraíso de la dictadura del proletariado. Menos mal que cayó el muro, pero claro, la misma canción: el liberalismo y el ladrillo son los causantes de todos nuestros males.

Un fuerte abrazo! Qué necesarias son estas entradas! Felicidades!

Atila el Huno dijo...

D. Fidelio!!

No sé qué diría D. Aristóteles sobre esa igualdad o línea evolutiva que establece Vd. al expresar lo de greco-romana-cristiana...bueno sí lo sé ;D

Saludos!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Feliz 2010 para vosotros también, Manolo. La verdad es que con el cambio de la PDA he descontrolado algunos números.

Te llamo esta semana. Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Atila.

No se deduice esto mismo "la libertad es un concepto vacío y solitario" de mi entrada ni, por supuesto, de Berlin. Otra cosa es que Isaiah Berlin (y yo estoy de acuerdo con él) distingue libertad de justicia, de la buena conciencia,... Pero eso no implica que no "tenga contenidos". Por lo contrario de lo que usted formula, es decir, por tener contenidos, existe una libertad política, por ejemplo.

Si le parece, podemos continuar este debate en una próxima entrada que quero hacer esta semana sobre Raymond Aron.

UN abrazo, Rey de los Hunos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Fidelio, amigo. Muchas gracias por mejorar mi entrada.

Es el tiempo que nos toca vivir. Y no es sólo la socialdemocracia y su dogma dominante sobre el estado nacional como garante de derechos "coletivos" (of course), también la filosofía de la Teoría Crítica (Habermas fundamentalmente) reserva un ligar privilegiado a la herencia revolucionaria.

El debate que reflejas, sin ningún tipo de subterfugios ligüísticos, es de lo más revelador: y en el fondo es la permanete batalla entre individualismo y servidumbre al estado, algo que muchos (ciudadanos) no se atreven a abordar. Como si el estado tuviese acceso a un privilegiado "maná" para proveer a sus ciudadanos... que son quienes pagan o, mejor, generan ese dupuesto "maná".

Le prometía a Atila (y voy a cumplir mi promesa) una próxima esntrada, esta semana, sobre Raymond Aron. Sobre libertades reales y formales.

Abrazos y gracias.

Natalia Pastor dijo...

Hermann Tertsch,J Rogelio, en un magnífico artículo en ABC, definía el concepto de Libertad(con mayúsculas) en contraposición a la "igualdad" de la siguiente manera:

"La sociedad que obliga a sus miembros desde la infancia a adaptarse al nivel del peor es una sociedad abocada al fracaso. Porque estrangula la formación de elites y así la movilización de la sociedad en el progreso real. Que está en la creación de riqueza y mayores posibilidades para cada vez mayor número de individuos. No en la repartición de las existencias confiscadas por el Estado para comprar voluntades y obediencia. No hay mecanismo eficaz de progreso sino el reconocimiento de la justicia de la desigualdad y la voluntad de los individuos y colectivos de superarse y superar a los competidores. «El proceso de civilización depende de que cada uno pueda utilizar libremente las circunstancias que la vida le otorga» dice Bolz. El ser humano tiene el derecho inalienable a buscar la felicidad, dice la Constitución americana. Nadie tiene derecho a impedírselo igualándolo por la fuerza a quién fracasa en ello. Es la cultura de la excelencia y la competencia. De la emulación y ejemplaridad. La que hizo de las sociedades occidentales las más ricas, pacíficas, abiertas y compasivas de la historia.

Los nuevos dogmas serán triste consuelo para una sociedad postrada moralmente. Es el fruto de esa corrección política que dicta que la verdad es relativa, la libertad un valor secundario y la palabra un instrumento al servicio de la política."

Fidelio en el bosque animado dijo...

Permisito, d. Rogelio!

Don Atila! Si siguiéramos al pie de la letra las costumbres de los griegos, pocos votaríamos en nuestras democracias. Las raíces están ahí, y cuando se estudian las ideas políticas, pues eso...No necesito recordarle que los bárbaros a los que su tribu desplazó entre los siglos IV y V, adoptaron, precisamente, la tradición grecorromana. Fijémonos en un caso muy anterior que usted conocerá: Estilicón, bárbaro convertido en general romano. Pero me estoy saliendo del tema.

Bueno, fuera de bromas, existe la perspectiva histórica, de la que no dudo, usted tendrá buen conocimiento. Todo, jurista, por ejemplo, estudia la justicia empezando por Aristóteles y las especies de justicia que establece...pero eso no quiere decir que sea la biblia de hoy.

Un saludo!

Atila el Huno dijo...

D. Fidelio!!

Hoola!

Probablemente muchos de nosotros, el primero yo, no deberíamos estar habilitados para votar, pues la Libertad para elegir requiere criterio y éste, conocimiento. No obstante me refería sólo a que Greco-Romano, Sí, cristiano, No...como bien descubrieron los Hombres del Pensamiento después de Mil Años sin Luz.

Me da a mi que esos borricos germanos lo que hicieron fue más bien adoptar al decrépito y enfermizo hijo bastardo de Roma, el imperio. Les reconoceré no obstante la inteligencia de aprovechar los recursos ideológicos, estratégicos y burocráticos del mostrenco. Atila se libró justo a tiempo!!

D. Rogelio!!

La Libertad requiere un objeto, ya sea la justicia,la igualdad, la cultura o la felicidad, en definitiva, el Bien (toma Platón!!). Por sí sola es tan valiosa y útil para nosotros como...como...ehhhh...uhmmm...como...Zapatero Líder de Europa?

Saludiños!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por traernos la referencia del brillante artículo de Hermann Tertsch, Natalia. He tenido ocasión de leerlo en ABC y, además, nuestro común amigo Rubín de Cendoya lo había comentado en su blog.

Un abrazo.