martes, 12 de enero de 2010

Eric Rohmer


Me ha sorprendido la noticia. Hace unas horas, al abrir la página de yahoo.es. Y aunque tenía 90 años, Eric Rohmer era una mente extraordinariamente joven, lúcida, inteligente, imprescindible, no sólo en la historia del cine.

Su producción, su aportación a la cultura contemporánea, aunque mayoritariamente cinematográfica, abarca el ensayo (una de las cabezas más visibles de la revisión crítica estética que supone el movimiento francés de la Nouvelle vague – y su vertebración en torno a la revista Cahiers du Cinema), el teatro y, por supuesto, el cine.

Me cuesta trabajo estructurar una breve semblanza sobre lo que más me gusta de su obra, que estoy descubriendo continuamente desde hace más 20 años (fue en 1989, cuando descubrí a este director – hasta entonces había tomado conciencia de su obra- en su Cuento de primavera, primera entrega de la maravillosa serie Cuentos de las cuatro estaciones). Renunciaré a tal cosa. Pero no renunciaré a encontrarme de nuevo con Pauline en la playa (1982), o a volver a París y disfrutar de Les Rendez-vous de Paris (1995). Tampoco renunciaré a reírme con el Rayo verde (1986), ni a curiosear con La Coleccionista (1966), ni a mirar La rodilla de Clara (1970)…

Hace dos días leía en el Cahiers de este mes una fenomenal semblanza crítica sobre Eric Rohmer y Jean-Luc Godard, por Antonio Santamaría (quien es, además, coautor con Carlos F. Heredero de un estudio estructurado de la obra de Rohmer, editado por Cátedra y que me permito recomendar). Cierro esta entrada con el primer párrafo del estudio crítico citado: Suscitar lo invisible a partir de lo visible para desvelar la verdad y la belleza del mundo es una de las premisas de la obra de Rohmer, una filosofía que condiciona sus decisiones de puesta en escena y, sobre todo, sus métodos de trabajo, más sofisticados de lo que pudieran parecer a simple vista.

Descanse en paz, Maestro.

16 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Muy buen comentario; ya habrás comprobado que mejoras con mucho el del maestro Santiago González que habla de lo mismo.

Saludos

Natalia Pastor dijo...

Una gran pérdida,sin duda alguna.
Yo adoro "El rayo verde" y "Cuento de primavera".
Un bello recordatorio y homenaje el que plasmas en tu post,J.Rogelio.
Saludos.

García Francés dijo...

D. Rogelio, su casa es para entrar y quedarse alelado leyendo, disfrutando, aprendiendo. Pero todo lo que escriba aquí hoy, lo negaré aún bajo tortura.

Desde luego, sus entradas me desasnan, porque, la Nouvelle Vague, por la mucha hambre que entonces pasaba, no ha sido nunca una de mis tendencias de cine más apreciadas.

Prefería comprarme un bocadillo de rillettes antes que pasar por taquilla y soltar la misma pasta para ver una peli de Rohmer. Luego, sinceramente, me han seguido dando pereza. Cuando ya tuve dineo para una entrada, fui más de Sergio Leone y Harry el Sucio que de la Nouvelle Vague.

A bout de soufle, Les 400 coups, Rien a signaler, todavía me llegaron algo, pero jamás he visto "Los cuentos morales".

Además, en el año 71, cuando ganó el Festival de San Sebastian, los franceses me caían gordos y yo no tenía el coño para ruidos.

Soy de esos ignorantes que, además, confundía la sencillez de Rohmer y sus colegas, con la insoportable lentitud de unas pelis "franzozischen" en cuyos interminables primeros planos nunca pasaba nada.

Salvo rollos amorosos y "desamorosos" que me aburrían hasta la muerte. Insúlteme, amigo mío, me lo merezco. Seguro.

Espero que la nieve y el hielo les hayan respetado a usted y a sus visitantes. De todas maneras, ese vientecito siberiano conserva el cutis. Una de medios.

Iñaki Gabilondo, la dorada hibernación de los dinosaurios mediáticos

El rincón de Chiriveque dijo...

Apreciado amigo, descanse Eric Rohmer en paz, pero este señor tenía mucho de pedante. "La coleccionista" es una de las películas con más egolatría autora combinada con oquedad de contenido que recuerdo.
Bien es cierto que una obra suya de madurez, "La inglesa y el duque", es un film bastante estimable.

Un abrazo amigo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Rubín, y gracias.

He comprobado que coincidíamos en la entrada, lo cual celebro. Pero superarla...

A mí Rohmer siempre me ha encantado.

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por la visita y el comentario, Natalia. La verdad es que me alegra coincidir contigo en tus apreciaciones sobre "El rayo verde" y, sobre todo, en la excepcional "Cuento de primavera".

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Don Alfredo.

Vaya por delante mi agradecimiento por sus apreciaciones sobre ésta bitácora que es su casa también.

La verdad es que yo también aprecio el trabajo de Leone y, desde luego, el del primer Eastwood (el último, el de los últimos 25 años es sencillamente imprescindible: Mystic River, Mediañoche, Los puentes de Madison, Gran Torino, Poder absoluto,...)

De la Nouvelle Vague me quedo con la revolución que supone en el campo de la estética y de la crítica. A partir de la entrevista publicada de Truffaut a Hitchcock, aprendemos a ver su obra, la del británico, con una mirada más compleja, más... contemporánea, si cabe; no con la máscara del mero suspense.

Otra cosa es que me entusiasme toda la Nouvelle. Rivette nunca me enganchó y, en lo referente a Godard, continúa siendo una asignatura pendiente.

En fin, amigo mío, agradezco su extenso comentario y sobre gustos, ya se sabe...

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Chiriveque.

Cuando puedas, y si te apetece -por supuesto- hazte con "Cuanto de verano" o "Cuento de primavera" o "Las citas de París",... y ya verás como las consideras muy lejos de la pedantería que señalas en "La coleccionista".

En cualquier caso, y como le decía a Don Alfredo, sobre gustos...

Un abrazo y gracias por tu comentario.

Rowen dijo...

Hola Rogelio :)
Homenaje merecido.
besitos

Manuel dijo...

Debe estar rodando su cuento sobre la quinta estación del año.
Creo que te comenté que lo más cotidiano es también lo más misterioso.
¿Por qué tenemos dos ojos?
¿Por qué no somos simétricos?
¿Por qué nos enamoramos?
¿Qué es ESTO?
Un abrazo.
PS. Música perfecta para el recital. Ya me prestarás el Takemitsu (¿se escribe así?)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Rowen.

Abrazos,

J. Rogelio Rodríguez dijo...

NO sé qué es ESTO. Pero vivo.

Si quieres se lo pregunto a Heidegger.

Un abrazo y me alegro de que encaje la música.

García Francés dijo...

D. Rogelio, aquí vuelvo con retraso como siempre, Usted disculpe.

Gracias por sus palabras, espero que acierte usted en su diagnóstico sobre mi capacidad de retratar y resumir en el tema Gabilondo.

Respecto a la información privilegiada, no crea que lo es tanto. Dese cuenta de que llevo ya varios alegres años fuera de El País. Pero esa encuesta es cierto que existió y los dejó jodidos, traumatizados, sin saber qué hacer.

Un abrazo, amigo mío.

Miguel dijo...

Me encanta "Pauline en la playa". Es una obra que tiene el marco genial de su autor.
Has hecho un perfecta semblanza de este genio.

Un abrazo.

Jose Antonio Cabrera Ramirez dijo...

No existen calificativos para poder definir con palabras el desastre natural de Haití. Una sola imagen por los medios de comunicación vale más que mil palabras. Realmente uno se siente muy pequeño frente a estos acontecimientos extremos y comprueba lo que es importante en esta vida.
Creo que no es el momento de hablar sino de actuar y lo podemos hacer de mil forma distintas, fundamentalmente aportando economicamente nuestro pequeño grano de arena en la medida de nuestras posibilidades. Existen ONG dedicadas a ello como médicos del mundo u otras tantas igual de válidas.
Es hora de actuar y de ello depende la vida de miles de seres humanos.
Por favor pasadlo a vuestros blogs y que este mundo de la blogsfera se solidarice con Haití

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por tu llamamiento, amigo José Antonio.

Hecho está. UN abrazo.