domingo, 31 de enero de 2010

Juan Luis (¿Luix?) Cebrián y Francisco Umbral

Dedicado a mi amigo Don Alfredo.
Hace unos días, comentando una entrada en el (imprescindible) blog de Don Alfredo, me refería a Juan Luix Cebrián, remarcado la equis en Luix, de manera no voluntaria. Recordaba cierta machacona licencia que, allá por el año 1986 –creo-….pero, ¿qué demonios estoy haciendo? No, no, no. No les adelantaré nada sobre el enigma. Le prometí a mi amigo una explicación de tamaña agresión a la lengua de Quevedo (sí, de acuerdo, y de Cervantes) y aquí tenemos esta entrada. A ver qué les parece.

Me ayuda Francisco Umbral y su estupendo (por ameno, bien escrito, divertido, bien intencionado) Diccionario de Literatura (Planeta tuvo la feliz idea de, allá por 95 inaugurar una serie de diccionarios de autor. Y así disfrutamos de un Diccionario de Historia, por José María Valverde; de un Diccionario político –un tanto sectario-, por Eduardo Haro Tecglén; un ameno Diccionario de Filosofía, por Félix de Azúa;…y –por supuesto- del referido Diccionario de Literatura de Francisco Umbral.


Veamos qué escribe Umbral sobre Juan Luis Cebrián en la correspondiente entrada del citado diccionario (ya ven que hoy sí se habla de su libro):

Cebrián (Juan Luis). Joven pilarista de prestigio, recorre los periódicos y las televisiones del franquismo y al final se inventa El País. Coronada su obra maestra antes de tiempo, incurre en la novela: La rusa y otras. Escribe "clítorix" así, con equis, lo que prueba que jamás vio no se comió un clítoris con ese. Periodista asombroso, político aplazado, escritor inmaturo, amigo fecundo y desleal. De él nace todo el nuevo periodismo español, mayormente los que están contra él. Más que un periódico, Cebrián hizo de El País una leyenda. Abandonados por este periódico casi todos sus postulados fundacionales, el público de hace veinte años le sigue siendo fiel porque fue la primera bandera democrática que se alzó en España, todavía en vida de Franco. El País tiene ya un lector sentimental, como en otro sentido lo tiene el ABC.

Diccionario de Literatura – Francisco Umbral (Ed. Planeta – 1995. La colección se titula Diccionarios de autor).

Esta última frase me conmueve especialmente: a mí me pasa lo mismo. Me declaro lector (sentimental o lo que sea) de ambos periódicos. Pero, volviendo al enigma de Luix, ya habrán adivinado ustedes que tiene que ver con el clítoris, ese clítoris con equis que Cebrián escribía en su primera novela, La rusa. Pues bien, Don Alfredo, amigos, durante casi cuatro meses, el entonces director del diario ABC, Luis María Anson, no paró de escribir Juan Luix, cada vez que se tenía que referir a Cebrián. Estuvo, el ciudadano (y posterior académico de la RAE, coincidiendo su ingreso con el de…¡Cebrián!) Anson, cuatro meses, más o menos, dando la lata con la equis dichosa. En fin... cositas del Anson y el ABC de mediados de los ochenta.



(Yo, Don Alfredo, sólo quería recordarlo, sin faltarle al respeto al académico y consejero delegado de PRISA, quede constancia).

Un cordial saludo para todos.

18 comentarios:

Diana dijo...

Hola Rogelio!!
¿Cómo estás?
Leí todo el post.
Parece interesante.
No conozco nada de todo.
Quería saludarte de todos modos y un homenaje es un homenaje. Alquien recordando a otro alguien.

Besitos
:)

Fidelio en el bosque animado dijo...

Es un recuerdo necesario. Coincido plenamente contigo en la frase final al referirse a ambos periódicos. Bueno, y a que El País ha ido abandonando todos y cada uno de sus postulados...cuántos postulados se han ido abandonando en favor...de la nada...del dinero!

Natalia Pastor dijo...

Cebrián es al periodismo lo que Garzón a la Justicia: un cáncer, una mácula.
De ex director de informativos con Franco pasó a mano derecha del "capo di capi" Polanco,su brazo ejecutor, en aquellos tiempos donde PRISA expendía carnets de demócrtas y formaba simbiosis con el partido del puño y la rosa.
Polanco le consiguió un sillón en la RAE,lo que deja a la institución a los pies de los caballos.
Ahora está vendiendo las joyas de la abuela y el Imperio se desmorona.
Sic transit..

García Francés dijo...

COJONUUUUUUDDDOOOOOOOOOOOOOOOO, D. Rogelio, ¿donde estaría yo que no me enteré de nada? Le agradezco en buen rato que me ha hecho pasar porque D. Francisco, demoledor, y D. Luis María, fino rehiletero, dejan al insigne académico Juan Luix "baldao". Sin despeinarse. Sin insultos.

Tengo muchas ganas de contar alguna anécdota de la Santa Casa. Un día de estos me arranco, cuando lea la próxima parida del inventor del clitorix.

Tentando en Salamanca se me arrancó una becerrilla bien coqueta.

Tentando en Salamanca

Atila el Huno dijo...

D. Rogelio!!

¡¡ClítoriSSSS!!?????...e...entonces...¡qué he estado yo haciendo todos estos años...???!!! XD

Saludos desconsolados!!

janys dijo...

Hola querido Rogelio; yo también he leido la entrada y me parece muy buena. Pasé por acá para saludarte y agradecerte tus bellas palabras. Eres mi querido amigo de siempre; te envío un beso y un fuerte abrazo. Hasta pronto; tu amiga "panza verde"

García Francés dijo...

Su historia sobre el LUIX, tronchante, se la recomiendo leer a todos en su blog, D. Rogelio.

Y seguro que disfrutaríamos juntos en Colombia, amigo. Con lo mejor, recuerde que !Colombia es Pasión!

Un abrazo, querido.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Diana.
La verdad es que es una historia un poco "local" española. Pero es divertida. Además, Umbral, es un maestro.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Sí, Fidelio, la verdad es que no puedo estar más de acuerdo. Pero el culto al dinero es patrimonio de todos, no sólo de El País.

UN fuerte abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Natalia.

Yo soy un lector (sentimenal, como Umbral) de El País. También del ABC. Y por ello mi postura es bastante parcial.

No coincido en calificar a Cebrián de cáncer, si bien, como tú señalas con precisión "formaba simbiosis con el partido del puño y la rosa". Desde luego lo que siempre me ha molestado de Cebrián y de El País es la facilidad con la que repartían carnés de demócrata porque sí. Eso sí resultaba intolerable.

Por lo demás, los tiempos cambian y nuestro Gobierno se queda con Público (va más a tono con el estilo gubernamental).

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Me alegro de que le haya gustado, Don Alfredo. La verdad es que la entrada de Umbral resulta desternillante, sin lugar a dudas.

¡A ver si se anima usted y nos cuenta algún secreto de la Santa Casa!

Un fuerte abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

En fin, Don Atila: no me haga hablar usted a mí, sobre ciertos menesteres.

Sí, con ese y no con equis.
UN fuerte abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Janys. Muchas gracias por tu visita. El tema es un poco local, pero tiene su gracia.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Don Alfredo. Cuando me diga, nos vamos a Colombia.


UN fuerte abrazo.

Angus dijo...

Me encanta como escribes... es todo un descubrimiento para mí haber encontrado tu blog. Tus textos son, realmente excelentes.

Natalia Pastor dijo...

Cebrián ha pisoteado cualquier código deontológico de lo que es y debe ser la ética periodística,J.Rogelio.
Recuerda el papelón de EL PAIS tapando el GAL,negando las evidencias de la corrupción felipista,el saqueo de las arcas del Estado,defendiendo a Vera y Barriouevo antes de su ingreso en Guadalajara,tapando lo de Luis Roldán y la historia de su huida, y la campaña contra lo que Cebrián denominaba el "sindicato del crimen", que no eran otros que los periodistas que se fueron de "Diario 16" y fundaron EL MUNDO, más Luis María Ansón y alguno más.

Por eso te insisto en que Cebrián es al periodismo lo que Garzón a la justicia:una vergüenza,J.Rogelio

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Angus. Ahora paso por tu blog.

Un abrazo

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Bueno, Natalia. Desde luego hay datos de difícil dicusión, referentes a la línea editorial de El País (en especial la guerra contra "el sindicato del crimen").

Sobre el tema GAL, es cierto que, a pesar de que lo comenzó a destapar el semanario El Globo (afín a El País), siempre fuie por detrás de las noticias.

Con todo, me sigo situando como "lector sentimental" de este diario... ¡que´ le vamos a hacer!

Un saludo