jueves, 11 de febrero de 2010

Ensayos sobre las libertades - Raymond Aron

Libertades formales y libertades reales.

(…) Ni el marxismo-leninismo, ni el fascismo, ni el liberalismo despiertan ya esa fe capaz de mover montañas.

Y, sin embargo, es conveniente separar esas tres ideologías de tipo diferente y analizar los motivos, diferentes en cada una de ellas, que alimentan el escepticismo. La primera, y la más influyente de las ideologías político-históricas es la del socialismo marxista, que combina una crítica, pretendidamente científica, del capitalismo con la predicción de un futuro inevitable y con el anuncio de días de mañana rientes. Las ideologías antimarxistas o antisocialistas no eran ideologías ni en el mismo sentido ni en el mismo grado. El conservadurismo, en la medida en que no se limitaba a la nostalgia de un orden desaparecido, hacía hincapié en las pretensiones, ilusorias o funestas, de los revolucionarios: intentando reemplazar el largo trabajo de los siglos y el legado de la tradición por un orden teóricamente racional, el hombre de razón abstracta arruina lo que debía conservar y tiraniza a aquellos que aspiran a liberar. En cuanto a los revolucionarios de derechas de entre las dos guerras, mezclaban, en proporciones variables, elementos tomados del conservadurismo y elementos tomados de los movimientos de extrema izquierda (sobre todo, la técnica de la acción); bien invocaban un Estado total, otra versión de la idea marxista de identificación entre Sociedad y Estado, bien se fijaba como meta un Estado totalitario, que impondría la verdad en los espíritus al mismo tiempo que absorbería a la sociedad civil; reemplazaban al proletariado, demiurgo de la historia, bien por la nación o por la raza. En cuanto al liberalismo, nunca fue una ideología cuya estructura fuese comparable a la del marxismo o a del socialismo: como el conservadurismo, respetaba la sabiduría inconsciente de las generaciones y la obra involuntaria de millones de individuos conscientes, pero se esforzaban ante todo por demostrar la contradicción entre una planificación semejante y las libertades personales y políticas.

Raymond Aron – Ensayo sobre las libertades (Contenido en el volumen Raymond Aron / Isaiah Berlin “Ensayos sobre la libertad – Círculo de Lectores).

El sabor de los clásicos. El pensamiento crítico (qué devaluado está hoy en día este adjetivo, por cierto) en un momento en el que no era bien recibido, por cierto. Raymond Aron, filósofo, periodista (estrecho colaborador de Charles de Gaulle) mantuvo una prolongada polémica con el marxismo, denunciando los aspectos contingentes de su historicismo, frente a la “objetividad histórica” que proporciona la metodología. Su legado es importantísimo, sobre todo en el ensayo político (Democracia y totalitarismo, 1965; La sociedad industrial, 1962). Este Ensayo sobre las libertades constituye un clásico del pensamiento político, no sólo liberal, sino universal.

Recordaba Fernando Savater, prologuista de esta edición, que gracias a esta obra algunos jóvenes españoles pudimos incluir en nuestro bagaje intelectual antifranquista elementos liberales que nos prevenían contra otro tipo de dictaduras. (…) Aprendimos al menos que hay más libertades en el cielo y en la tierra de las que conocía la filosofía de Marx o de Bakunin. La época era proclive a desembuchar enormidades: en un artículo destinado a hacerse célebre en las antologías del disparate, Simone de Beauvoir comenzaba diciendo que “la verdad es única y el error múltiple: por eso la derecha es plural”.

Desde luego, la lucidez mesurada, desapasionada de Aron dista años luz de estas soflamas tan características del canon progresista, tan en boga últimamente.

Hoy he tenido una discusión en un blog amigo (un blog de un buen amigo). Un comentario mío sobre un político español generó una reacción en una comentarista (por discreción, no daré más detalles personales). Me espetó, sin más, que mi pensamiento era de corte neocon y liberal, amén de “no tener ni idea de la política de …” y “hablar de memoria”. En fin.

En fin, me acordé enseguida de este pasaje de Aron y, también, del disparate –tremenda memez- de Beauvoir.

17 comentarios:

Rubín de Cendoya dijo...

Rogelio, un buen artículo que seguro irá ablandando piedras de pensamiento único. Creo que sé de qué polémica hablas, te leí en el blog del Caldelao.

Tienes un mail de Jürgen Habermas

Saludos

mcanabalb dijo...

Eres un crack, que amplitud mental!!!

Mira que pasan los siglos y se siguen idolatrando a los mismos idolos :) menos el de la libertad.

A ver si me pillo el libro por iberlibro :)

P.d.
- De Simone de Beauvoir solo me he leido las Cartas a Nelson Algren y me gusto mucho, mucho, mucho (aunque creo que su correspondencia intima no tenia que ver con sus otras posturas)

http://www.amor.net.in/cartas-de-amor/carta-de-simone-a-nelson.htm

El rincón de Chiriveque dijo...

Soberbio, amigo mío, yo desde luego me quedo con el liberalismo entre los sistemas de gobierno que has enumerado y analizado en base a Raymond Aron.
A propósito del comunismo te interesará mi post de hoy. Abrazos...

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Rubín.

Mil gracias por el artículo de Habermas.

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias Manolo.

¡Qué razón tienes! Es la falta de aprecio a la libertad misma, lo que genera la idolatría de la "seguridad" y ese peligroso patrernalismo liberticida.

A mí también me ha gustado lo que he leído de S. de Beauvoir. Pero su trasfondo sectario era claro. Y, al final, intelectuales como Aron eran tildados de miserables, poco menos.

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Ahora me paso por tu blog, amigo Chiriveque. Promete.

La verdad es que esta obra de Aron es un monumento. UN clásico.

UN abrazo.

Atila el Huno dijo...

Herr Professor!!

Te copio-pego esta entrada del blog http://fermonu.blogspot.com/

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Las siguientes frases están extraídas del libro de Karl Marx, "El Capital", hace más o menos siglo y medio.

“La sociedad capitalista compra el descanso, la holganza de una sola clase, mediante la transformación en tiempo de trabajo de la vida entera de las masas

“El exceso de trabajo impuesto a la parte de la clase asalariada que se halla en servicio activo, a los ocupados, engruesa las filas de los desocupados, de la reserva, y la competencia de estos últimos, que buscan naturalmente colocación, contra los primeros, ejerce sobre éstos una presión que los obliga a soportar con más docilidad los mandatos del capital

“La tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible y eliminar del consumo obrero lo que el llama ‘lo superfluo’ “…”Hoy en día se trata nada menos que de hacer bajar, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los salarios al nivel chino”

¡¡Pura inevitabilidad histórica!!

Que sea la última vez que tengo que leer que el bueno de Carlos Marx no hacía Ciencia!! ;D

¿Alguien podría explicarme quiénes eran esos misteriosos sabios inconscientes?, ¿qué periodo de la Historia Antigua añoran tanto liberales como conservadores? (es una pregunta retórica, yo sé cual!!)

Lo que sí sé es quienes fueron y son esos individuos conscientes que fueron y son obligados a mantener involuntariamente a un puñado de parásitos...libérrimos parásitos; si hombre, los de las 68 horas semanales, los de la jubilación hasta el año anterior al deceso, los de la bajada salarial, los de la eliminación del "estado del bienestar", los de....

Ay Señor, qué mal rato he pasao con el Raimundo!!

Saludiños!!

Natalia Pastor dijo...

El "miedo" a la libertad,J.Rogelio, a esa responsabilidad inmensa que supone ser libre, es lo que produce esa entrega en brazos de los totalitarismos,de la "seguridad" atávica del poder absoluto.

Saludos.

Fidelio en el bosque animado dijo...

Ironías del destino...hoy en día, muchos empresarios (PyMe) tienen menos vacaciones que sus asalariados, y encima su jornada laboral es de diez horas, además de tener que ir algún que otro domingo. Es curioso cómo los discursos se imponen a la realidad. Eso sí que es un opio.

En cuanto a la libertad. Europa vive una crisis de conceptos desde el momento en que los delincuentes gozan de más garantías procesarles que los propios ciudadanos. A veces, se es más exquisito en el trato con los terroristas que con las propias víctimas. Así nos luce el pelo. Excelente entrada, amigo Rogelio!! Un abrazo!

Atila el Huno dijo...

A mi me parece muy bien que el empresario eche los hígados en SU empresa las horas que quiera, como si se quiere quedar a vivir allí. Los trabajadores han adquirido ciertos derechos en los últimos 150 años, derechos que marcan la frontera entre la explotación servil medieval y los tiempos modernos. Cualquiera que pretenda una regresión histórica de esos derechos se enfrentará sin duda a una nueva versión de la luchas sociales del S XIX.

Diana dijo...

Hola Rogelio :)
Seré yo que no se nada de política y aveces tengo mala memoria :(
Pasaba a preguntarte qué hacemos mañana?
:))

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Buenas tardes, Don Atila.

Me pilla uested de vacaciones (muy breves, eso sí) y por ello mi respuesta no puede ser extensa.

Mire, lo de dudar del carácter científico del pensamiento de Marx es algo bastante habitual en algunos liberales, éso es cierto. Otra cosa es que yo esté de acuerdo con ello (me refiero a la duda mencionada). Lo que creo que está fuera de toda duda es el carácter monumental (intelectualmente hablando) del Capital. Obsoleta en mayor o menor medida (como en su contexto tambi´ne lño está los Principia de Newton o El Discruso del Método) no se le puede negar su carácter crítico y su metotodología dialéctica ABIERTA, que hacen de esta obra un monumento clásico.

Con respecto a la Libertad, su estudio, su análisis, me quedo -sion dudarlo- con aquellos pensadores que han vertebrado su obra en torno a ella... Y Aron es uno de los más representativos, del siglo XX.

Seguiremos debatiendo, Herr.

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Natalia. Creo que tu análisis y resumen es de lo más certero. Es uno de los grandes problemas de las sociedades avanzadas: el poder que le concede al Estado... lo que conduce a nuestra servidumbre.

UN cordial saludo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

¡Qué razón tienes, Fidelio!

Al final, los conceptos de "clase" qu edesarrollaba el marxismo primitivo han sido sometidos a una revisión crítica durante el pasado siglo y por ello el (brillante) análisis marxiano resulta obsoleto.

UN abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Hola Diana.

Mañana (que fue "ayer") estuve de escursión por una maravillosa comarca española (La Vera, situada en la provincia de Cáceres). Acompañado de tres maravillosas damas: una de ellas, mi novia, y las otras dos, grandes amigas.

Con el blog no sé qué haremos mañana. Posiblemente escriba una entrada sobre cine.

Ahora me paso por tu blog.

Un abrazo.

Iojanan dijo...

Amigo Rogelio, después de meses sin poder leerte vuelvo a admirar y disfrutar de tu escritura. Y me encuentro a una persona genial, la que me dejé hace tres meses largos. Un saludo.

García Francés dijo...

D. Rogelio, me da un gusto enorme rellenar mis lagunas leyendo sus entradas serias y perfectamente documentadas. Clásicas en el mejor sentido del término.

Por otra parte creemos tener derecho a nuestros derechos adquiridos, libertad incluída, sin acordarnos de que "nada es, todo cambia".

Contribución a la polémica política de esta semana, Rey, Pacto de Estado y la ideología del Sr. Zapatero.

Felicidades, amigo mío.

Zapatero, por favor, dígame, ¿cuál es su jodida ideología

D. Juan Carlos despertó muy tarde y Marichalar para el arrastre