viernes, 19 de febrero de 2010

Ludwig Wittgenstein - Tractatus logico-philosophicus


Tractatus logico-philosophicus

Supongamos que en una urna hay igual número de bolas blancas y negras (y ninguna otra). Saco una bola tras otra y vuelo a ponerlas en la urna. Por medio de este experimento, entonces, podré constatar que los números de las bolas negras y blancas extraídas se aproximan entre sí a medida que voy sacándolas.
Esto no es, pues, un hecho matemático.

Si ahora digo: es igualmente probable que saque una bola blanca que una negra, esto significa: todas las circunstancias que me son conocidas (incluidas las leyes de la naturaleza hipotéticamente admitidas) no confieren a la ocurrencia de un evento más probabilidad que a la ocurrencia de otro. Es decir, confieren –como fácilmente puede deducirse de las explicaciones anteriores- a cada uno la probabilidad ½.

Lo que confirmo por el experimento es que la ocurrencia de ambos eventos es independiente de las circunstancias de las que no tengo mayor conocimiento
.

Ludwig Wittgenstein – Tractatus logico-philosophicus (Ed. Gredos).

Me ilusiona volver a este autor, de manera periódica. Evidentemente, la de Wittgenstein es una vida comprometida con el pensar. Sin lugar a dudas. Pero hoy, lejos de reflexionar sobre el Tractatus, o las Investigaciones filosóficas, quiero traer a estas páginas una anécdota biográfica del Wittgenstein niño: en otoño de 1903 su familia le envía a estudiar a un instituto técnico en Linz, donde coincide con… ¡Hitler!, que tenía su misma edad, pero en un curso inferior. Pues bien, hay quien afirma que el odio a los judíos de Hitler proviene de la época en la que conoció al filósofo, quien provocaba complejo de inferioridad en el posterior criminal nazi. Claro, imagínense ustedes la contundencia de dialéctica, la habilidad para la polémica del joven Wittgenstein en contraste con la mente rudimentaria del criminal nazi (vuelvo a repetir).

Escribía posteriormente Hitler en su (horrorosa, infame) Mein Kampf, a propósito del filósofo, como “el chico judío de la escuela, en quien no confiábamos demasiado”.

(Nunca me había parado a pensar en ese pasaje de la infame obra hitleriana... claro que nunca le he dedicado mas que una lectura muy transversal).

9 comentarios:

mcanabalb dijo...

Tu si que sabes ... buscando en Ludwig Wittgenstein - Aforismos Cultura y valor (Colección Austral)

dice de Hitler página 96 - circa 1945

(263) Racionalmente no es posible tener ira ni contra Hitler, mucho menos contra Dios.

y no tiene que ver con esto ...

(176) Nada es tan dificil como no engañarse

Fidelio en el bosque animado dijo...

Buenas noches, Rogelio! Wittgenstein es para mí uno de esos autores que destapan el tarro de esencias (o la caja de Pandora) de nuestra Historia. Antes estuvieron Duns Scoto...o después CAmus. Aquellos que despiertan al hombre de la ilusión intelectual. Vino Wittgenstein y zarandeó lo más íntimo: nuestro lenguaje, nuestras categorías significativas. Uf!!

En cuando al cabo austríaco, bueno, el nazismo es así de banal...porque el mal es así de banal, como ya hemos hablado varias veces. Un abrazo!

Rowen dijo...

Ni lo quiero nombrar a ese mal nacido hijo de re mil pu!!!
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Eternamente Ludwing :)

García Francés dijo...

D. Rogelio, el otro día me caí de culo al visitar el blog de una seguidora del mío y descubrir que el único libro que figuraba entre sus preferidos era: "Tractatus logico-philosophicus". Estoy orgulloso de ustedes.

Joder, me dije, tengo dos amigos cultos de cojones. Y me quedé tan feliz.

Verá, he estado pensando que, con su punto intelectual y el mío de vendedor de burras, podíamos montar un chiringuito como el de esta señora y FORRARNOS.

¿Se apunta y nos divertimos?

Isha, la nueva gurú cool que amenaza a los amos Osho y Chopra con arrebatarles un pedazo de la tarta espiritual.

Isha, la nueva gurú cool que intranquiliza a los amos Osho y Chopra

García Francés dijo...

Buena elección la Wenger, D. Rogelio, no esperaba menos de usted.

Tengo muchas ganas de tener una, no la del cortapuros, ni las tipo Victorinox, una pequeñita con las cachas de madera, ¿las conoce?

Y si cuando baja del monte ha encontrado usted algún choricillo casero, acuérdese de los amigos, querido.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Gracias por la cita, Manolo. La verdad es que Ludwig es una caha de sopresas. Ya sabes, Viena 1900... Mahler, Círculo de Viena -Carnap, Kraft,...- Mises, Otto Wagner y la Secesión, Klimt.

Abrazos.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Me encanta la semblanza resumida que acabas de hacer del gran filósofo analítico, Fidelio. Clara y precisa.

Y, también, la descripción del asesino nazi. No puede ser más indiferente.

Abrazos - Rogelio.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Eternamente Ludwig, Rowen / Diana.

UN fuerte abrazo y gracias por tu visita.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Me estoy pensando su propuesta, Don Alfredo. Pero no se engañe: yo de culto tengo muy poco. Sólo soy un muchacho de provioncias un poco leídillo (eso decía J.L. Balbín de sí mismo; lo cierto es que él sí es culto, cosa que yo...)

Me pensaré, no obstante, su propuesta.

Abrazos.