miércoles, 17 de marzo de 2010

La música como discurso sonoro - Nikolaus Harnoncourt


(…) Sobra decir que la música no es intemporal, sino que está sujeta a su época y, como todas las expresiones culturales del hombre, les es necesaria para vivir. Durante mil años, en la música occidental, la vida y la música han caminado de la mano, es decir, la música era un componente esencial de la vida –la música propia de cada época-. En el momento en que esa unidad dejó de existir se tuvo que encontrar una manera nueva de entender la música. Si pensamos en la música actual, observamos cada día que está dividida: diferenciamos entre “música popular”, “música ligera” y “música seria” (un concepto que, para mí, no existe). Dentro de cada una de esas categorías se pueden encontrar aún elementos de unidad, pero la unidad entre música y vida como un todo se ha perdido.

Música y formación musical – Nikolaus Harnoncourt. Contenido en el volumen “La música como discurso sonoro” (Ed. Acantilado).

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Pionero en la renovación de la interpretación musical, su sentido, su hermenéutica, el legado musical de Nikolaus Harnoncourt (Berlín, 1929) es inconmensurable. No sólo en su sentido pionero en la interpretación musical con criterios históricos (junto con otros maestros de su generación: G. Leonhart, A. Bylsma, F. Brüggen, S. Kuijken, …)

Ingresó en 1952 en la Orquesta Sinfónica de Viena, como violonchelista; fundó poco más tarde el Concentus Musicus Wien, uno de los primeros conjuntos especializados en interpretar piezas del repertorio barroco con criterios históricos, utilizando instrumentos originales (o copias de éstos).

Personalmente, de entre las más de mil grabaciones que se encuentran en el mercado de este excepcional músico, me quedaría con unas sinfonías que, curiosamente, no grabó con una orquesta de instrumentos originales (decisión ésta que dejó desconcertados muchos seguidores y aficionados en general a la Música Antigua): me estoy refiriendo a las Sinfonías de Beethoven, grabadas (para el sello Teldec) con la Chamber Orchestra of Europe. Sus sinfonías de Schubert (también en Teldec) son excepcionales: por ritmo, por sentido trascendente (en su lectura). Pero no debería olvidarme de una de sus principales contribuciones a la fonografía del pasado siglo: me estoy refiriendo a la integral de las cantatas religiosas de Johann Sebastian Bach, proyecto en el que trabajó con Gustav Leonhart. (Puesto que el proyecto fue pionero y duró más de treinta años, ha posibilitado que otros músicos hayan podido seguir abriendo caminos en la interpretación de este colosal conjunto bachiano. Tal vez, lecturas de las cantatas como las más modernas de P. Herreweghe, o las de John Eliot Gardiner pueden resultar hoy por hoy más brillantes. Pero esto, a fin de cuentas, se trata de una opinión personal). No quiero olvidarme tampoco de su faceta de director de ópera. Sus interpretaciones mozartianas son, en general, antológicas y, en este sentido, me permito recomendar su lectura del Don Giovanni o del Cosi fan tutte.

Les recomiendo la lectura de esta obra, “La música como discurso sonoro”, interesantísima compilación de más de cuarenta años de experiencia musical.

14 comentarios:

Fidelio en el bosque animado dijo...

Harnoncourt es uno de los actualmente grandes, desde luego. En esta ocasión, la idea que traes, querido Rogelio, invita (tremendmente!) a la reflexión. ¿Qué ha ocurrido entre la música y la sociedad? Un marxista, quizás, diría que al independizarse el músico de los intereses de clase que antes servía, ha habido una espcie de falla. Igual tiene razón, no lo sé. Sí está claro que los repertorios son tremendamente "clásicos" y que existe una clara disociación con lo que muchos llaman "música seria", expresión que Harnoncourt, con buen criterio, no acepta. Tal vez tenga que ver con la posmodernidad y la ausencia de ese mundo holístico que existía desde la Edad Moderna: todo era un sistema (incluyendo las guerras). Algo se rompió. Pero no sabemos qué.

Felicidades, y gracias por traer esta entrada. Nos hacía falta en medio de tanta miseria política y económica!

El rincón de Chiriveque dijo...

Uno de los grandes, sin duda, cuyo nombre suena muchísimo en Radio Clásica, en Catalunya Música, incluso lo recuerdo en la extinta Sinfo Radio Antena 3.
Me encantan también las Sinfonías de Beethoven, sobre todo la Séptima es la que más me cautiva.

Un abrazo, amigo y qué extraño que no hayas tenido un recuerdo para el gendarme francés, como es habitual en ti. Mi condena total al respecto. Un abrazo.

García Francés dijo...

Me pasma usted, una y otra vez, con sus dilatados conocimientos musicales. Le admiro, D. Rogelio.

Evidentemente no se refiere usted a esta música pero, yo que soy bruto, llevo el agua a mi molino.

Pelas, propaganda, vanidad. Un abrazo, amigo

Carta abierta a Miguel Bosé

Veo asombrado que has desembarcado en Colombia en plan narcocorridista norteño supermacho, hablando de los cojones bien puestos del país, de ofrecerte como negociador con las Farc y alardeando de no ser de derechas. Como Ingrid Betancourt...

Miguel Bosé, "rabioso" izquierdista y nuevo colombiano por adopción

Natalia Pastor dijo...

Como dice Fidelio,hay uan sima social entre lo que se cataloga como "música seria" y una amalgama o magma donde tiene cabida,cual cajón de sastre,todo lo no etiquetado bajo esa máxima que Harnoncourt detesta.
Craso error.

Saludos.

Rowen dijo...

Hola Rogelio :)
Pasaba a darte un beso.
Muack!

Allek dijo...

hola!
te invito a que pases por mi casa
dejare la puerta entreabierta..
te dejo un fuerte abrazo!!!

García Francés dijo...

D. Rogelio, le dejo esta noticia, si le apetece, usted sabrá mejor que nadie convertirla en una entrada magistral.

Un abrazo, amigo mío.



Ha fallecido Wolfgang Wagner, nieto del compositor y director de Bayreuth.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Desde luego es de los grandes, amigo Fildelio. Más aún. Es inconmensurable.

Las disertaciones de Nikolaus Harnoncourt sobre ritmo, articulación, tempo, notación,.. estética musical, en resumidas cuentas, que contiene el libro que reseño son una autñentica delicia. Más que recomendable.

UN abrazo y gracias por tu comentario.

(Sí, es verdad: puede que tenga que ver con la posmodernidad y la ausencia de ese mundo holístico que existía desde la Edad Moderna)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

La verdad, amigo Chiriveque, tuve una semana terrible (mucha carga de trabajo) y no pude dedicarle casi nada a la bitácora.

Las sinfonías de Beethoven son una de las cimas fonográficas de Harnoncourt. ¿Sabes quién le criticó que las grabara con una orquesta "moderna", es decir, una orquesta "sin instrumentos originales"? Fue Jordi Savall (entre otros).

Yo solía ser un tanto integrista en lo referente a interpretar repetorios antiguos con instrumentos originales. Lecturas como lasde Harnoncourt relativizan mis posiciones de antaño.

Un afuerte brazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Un simple aficionado, nada más, Don Alfredo. Muy agradecido por su elogio, maestro.

Su reflexión sobre el hijo de Dominguín, el hijito-papito, ha sido soberbia. Lleno de argumentos muy documentados.

UN fuerte abrazo, amigo mío.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Pues sí que existe esa sima, Natalia. No hay más que pasarse por u concierto de Pop Rock, por poner un ejemplo de música polular y por un teatro de ópera para ver la diferencia de la audiencia. No es mejor una que otra, pero la distancia parace hacerlas de planetas diferentes.

Un abrazo.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias Rowen. Luego paso por tu blog.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Ahora paso, Allek.

Gracias por tu visita.

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias por la noticia, Don Alfredo. Será mi próxima entrada. Se la dedicaré.

Un abrazo fuerte.