martes, 6 de abril de 2010

Música en Semana Santa - El Coral Luterano (I)

“Si los primeros cristianos se levantaran de sus sepulturas y pudieran visitar nuestras asambleas y escuchar la música que ahora suena en los días de Pasión, quedarían muy sorprendidos. Porque al oír un órgano rugir y otros tantos instrumentos acompañar canciones de amor cuyo lugar debe estar en los teatros y no en nuestros templos, no creo que pudieran reconocernos como cristianos, como sus sucesores”.

Así se expresaba Christian Gerber (1660 – 1731 sobre el uso de la música en la Iglesia Protestante en una de sus teológicas (Unerkandte Sunden der Welt, cap 81. Dresde 1890, 1695, 1703). Citando las Sagradas Escrituras y las palabras de Lutero para probar que la música de su tiempo era sacrílega, Gerber se convirtió en uno de los mayores defensores de las interpretaciones simple et plano de la historia de la Pasión, “que hasta ahora tan excelentemente se habían cantado con sobriedad y recogimiento” práctica opuesta al modo “artificial en sumo grado con toda clase de instrumentos” que, según él, iba abriéndose paso en diversas ciudades alemanas.

Cierto es que, a partir de 1650, algunos músicos comenzaron a introducir novedades destacadas en sus composiciones para la Pasión, entre ellas la aparición de instrumentos con un propósito ornamental colla voce. Estas nuevas composiciones llamadas “oratorio – pasión” contenían, además, episodios reflexivos, sinfonías, textos bíblicos paralelos e himnos. Las primeras de ellas son las de Thomas Selle, de Hamburgo; en su Pasión según San Mateo utiliza instrumentos para la edificación (armónica) del bajo continuo y dos instrumentos melódicos para las intervenciones de Jesús y el Evangelista. Otros compositores como Colerus o Johann Theile añadieron recitativos en sus pasiones, pensadas para ser interpretadas en diversas iglesias de corte, si bien tales prácticas musicales no eran todavía comunes en círculos aristocráticos.



Pero, ¿llevaba razón Gerber en su feroz crítica a las prácticas musicales en la Iglesia? Para adelantarnos a la respuesta, que desarrollaré en la próxima entrada, debemos recordar que en su tiempo el género “oratorio-pasión” estaba comenzando a gestarse y los compositores de la época sólo utilizaban los instrumentos de manera muy tímida.

(En su excelente entrada sobre el mismo tema, el coral luterano, mi amigo Fidelio desarrolla un vibrante discurso sobre la recepción católica de estas prácticas musicales plenamente protestantes, en su máximo esplendor. Recomiendo su lectura por lo interesante de su reflexión).

5 comentarios:

Fidelio en el bosque animado dijo...

Muchas gracias por tu comentario, querido Rogelio! Magnífica primera parte! Es que eso fue el Barroco. Dentro de lo que cabe, la crítica de Gerber tiene su lógica. Basta comparar la Pasión de Schütz con lo que vendría después. Es como si los códigos que movilizaban las conciencias se activaran a través de un arte que servía tanto al poder civil como al religioso. Eso pudo ser el Barroco (Dios me libre de pretender ser aquí un Wölflin). Espero muy atento la segunda parte (y espero que una tercera...). Un fuerte abrazo, y gracias!

García Francés dijo...

D. Rogelio, esperaba su comentario y, por eso, ha sido doblemente bienvenido.

País de gilipollas. Es lo que somos y todos nos han cogido el punto, cubanos, venezolanos, marroquíes...

Cobardía. Porque es más fácil escudarse tras una acomodaticia tolerancia, inencontrable en los comentarios de la calle, que rebelarse cuando se maltrata la idea de patria, la bandera, el ejército, la cruz, el himno, el idioma... es decir las señas de identidad de una nación.

Eso sí, discutida y discutible hasta por el mismísimo presidente que debiera defenderlas.

Ya es imposible lograr que el partido musulmán no se presente. Pero, es la hora de que la ciudadanía se rebele. Como hicieron Basta Ya, Foro de Ermua, Gesto por la Paz, y miles de personas que salieron a la calle con las manos blancas desafiando a los terroristas. A los nazis. A los talibanes.

Ese es el futuro, amigo mío.

Perdone que no me pare en su entrada pero han sido muchos los comentarios sobre los sucesos de Córdoba y estoy saturado. De todas maneras, sepan que leerles a usted y a D. Fidelio, es un lujo y una deliciosa manera de aprender.

Manuel dijo...

ODA III - A FRANCISCO DE SALINAS

A Francisco Salinas

Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Fray Luis de León

Fidelio en el bosque animado dijo...

Hola Rogelio! Soy yo otra vez. Se me pasó celebrar la pintura que traes para ilustrar tu entrada. Una de mis preferidas. Y encima tenemos la fortuna de teneral en el Prado!! Muy buena elección!!

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Como no soy capaz de emular a Gracián (lo bueno si breve...) necesito dos entregas más para desarrollar este tema.

UN fuerte abrazo.

Fidelio: Sí, en efecto. Eso Pudo ser el barroco y arte al servicio de ambos poderes.


Don Alfredo. Bienvenido siempre. Con usted sí que se aprende, maestro.

Manolo. Te echaba de menos.Impreiosnantes versos. Muchas gracias.