domingo, 31 de enero de 2010

Juan Luis (¿Luix?) Cebrián y Francisco Umbral

Dedicado a mi amigo Don Alfredo.
Hace unos días, comentando una entrada en el (imprescindible) blog de Don Alfredo, me refería a Juan Luix Cebrián, remarcado la equis en Luix, de manera no voluntaria. Recordaba cierta machacona licencia que, allá por el año 1986 –creo-….pero, ¿qué demonios estoy haciendo? No, no, no. No les adelantaré nada sobre el enigma. Le prometí a mi amigo una explicación de tamaña agresión a la lengua de Quevedo (sí, de acuerdo, y de Cervantes) y aquí tenemos esta entrada. A ver qué les parece.

Me ayuda Francisco Umbral y su estupendo (por ameno, bien escrito, divertido, bien intencionado) Diccionario de Literatura (Planeta tuvo la feliz idea de, allá por 95 inaugurar una serie de diccionarios de autor. Y así disfrutamos de un Diccionario de Historia, por José María Valverde; de un Diccionario político –un tanto sectario-, por Eduardo Haro Tecglén; un ameno Diccionario de Filosofía, por Félix de Azúa;…y –por supuesto- del referido Diccionario de Literatura de Francisco Umbral.


Veamos qué escribe Umbral sobre Juan Luis Cebrián en la correspondiente entrada del citado diccionario (ya ven que hoy sí se habla de su libro):

Cebrián (Juan Luis). Joven pilarista de prestigio, recorre los periódicos y las televisiones del franquismo y al final se inventa El País. Coronada su obra maestra antes de tiempo, incurre en la novela: La rusa y otras. Escribe "clítorix" así, con equis, lo que prueba que jamás vio no se comió un clítoris con ese. Periodista asombroso, político aplazado, escritor inmaturo, amigo fecundo y desleal. De él nace todo el nuevo periodismo español, mayormente los que están contra él. Más que un periódico, Cebrián hizo de El País una leyenda. Abandonados por este periódico casi todos sus postulados fundacionales, el público de hace veinte años le sigue siendo fiel porque fue la primera bandera democrática que se alzó en España, todavía en vida de Franco. El País tiene ya un lector sentimental, como en otro sentido lo tiene el ABC.

Diccionario de Literatura – Francisco Umbral (Ed. Planeta – 1995. La colección se titula Diccionarios de autor).

Esta última frase me conmueve especialmente: a mí me pasa lo mismo. Me declaro lector (sentimental o lo que sea) de ambos periódicos. Pero, volviendo al enigma de Luix, ya habrán adivinado ustedes que tiene que ver con el clítoris, ese clítoris con equis que Cebrián escribía en su primera novela, La rusa. Pues bien, Don Alfredo, amigos, durante casi cuatro meses, el entonces director del diario ABC, Luis María Anson, no paró de escribir Juan Luix, cada vez que se tenía que referir a Cebrián. Estuvo, el ciudadano (y posterior académico de la RAE, coincidiendo su ingreso con el de…¡Cebrián!) Anson, cuatro meses, más o menos, dando la lata con la equis dichosa. En fin... cositas del Anson y el ABC de mediados de los ochenta.



(Yo, Don Alfredo, sólo quería recordarlo, sin faltarle al respeto al académico y consejero delegado de PRISA, quede constancia).

Un cordial saludo para todos.

miércoles, 27 de enero de 2010

27 de enero. Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto

Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

El 27 de enero se conmemora en todo el mundo el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció esa fecha –a fines de 2005– para recordar a las víctimas y prevenir actos de genocidio en el futuro.
En su resolución 60/7 de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el apoyo de 104 países, aprobó la designación del 27 de enero como el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto
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Otro 27 de enero, de 1945, el ejército soviético liberaba el mayor campo de exterminio nazi, en Auschwitz-Birkenau (Polonia).

Este recuerdo supone en todo el mundo libre una conmemoración introspectiva, sin apelaciones a la venganza ni al rencor, que es el mejor homenaje que se puede hacer a las víctimas de la barbarie totalitaria que tuvo como principal exponente el siglo XX.

La ira, la venganza supone la antesala de la sinrazón (sea nazi, sea comunista,... totalitaria, exterminadora) que antecede a la barbarie, al exterminio, al horror. La venganza, el rencor son los mayores enemigos de la racionalidad, esa facultad intelectual del ser humano que nos ayuda a ser libres, porque nos proporciona el librepensamiento.


Una conmemoración en recuerdo de las víctimas del Holocausto, en recuerdo de todas las víctimas de la sinrazón totalitaria.

martes, 26 de enero de 2010

Si esto es un hombre - Primo Levi


No sé quién es mi vecino.

Ni siquiera estoy seguro de que sea siempre el mismo porque no le he visto la cara más que unos segundos en el tumulto de la diana, de manera que mucho mejor que la cara le conozco la espalda y los pies. No trabaja en mi Kommando y viene a la litera sólo en el momento del toque de silencio; se envuelve en la manta, me echa a un lado con un golpe de las caderas huesudas, me vuelve la espalda y en seguida se pone a roncar. Con mi espalda contra la suya, me esfuerzo por conquistar una superficie razonable de jergón; ejerzo con los riñones una presión progresiva contra los suyos, luego me doy vuelta y pruebo a empujarle con las rodillas, lo cojo por los tobillos y trato de colocarlo un poco más allá de manera que no tenga sus pies pegados a la cara: pero es inútil, es mucho más pesado que yo y parece petrificado por el sueño.

Si esto es un hombre – Primo Levi. La edición de El Aleph Editores incluye esta obra, junto con “La tregua” y “Los hundidos y los salvados” en el volumen “Trilogía de Auschwiz”.

En la entrevista que Marc Chevrie y Hervé Le Roux realizan a Claude Lanzmann, en 1985, publicada por Cahiers du Cinema, a propósito del estreno de su monumental film, Shoah, declaraba que El film no está hecho con recuerdos, eso lo supe enseguida. El recuerdo me horroriza: es débil. El film supone la abolición de toda distancia entre el pasado y el presente, reviví esta historia en presente.

Literatura, cine; la función de la imagen, de la palabra como forma de conocimiento y de memoria.

miércoles, 20 de enero de 2010

La cinta blanca - Michael Haneke


Un pequeño pueblo en la Alemania protestante, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, proporciona el marco físico a la trama. Una serie de sucesos violentos rompe la rutina del pueblo, de manera aparentemente incomprensible, incluso para el narrador (el maestro). Su voz en adelanta,. Desde el prólogo, que las razones exactas y los autores de esos sucesos permanecen todavía envueltos en la espesura de la niebla, al final del relato.

Más allá de la magistral puesta en escena, del dibujo preciso de los movimientos de los personajes, del retrato de los mismos (y sus complejas relaciones interpersonales), lo que me resulta verdaderamente impresionante –por sobrecogedor- es el planteamiento del flash back que domina la película. La lectura metafórica de Haneke sobre el ejercicio de autoridad de la moralidad protestante sobre los más débiles, su análisis preciso reaultan sobrecogedores igualmente.


Otras lecturas críticas señalan una interpretación de la película en términos antecesores del nazismo posterior. Yo, aunque comparto parcialmente esta lectura, destaco la idea regeneradora que el narrador sugiere sobre el comienzo de la Primera Guerra Mundial, final aparente de l atrama y comienzo de un nuevo tiempo que permanecerá desconocido para el espectador.


Con una puesta en escena magistral y un dominio narrativo superlativo, apoyado en el poder descriptivo (que no sugestivo) de una fotografía en blanco y negro (cuyos primeros planos me recordaban a los Comulgantes, de Bergmann) entiendo que estamos ante una obra superior del cine de este siglo. Por otra parte, la cinta fue premiada con la Palma de Oro en la última edición de Cannes (aunque esto no siempre implica que la obra sea excepcional).

Qué satisfacción poder contar todavía con estos reductos de cultura que significan los cines Verdi, Golem, Renoir,...

martes, 19 de enero de 2010

Haití - Algunas cuestiones

Al igual que la gran mayoría de mis amigos, de mis conciudadanos, del mundo entero, me he quedado consternado tras la tragedia de Haití. Muchos son lo comentarios interesantes que he escuchado y leído estos días sobre el terremoto de Haití y sus terrible consecuencias. Sin ánimo de resumirlos o de sintetizarlos, sí me gustaría reflejar algunos pensamientos sobre el suceso en sí mismo y sus consecuencias.

Una primera reflexión, que versa sobre cómo dirigir nuestra ayuda económica, (me refiero a la ayuda que individualmente queremos o hayamos enviado a diversas organizaciones humanitarias), la exponía este sábado Gabriel Calzada, presidente del Instituto Juan de Mariana, en el diario Expansión. Decía Calzada que “la sociedad civil se ha movilizado espontáneamente en cuestión de pocas horas sin que nadie les obligara o dijera cómo hacerlo. En contra de lo que nuestros intervencionistas nos repiten una y otra vez, el orden espontáneo que fomenta un entorno de libertad funciona incluso en las situaciones más urgentes, imprevistas y desesperadas”. Prosigue Gabriel Calzada, a propósito de cómo elegir la organización u organizaciones a las que confiar nuestra ayuda económica, que “es importante que quienes ejercen la solidaridad, traten de conducir su ayuda a través de organizaciones poco burocratizadas y cuyas acciones sean fácilmente fiscalizadas gracias a su transparencia. Un euro tiene un efecto más positivo si llega a través de una organización privada que coordina el médico, el bombero o el sacerdote del lugar que si llega a través de un entramado de funcionarios públicos o semipúblicos coordinados desde un despacho en Bruselas o Madrid”.

Prosigue Calzada en sus reflexiones sobre la tragedia desmontando uno de los mitos (o mejor dicho, necedades) que algunos economistas y políticos suelen arrojar en este tipo de tragedias, “que humillan a los damnificados y que desincentiva la ayuda a largo plazo”. La falacia en cuestión es aquélla según la cual, “a pesar de la tragedia inicial, los desastres naturales (y las guerras) representan un motor económico que a largo plazo beneficia al país afectado”. Frente a esta falacia ya comentaba Ludwig von Mises en 1919 que si bien “los terremotos representan un buen negocio para los obreros de la construcción y el cólera mejorará el de los médicos, los farmacéuticos y los empresarios de pompas fúnebres, a nadie se le ha ocurrido hasta ahora celebrar los terremotos y el cólera como estimuladores de las fuerzas productivas en beneficio del interés general”.

Otro tema tratado por algunos amigos blogueros, como Mike y algún comentarista radiofónico, se centra en cómo articular las acciones a medio y largo plazo, una vez estabilizada al ayuda de urgencia que requiere el corto plazo. La idea es la del establecimiento de un protectorado (Mike, en su excelente blog, El Republicano Digital, señala a los USA como gestores de este protectorado, por su capacidad organizativa, proximidad geopolítica y facilidad de despliegue) que permita una incipiente, pero estable, estructura de estado. Me permito recomendar la lectura de su interesante entrada.

Por último, quisiera cerrar esta entrada destacando un comentario que escuché en el reportaje de Informe Semanal, este sábado. Se trataba de un cooperante (no recuerdo su organización) que destacaba lo “peligroso que podía suponer una gestión y coordinación de las acciones humanitarias fundamentalmente protagonizada por el ejército –de los USA, en este caso-". El cooperante se refería a las acciones humanitarias en el corto plazo.

Mi opinión sobre este comentario (el del cooperante), tal y como lo interpreté el sábado, es muy diferente. Me explico. Uno de los factores clave de éxito en estos primero momentos es, junto con la necesaria financiación económica, establecer una logística eficaz que permita garantizar los suministros básicos a la población damnificada. Por este motivo, por el factor crítico que la red logística (Supply Chain) representa, considero muy importante que una organización experta en esta problemática (el Ejército, sea de los USA u otra organización experimentada) se haga cargo de esta gestión. (No olvidemos que la moderna logística y sus técnicas y estudio sistemático surge tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los mandos militares del Ejército de los USA deciden dar el tratamiento de investigación que exigen los problemas que hoy en día se conocen como Logística o Supply Chain). Por este motivo, el comentario del cooperante referido me parece poco adecuado.
(Sobre las quejas de los Chávez, Ortega y otros “líderes regionales”, a propósito del protagonismo militar USA, prefiero no malgastar ni una línea más. Es hora de ejecutar decisiones ágiles de gestión, no de decir chorradas... por no llamarlas de otra manera).

Y por encima de cualquier cosa, mi solidaridad con los damnificados. Para ello, quiero trasmitir el emotivo llamamiento que José Antonio ha realizado en la blogosfera: "No existen calificativos para poder definir con palabras el desastre natural de Haití. Una sola imagen por los medios de comunicación vale más que mil palabras. Realmente uno se siente muy pequeño frente a estos acontecimientos extremos y comprueba lo que es importante en esta vida.Creo que no es el momento de hablar sino de actuar y lo podemos hacer de mil forma distintas, fundamentalmente aportando economicamente nuestro pequeño grano de arena en la medida de nuestras posibilidades. Existen ONG dedicadas a ello como médicos del mundo u otras tantas igual de válidas.Es hora de actuar y de ello depende la vida de miles de seres humanos.Por favor pasadlo a vuestros blogs y que este mundo de la blogsfera se solidarice con Haití"

martes, 12 de enero de 2010

Eric Rohmer


Me ha sorprendido la noticia. Hace unas horas, al abrir la página de yahoo.es. Y aunque tenía 90 años, Eric Rohmer era una mente extraordinariamente joven, lúcida, inteligente, imprescindible, no sólo en la historia del cine.

Su producción, su aportación a la cultura contemporánea, aunque mayoritariamente cinematográfica, abarca el ensayo (una de las cabezas más visibles de la revisión crítica estética que supone el movimiento francés de la Nouvelle vague – y su vertebración en torno a la revista Cahiers du Cinema), el teatro y, por supuesto, el cine.

Me cuesta trabajo estructurar una breve semblanza sobre lo que más me gusta de su obra, que estoy descubriendo continuamente desde hace más 20 años (fue en 1989, cuando descubrí a este director – hasta entonces había tomado conciencia de su obra- en su Cuento de primavera, primera entrega de la maravillosa serie Cuentos de las cuatro estaciones). Renunciaré a tal cosa. Pero no renunciaré a encontrarme de nuevo con Pauline en la playa (1982), o a volver a París y disfrutar de Les Rendez-vous de Paris (1995). Tampoco renunciaré a reírme con el Rayo verde (1986), ni a curiosear con La Coleccionista (1966), ni a mirar La rodilla de Clara (1970)…

Hace dos días leía en el Cahiers de este mes una fenomenal semblanza crítica sobre Eric Rohmer y Jean-Luc Godard, por Antonio Santamaría (quien es, además, coautor con Carlos F. Heredero de un estudio estructurado de la obra de Rohmer, editado por Cátedra y que me permito recomendar). Cierro esta entrada con el primer párrafo del estudio crítico citado: Suscitar lo invisible a partir de lo visible para desvelar la verdad y la belleza del mundo es una de las premisas de la obra de Rohmer, una filosofía que condiciona sus decisiones de puesta en escena y, sobre todo, sus métodos de trabajo, más sofisticados de lo que pudieran parecer a simple vista.

Descanse en paz, Maestro.

sábado, 9 de enero de 2010

Ensayos sobre la libertad - Isaiah Berlin


(…) En el mundo actual se perdonan más fácilmente la estupidez y la maldad individual que el hecho de no identificarse con una actitud o un parido reconocidos, de no lograr un status político, económico o intelectual aprobado. En épocas anteriores, cuando más de una autoridad gobernaba la vida humana, un hombre podía escapar de la presión del Estado refugiándose en la fortaleza de la oposición: de una iglesia organizada o de un feudo disidente. La mera existencia del conflicto de autoridades dejaba espacio para una tierra de nadie, estrecha y fluctuante, pero que nunca desaparecería por completo; donde podían vivir precariamente vidas privadas, porque ningún bando se atrevería a ir demasiado lejos por miedo a un excesivo fortalecimiento del contrario. Hoy, las mismas virtudes del Estado paternalista, incluso del mejor intencionado, su deseo auténtico de reducir la pobreza, la enfermedad, la desigualdad, de penetrar en todos los recovecos de la vida que pueden necesitar su justicia y su riqueza, y su mismo éxito en esas actividades, han estrechado el ámbito dentro del cual el individuo puede cometer errores y han recortado sus libertades en interés (el verdadero interés real) de su bienestar, su salud, su seguridad o de librarle de la necesidad o el temor.

Cuatro ensayos sobre la libertad –Isaiah Berlin (Círculo de lectores / Colección “Ensayo contemporáneo”, dirigida por Fernando Savater).

Los Ensayos sobre la libertad constituyen una piedra angular en el debate que sobre la libertad se realiza desde diversos ámbitos del liberalismo (considerando el termino liberalismo o liberal en su vertiente más amplia y, por supuesto, filosófica).

En lo que respecta a Isaiah Berlin, me gustaría extenderme (y lo haré, en otra ocasión) un poco más, rescatando su faceta literaria (fue un amante platónico de la gran poetisa rusa Anna Ajmátova, como describió hace algún tiempo Mario Vargas Llosa en un imprescindible artículo en El País que ahora soy incapaz de localizar). En lo que a filosofía política se refiere, Berlin (de origen letón y profesor en Oxford), aunque se inició en la filosofía analítica, abordó diversos estudios en los que desarrolló su defensa del pluralismo y de la necesidad de la elección individual razonada, ante diferentes conflictos.

Como filósofo que continúa la gran tradición liberal anglosajona (Stuart Mill, Locke,…) Berlin fue capaz de abrir perspectivas teóricas, con sus extraordinarios análisis, sobre el concepto de libertad, mucho más allá de las urgencias políticas del momento.

No quiero aburrirles y ni tampoco generar una entrada excesivamente larga. Por este motivo, cerraré la misma con uno de los mensajes nucleares del pensamiento de Berlin: “Cada cosa es lo que es. La libertad es la libertad; no es la igualdad, ni la justicia, ni la cultura ni la felicidad, ni la buena conciencia”.

martes, 5 de enero de 2010

En defensa de la libertad de expresión. En defensa de Kurt Westergaard

Hace poco más de un día mi amigo Alfredo García Francés publicaba una valiente entrada en su imprescindible blog: “Kurt Westergaard, el somalí quiso asesinarlo a hachazos y cuchilladas”. La historia, aunque es bien conocida, merece la pena recordarla, al menos sus hitos más destacados. Desde el 30 de septiembre de 2005, fecha en la que el diario danés 'Jyllands Postem', uno de los más vendidos del país, publica una serie de 12 caricaturas de Mahoma (realizadas por el caricaturista Kurt Westergaard) las reacciones de buena parte del mundo árabe no se hacen esperar:

· 12 de octubre de 2005. Los embajadores de los 10 naciones musulmanas y el representante de Palestina en Dinamarca protestan por lo que consideran una ofensa al Islam y piden un encuentro urgente con el primer ministro Anders Fogh Rasmussen.
· 20 de enero de 2006. Otro periódico noruego, el 'Magazinet', publicación de ideología cercana al fundamentalismo cristiano, reproduce los dibujos en solidaridad con el 'Jyllands Postem'. Se recrudecen las protestas musulmanas y los llamamientos al boicot de productos de Noruega y Dinamarca.
· 30 de enero de 2006. El Ministerio de Exteriores noruego manda evacuar al personal voluntario en la franja de Gaza y advierte a sus ciudadanos de que no viajen a Palestina a raíz de las amenazas de la Yihad Islámica por la aparición de caricaturas en medios escandinavos.
· 31 de enero de 2006.La redacción en Copenhague de 'Jyllands Posten' tiene que ser evacuada tras recibir por teléfono un aviso de bomba. El periódico se disculpa por la publicación de las caricaturas.
· 1 de febrero de 2006. Un diario francés y otro alemán, 'France Soir' y 'Die Welt', publican las caricaturas en defensa de la libertad de prensa.
· 2 de febrero de 2006. Despiden al director de 'France-Soir' por publicar las caricaturas.
· …

Como muestra del compromiso de de las democracias occidentales con la libertad de expresión, aquí tenemos dos ejemplos representativos:

· 3 de febrero de 2006. EEUU y Reino Unido tildan la publicación de las caricaturas de Mahoma de "inaceptable incentivo al odio religioso y étnico" y de acto "insultante e insensible".
· 6 de febrero de 2006. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, hacen "una llamada al respeto y a la calma" en un artículo en el que afirman que la publicación de las viñetas de Mahoma "puede ser perfectamente legal, pero ser rechazada desde el punto de vista de la moral y la política".


Podría seguir rellenando esta entrada con más datos extraídos de las hemerotecas, pero no añadiría nada relevante al núcleo de esta entrada. Y es que la cuestión es muy clara. Veamos: un caricaturista occidental (Kurt Westergaard, como decía) realiza unas caricaturas de muy poco gusto, a mi entender, sobre Mahoma. Remarco lo de “muy poco gusto”; el mismo poco gusto que, con cierta periodicidad, el también caricaturista occidental J. L. Martín publica en el semanario “El jueves” sus viñetas de “Dios mío” o “Jesusito de mi vida” desde hace más de 25 años.

(A mí nunca me hizo especial gracia, por cierto. Su gusto me pareció, cas siempre, pésimo, lleno de una irreverencia facilona y fuera de lugar). Remarco lo de “muy poco gusto” porque es precisamente lo que les une a ambos dibujantes: el poco gusto a la hora de ironizar, satirizar, o parodiar alguno de los aspectos que definen a dos de las grandes religiones monoteístas. Lo que les separa es algo, desde luego mucho más importante. Lo que les separa es la diferente reacción que suscita, desde hace más de 25 años, “EL jueves”, semanario que edita a J.L Martín, frente a las que ha desencadenado el 'Jyllands Postem' danés. Y es muy obvia la diferencia. Se trata de que te condenen a muerte, sin más; de que se desencadene una serie de actos vandálicos (en el mejor de los casos), o accciones terroristas, contra las embajadas de Dinamarca, y otras embajadas occidentales en distintos países árabes. Ésa es la diferencia: ¿cuántos actos de protesta, o vandálicos o de terrorismo han sufrido las embajadas de España por los dibujos de J. L. Martín en los últimos 25 años a manos de integristas cristianos? ¿Han sido atacadas, tal vez, (nuestras embajadas) por caballeros Templarios, por seguidores del Opus Dei, por Rosacrucianos, o por los Iluminati de Dan Brown?

Ésa es la diferencia. Y desde esa diferencia debemos edificar nuestra defensa del libre pensamiento. Nuestra defensa de la autonomía de la razón, de la individualidad, de su dignidad, de su intrínseca libertad frente a la barbarie. Sin tapujos, sin complejos timoratos, con el convencimiento de la superioridad moral e intelectual de nuestros argumentos, que son los de la libertad, los del librepensamiento frente al oscurantismo. Nos observan vigilantes Sócrates, Protágoras, Gorgias, Aristóteles, Platón, Séneca, Juliano, Ovidio, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Galileo, Newton, Espinoza, Descartes, Leibniz, Euler, Kant, Locke, Hume, Adam Smith, Marx, Hegel, Nietzsche, Freud, Schopenhauer, Carnap, Wittgenstein, Hartmann, Corbin, Eliade, Jüng, Heidegger, Adorno, Horckheimer, Arendt, Sartre, Mises, Hayek, Habermas,… y tantos otros que me dejo en el tintero. Todos ellos, exponentes de la defensa de la razón, de la libertad individual, base de la dignidad humana.

Una vez más, y sin miedo, debemos alzar nuestra voz en la defensa de la libertad de expresión, exponente máximo de la libertad individual que reside la libertad de pensamiento. Con independencia de que esta libertad de expresión tenga mayor o menor acierto, mayor o menos gusto. Otra cosa es lo delictivo de ciertas formas de expresión (pensemos en la apología del terrorismo, por ejemplo) que se parapetan en la “libertad de expresión” ensuciándola. Esto es, obviamente, otra cosa. De lo que hablamos aquí, hoy, es de un ciudadano europeo amenazado por una fatwa, de un país –Dinamarca- al que todavía se sigue amedrentando por proteger la vida y la libertad de sus ciudadanos.




Y, por favor, que nadie me quiera insultar llamándome islamófobo. (Desde esta modesta bitácora se ha defendido siempre el Islam, por el convencimiento básico de la necesidad de defender la libertad religiosa y por el reconocimiento pleno de que el Islám es una aventura espiritual tan fascinante y rica como lo es el cristianismo, el sintoísmo o el budismo). Ya pasó el tiempo de decir tonterías, de no llamar a las cosas por su nombre. Nos jugamos una buena parte de la esencia que nos define, como occidentales. Me estoy refiriendo al pensamiento libre. Y esto no es negociable. Nos vigilan más de 25 siglos de legado intelectual, ético, filosófico, científico. Y debemos ser dignos merecedores de este legado.