jueves, 16 de diciembre de 2010

Enrique Morente


Cuando uno piensa en los artistas grandes, importantes, trascendentes, me entran ganas de expresarles, por encima de mi admiración, mi agradecimiento. Mi agradecimiento sincero por la capacidad de conmover, de conmovernos. Mi agradecimiento por su cercanía y complicidad. Es difícil explicarlo, pero me ocurre con Kafka (a quien no podré agradecerle en persona lo que me ha ayudado a dudar de casi todo, comenzando por mí mismo), también con Jordi Savall (su sinceridad, su humanismo sin límites), también con Vargas Llosa (le agradecí hace unos años su decidido impulso ético a favor de la libertad individual, a favor del hombre). Me ocurre con muchos. Me ocurre con Morente a quien, como en el caso de Kafka, nunca podré darle las gracias.

Morente nos ha dejado hace dos días. Y todavía no me hago a la idea. No quiero hacerme a la idea de quedarme sin un aliciente menos para seguir sorprendiéndome con la música. No quiero hacerme a la idea de que ya no habrá un nuevo trabajo de este gran cantaor.

Ayer, al llegar a casa (tarde como casi siempre), puse por enésima vez esa obra clave de la música universal en los últimos veinte años: Omega. Ese trabajo rompedor, arriesgado, valiente y, por ello (aunque con la etiqueta de renovador, de experimental también) profundamente clásico. Ayer escuchaba, una vez más, emocionado, la interpretación de Lorca y su Poeta… en la voz del duende del Albaicín. Ayer escuchaba las canciones de Leonard Cohen transformadas por el genio granadino. Ayer, como siempre que escucho a Morente, me volví a emocionar. Podía haber puesto cualquiera de sus otros trabajos dedicados a Lorca, su Flamenco, su disco Homenaje a D. Antonio Chacón… Serranas, tientos, fandangos, malagueñas, mineras, soleás

Cuando uno piensa en los grandes artistas, le viene a la cabeza una clara sensación de cercanía. Casi de familiaridad (aunque no conozca personalmente a casi ninguno). Aquellos artistas, aquellos intelectuales que son capaces de conmoverte resultan muy cercanos, los conozcas o no. Y por este motivo, por que te conmueven, porque te emocionan, forman parte de tu itinerario sentimental…Ahí es donde reside su grandeza.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Relatos del Kolimá


El último punto –y el más extendido-por le que se fusilaba a un sinfín de personas era por “incumplimiento de la norma”. En el campo se fusilaba por este delito a brigadas enteras. Cosa que se hacía también con un fundamento teórico. Por entonces, en todo el país, en fábrica y talleres, la producción del torno “guiaba” el plan estatal- En la Kolimá de los prisioneros, la “mina” guiaba” el plan quinquenal, y la carretilla y el pico eran su juego de medidas.
¡El plan estatal es nuestra ley! El incumplimiento del plan estatal, un crimen contrarrevolucionario. ¡Y aquellos que no cumplían la norma se iban “a la luna”, al otro mundo!

El tercer vendaval mortífero, que se llevó más vidas de presos que los dos primeros juntos, fue la mortandad general causada por el hambre, las palizas y las enfermedades. En este tercer vendaval desempeñaron un papel definitivo los hampones, los comunes, los “amigos del pueblo”.

Varlam Shalámov – Relatos del Kolimá (Volumen III – El artista de la pala). Ed. Minúscula.


Varlán Shamolov (Vólogda 1907 – Moscú 1982) fue detenido y condenado a tres años de trabajo en un campo en los Urales. Su delito, difundir el testamento de Lenin, en la que se criticaba los métodos terribles de Stalin.

En 1937 fue detenido de nuevo y condenado a cinco años de trabajo en la región de Kolimá (Liberia). En 1943 fue acusado de propaganda antisoviética y sentenciado a permanecer en Siberia (para ser “reeducado”, ¡cómo no!) diez años más…

Autor de una extensa y reconocida obra poética, su colección narrativa “Relatos de Kolimá” es una obra estremecedora. Incluso para lectores que, después de pasar por la experiencia literaria de Solzhenitsyn.

Obras como “Relatos de Kolimá” suponen una aportación literaria de singular dimensión ética. Porque la recuperación de las voces de las víctimas anónimas (esas que nunca serán consideradas como héroes) es una necesidad moral. Literaria y moral.

La colección Paisajes narrados de Editorial Minúscula es un acierto editorial (“mayúsculo”) que nos acerca a territorios narrativos poco usuales (Gertrude Stein, Joseph Roth, Basara…)Seguiremos atentos a este importante proyecto.

martes, 7 de diciembre de 2010

Algunas preguntas... tras el caos de este puente

Soy ingeniero aeronáutico, no de profesión, pero sí de titulación. Mi especialidad es navegación aérea (ya se imaginarán el contenido de la entrada, ¿verdad?). Terminé la carrera hace unos cuantos años, en el 92 para ser precisos, y como les decía anteriormente nunca he ejercido como tal.


Claro que el no ejercer esta profesión no significa vivir al margen de los aeropuertos, la navegación aérea y sus problemas, la aviación civil etc. Además, el tener antiguos compañeros de carrera trabajando en el sector aeronáutico (y más en concreto, en el de navegación aérea ayuda a estar al día.

Siempre me resultaron llamativos los salarios y las condiciones laborales de los controladores aéreos. Intenté presentarme a las pruebas de acceso, pero no quise esperar. Al terminar la carrera preferí hacer... digamos que "otras cosas" (no tengo claro que aquélla fuese la mejor decisión, por cierto).

Sin embargo años más tarde, hace ocho, decidí apuntarme a una academia de preparación de las pruebas o exámenes para acceder a controlador. He de reconocer que, al menos en la academia en la que preparé los exámenes, los contenidos teóricos no me resultaron especialmente complejos. De hecho no exigen ninguna base matemática o física más extensa que la que se adquiría en el bachillerato pre-LOGSE (el actual no lo conozco). Otra cosa eran las pruebas prácticas, las de simulación de situaciones de control aéreo etc. A mí estas pruebas, las del simulador, sí me resultaron complicadas…



Al final, decidí no presentarme: una promoción profesional y un divorcio posterior me disuadieron. Hoy, ya en la cuarentena, no sería muy aconsejable presentarme... Y, la verdad, con excepción de las impresionantes condiciones salariales de esta profesión, el trabajo en sí no me atrae en absoluto.

Todo este rollo inicial pretende exponer que, aunque no soy controlador, sí puedo decir que:

A. Académicamente, sí conozco la problemática general de la navegación y circulación aérea.

B. Bien es verdad que las pruebas de acceso a al profesión de controlador no son sencillas (por las psicotécnicas, las teóricas son bastante sencillas).

C. Hasta no hace mucho tiempo, no se exigía una titulación universitaria (media) para poder acceder a estos exámenes.

Este fin de semana, el pasado viernes, para ser más exacto, el espacio aéreo español sufrió una parálisis que ha condicionado los planes previstos de más de 450.000 personas. Por no hablar de las todavía no calculadas consecuencias económicas inmediatas y a medio plazo que el suceso van a provocar. El suceso en sí, por supuesto es la decisión unilateral de los controladores aéreos españoles de no acudir a sus puestos de trabajo.


La sucesión de sucesos del fin de semana es de sobra conocida. Finalmente el Gobierno adopta medidas de excepción, ante una situación de ”emergencia nacional” (no ironizo en absoluto) y obliga a los controladores a regresar a sus puestos. Las reacciones ante este medida gubernamental, rubricada por el Jefe del Estado, son muy variadas: en general, en los medios de prensa más amables con el partido de gobierno (Público, El Periódico, El País) se destaca la firmeza gubernamental ante el chantaje de los controladores (sic); los medios críticos con el gobierno (El mundo, La gaceta, ABC) dedican más de un artículo de opinión a poner en duda la constitucionalidad de la medida y a destacar la nefasta (sic) gestión gubernamental…

La verdad es que, al estas alturas de la historia, uno está más que cansado de tanta hojarasca. La hojarasca es situar el debate exclusivamente en la actitud de los controladores. Es evidente que se trata de un colectivo excepcionalmente bien pagado, con unas condiciones laborales que, aunque con picos de tensión, distan mucho de ser duras. Es un colectivo que, por otra parte, se ha ganado a pulso durante los últimos años la enemistad manifiesta y la irritación del ciudadano español. Se lo han ganado a pulso, esto parece innegable… pero este, y permítanme insistir una vez más, no es el debate. Y no por ello dejo de reconocer lo intolertable del chantaje de ciertas posturas sindicales.

Como es tarde para enunciar los términos del “debate” permítanme unas preguntas muy sencillitas que, tal vez nos ayuden a centrarlo (al menos yo lo veo así):

1. ¿Tiene sentido que el acceso a la profesión de controlador aéreo esté regulada y controlada por los criterios gremiales de estos profesionales?

2. ¿Creen que la falta de control gremial para esta profesión favorecería una mayor oferta de estos profesionales?

3. Si el Ministerio de Fomento, o AENA, estaban en proceso abierto de negociación con los controladores, ¿no se pudo prever una reacción como la del viernes pasado?

4. ¿Creen que las medidas que adoptó la Administración Reagan en USA (año 1981) son un buen modelo general a adoptar?

5. ¿Es eficiente la gestión del Estado en la Navegación Aérea? ¿Estaría mejor gestionada esta situación con unas condiciones de liberalización que permitiese un ajuste natural entre oferta y demanda?

6. ¿Consideran que los salarios medios del controlador español son elevados? En caso afirmativo, ¿por qué?

7. ¿Creen que al frase de Rubalcaba "el que le echa un pulso al Estado lo pierde" se trata de una simple bravata y al final los 425 expedientes abiertos contra sendos controladores van a terminar en sanciones importantes contra ellos?

Espero sus comentarios, que agradezco de antemano.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El laberinto


El laberinto es patria del que vacila. El camino de aquel a quien espanta el auténtico logro de la meta trazará fácilmente un laberinto. Así hace el instinto en los episodios que preceden a su satisfacción. Pero así hace también la humanidad (la clase) que no quiere saber qué va a ser de ella.

Walter Benjamín – Obras completas (Libro I / Vol.2 – Charles Baudelaire.)